Lasso: «A punto de abrir la escuela en Alemania, mi hermano me habló de Alcañiz»

ENTREVISTA. A Concha Lasso, zaragozana de nacimiento y alcañizana de adopción y por convicción, el arte le corre por las venas. Lleva el ADN materno Olayo, una estirpe de actrices, pintores y un largo etcétera de disciplinas. Ella cumple 18 años enseñando danza en el Bajo Aragón en su academia
Publicado por Beatriz Severino el 27 de diciembre de 2023

La Academia de Danza Concha Lasso cumple 18 años en Alcañiz, localidad a la que se desplazan semanalmente familias de otras poblaciones vecinas para que sus pequeñas reciban clases. Son unas 90 y aportan cada año uno de los clásicos a la Navidad alcañizana con el festival en el que muestran las piezas que con tanto mimo y esfuerzo han preparado en clase. Esta vez hicieron bailar al público con los sones más clásicos, y también con las voces de Sinatra, Perales o Concha Velasco con una pieza homenaje preparada en tiempo récord pero la ocasión lo merecía.

Lasso recuerda sus inicios y cómo "un día sin darte cuenta te despiertas y han pasado 18 años". Desde niña supo que quería bailar y en casa siempre recibió apoyo. Su numerosa familia materna Olayo está jalonada de artistas de diversas disciplinas y ella sigue aportando su buen hacer en la danza, desde hace casi dos décadas a través de la enseñanza.

En 18 años ha formado a más de 300 alumnas. ¿Qué siente antes de que salgan a escena?

Mariposas en el estómago y orgullo de ellas y de lo conseguido. En este festival de Navidad actúan 90 niñas pero empezamos con nueve. La academia la fundé con el padre de mis hijos y mi marido entonces y la primera función la hicimos en nuestra sala de 150 metros cuadrados.

¿Qué le trajo a Alcañiz?

Fue mi hermano. Soy de Zaragoza y al acabar la carrera de Danza Clásica en Madrid me fui a Alemania y estuve años bailando en teatros estatales. Cuando me retiré necesitaba seguir vinculada a la danza y esa conexión iba a ser la enseñanza. Ya tenía apalabrada la apertura de una academia en Düsseldorf pero viajé de vacaciones a Zaragoza a ver a la familia. Mi hermano y mi cuñada son médicos y vivían y trabajaban aquí. En el Parador mi hermano me propuso Alcañiz.

¿Y qué le convenció?

Él tenía razón cuando me dijo que si abría la academia en Alemania ya me iba a quedar allí. En Zaragoza nunca me lo planteé porque hay muchas. Me dijo que me acompañaba a ver locales y esa tarde encontramos uno en Alcañiz.

Y ha funcionado.

El primer año fue muy duro, estuve a punto de tirar la toalla varias veces, pero ya empezó a funcionar con el boca a boca y siguiendo adelante unas veces mal, otras mejor y otras peor. Hay de todo. Ahora llevo yo sola la academia y me quise quedar aquí. Mi vida está aquí, mis dos hijos son alcañizanos… Y un buen día te despiertas y han pasado 18 años.

Gracias a este "querer estar" aquí, no hay que irse a Zaragoza a recibir esta formación.

Somos unos cuantos, hay mucha gente que baila y no está conmigo. Cada uno con sus detalles, en mi caso también preparo accesos a Conservatorio y ya he tenido niñas que han entrado, un par son profesionales… Entre todos sumamos.

¿En casa le siguen?

Mi hija, porque además su padre también es bailarín. Aunque mi hijo empezó pero ahora va más por los deportes.

En el festival de Navidad han homenajeado a Concha Velasco. ¿Era de ley?

A veces actúo por impulsos, y el día que falleció estábamos ensayando y pensé en la ‘Chica ye-ye’. La preparamos en quince días pero sí, son personas referentes y yo la admiro.

En el festival incluye música clásica, pero también a Perales, por ejemplo. ¿Hay que reivindicar a los referentes? Muchos de ellos van muriendo, además.

El pasado es importante en lo que somos, tiene memoria y peso. Sin personas como Concha Velasco seguro que muchas chicas no se hubiesen dedicado a la danza o musicales. Son gente fuente de inspiración. En cuanto a Perales, las niñas eligieron ‘Te quiero’ y por eso la bailan. La música te describe la vida y también me gusta poner las que tienen letra porque, además de la clásica se puede bailar de muchas maneras, hasta con el sonido de las hojas rozando un árbol. La música es vital en el estilo que sea.

Bueno, en tiempos de perreo se agradece escuchar a Perales.

¡Y tanto! A ver… el perreo está muy bien para desahogarse y relajarse, pero un rato. No me cierro a nada; pero hay que buscar la profundidad de las cosas… Y los valores.

Ha agradecido a las familias su confianza, y a sus padres que la apoyasen. ¿Nunca le dijeron en casa que estudiara otra carrera y luego, ya si acaso, el baile?

Jamás. Y además, yo no era una bailarina con unas cualidades físicas de las que se ve claro que tiene su futuro ahí. Tenía alma y pasión de bailarina pero no el físico, y me he tenido que trabajar mucho mi cuerpo. Con 17 años y mi tarjeta de Interrail me recorrí sola Europa llamando a la puerta de muchos teatros, así que, sé lo que cuesta. Que mis padres jamás me dijeran que me lo pensara bien es algo que nunca lo agradeceré bastante. Si tengo un centro de danza es gracias a ellos.

¿Había antecedentes en casa?

De danza clásica no, pero artísticos, sí por parte de madre. Tengo dos tías actrices, una es Gracia Olayo. Hace muchos años fue pareja del actor Ferran Rañé, de quién guardo un recuerdo muy bonito. Yo a él lo veía como un ídolo y cuando venían a casa a Zaragoza le hacía sentarse para que me viera bailar. Ponía ‘El Lago de los Cisnes’ en el tocadiscos y bailaba; y él siempre decía: «esta niña apunta maneras, algo hará en el arte» (ríe). Tengo otra tía catedrática de Danza Española del Conservatorio de Málaga, primas bailarinas, otro tío es pintor…

Vamos, que a nadie se le hizo raro que quisiera bailar.

(Ríe) Parece que no… Algo había visto en casa.