El Ayuntamiento de Lledó ha firmado un convenio de colaboración con el Instituto Aragonés del Agua (IAA) para la construcción de una nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), con el objetivo de cumplir con la normativa vigente. El municipio cuenta actualmente con dos depuradoras que se construyeron hace 55 años y que, debido a la evolución de la legislación, se han quedado obsoletas. El Consistorio contrató la redacción del proyecto con una ayuda de 15.496,31 euros, procedentes del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE) y ahora podrá continuar con la actuación gracias a la financiación del IAA.
Para la construcción de la EDAR, la entidad autonómica destinará 465.000 euros y el Ayuntamiento cederá el terreno donde se instalará. El Consistorio ha puesto a disposición parte de un terreno municipal de dos hectáreas que adquirió para usos como este. Junto a la depuradora estará también el punto de emergencia y de basuras.
Dada la antigüedad del proyecto -de hace unos tres años-, la alcaldesa, María Teresa Crivillé, ha señalado que, probablemente, sea necesario realizar algunas modificaciones y adaptaciones. No obstante, con el convenio, los detalles del mismo y de su ejecución quedan «en manos» de los técnicos del IAA, «que son los más competentes para esta tarea, de principio a final», recalca la primera edil.
La previsión es que las obras se liciten y adjudiquen a principios de 2026. Se desconoce cuál será el plazo de ejecución, aunque desde el Ayuntamiento esperan que la depuradora sea una realidad cuanto antes. «Es imprescindible porque sin esta nueva EDAR es imposible que cumplamos la legislación. Sin la ayuda del IAA, nosotros no tenemos ningún tipo de capacidad económica para hacer frente a un gasto así», señala Crivillé.
El IAA asumirá la gestión
El convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y el IAA también resuelve la explotación inicial de la EDAR de Lledó, que será asumida por el ente autonómico al haberse considerado que cuenta con más recursos de llevar la gestión «a buen término». También se ceden todas las obras adscritas a la depuradora, que podrá organizar mediante gestión directa o por cualquiera de las opciones previstas en la vigente normativa de contratación pública.
Por otro lado, el acuerdo también determina que los residuos y fangos procedentes de la depuradora que no sean caracterizados como residuo peligroso serán admitidos en el sistema de gestión de residuos sólidos urbanos (RSU) del que se sirva el Ayuntamiento. De este modo, correrá a cargo de la entidad o empresa adjudicataria de la explotación su transporte hasta el lugar habilitado a tal efecto. No obstante, el IAA tendrá en cuenta en su proyecto la minimización de estos fangos y procurará que sean usados «preferentemente» como abonos y recursos orgánicos para los suelos. Por último, las grasas y demás residuos caracterizados como peligrosos deberán ser entregados al gestor autorizado para su transporte y eliminación.
El FITE de 2021 destinó 2,5 millones a la redacción de este tipo de proyectos, su construcción o actuaciones de mejora en municipios de menos de 1.000 habitantes, que se ejecutaron entre los ejercicios de 2022 y 2024 También se dispuso una línea de ayudas a través de este fondo de financiación para las localidades de más de 1.000 habitantes. El objetivo de DGA era que todos estos pueblos cumplieran con la obligación de depurar sus aguas residuales a partir de 2023.