1.100 hectáreas afectadas por el fuerte granizo en la confluencia entre el Bajo Aragón y el Maestrazgo
Al margen de los destrozos, las precipitaciones del fin de semana han sido muy beneficiosas para el campo y los bosques del territorio. El episodio dejó una media de entre 30 y 60 litros por metro cuadrado aunque en localidades como Castellote se llegaron a registrar 82 mm.
Sin embargo, en el caso del cereal las lluvias han llegado tarde y el poco grano que quedaba listo para cosechar, se ha visto afectado negativamente por la violencia y la intensidad de las precipitaciones que, en muchos casos, han tumbado el sembrado, lo que hace muy dificultosa su recolección para las máquinas. «En el cereal de secano el mal ya estaba hecho y lamentablemente estas precipitaciones han llegado tarde», añade Funes.
Mobiliario urbano y lunas rotas
La peor parte se la llevaron las localidades de la confluencia entre el Bajo Aragón y el Maestrazgo que se vieron afectadas por granizo de gran tamaño durante la tarde del sábado. El área que comprende Castellote, Berge, Los Olmos, La Mata, Molinos y Crivillén fue la más perjudicada, con afecciones en cultivos, huertos, lunas de coches y mobiliario urbano (principalmente canales, aleros y farolas). Las carretera N-211 a su paso por estos municipios quedó totalmente cubierta de blanco al igual que numerosas calles, con bolas de granizo más grandes que una moneda de un euro.
Según datos del sindicato agrario UPA, en esta zona las extensiones afectadas por las tormentas de granizo suman 1.100 hectáreas en cultivo de cereal, almendro, olivar y frutales.
Berge recuperaba el domingo la calma después de que el sábado cayera durante diez minutos una granizada que «no se había visto en años». «Lo que ha tirado al suelo ya no se volverá a recuperar», lamentaba el alcalde de la localidad, Juan Antonio Lej, quien el domingo por la tarde acompañó a su compañero de corporación Juan Cantos, a comprobar el estado de su huerto. En la tierra aún se podía ver el tamaño de las piedras que habían impactado en el suelo. Por la mañana, también se aprovechó para retirar un rafe de una vivienda que corría peligro de desprenderse.
En Castellote, las calles quedaron inundadas el sábado por la tarde generando problemas en las partes más bajas de los edificios, como garajes y bodegas. Además, en varias ocasiones apareció incluso el granizo, que afectó al tráfico.