Lledó se enfrenta, de nuevo, a restricciones en el uso del agua de boca. Los bomberos de la Diputación de Teruel llevan abasteciendo a la población desde el pasado fin de semana, después de que el suministro potable tuviera que cortarse al encontrar en la balsa lateral de la que obtienen el suministro niveles de materia orgánica que desaconsejaban su consumo directo.
Como consecuencia de esta situación, la balsa tendrá que ser vaciada y el municipio volverá a captar agua del propio río Algars, tal y como lo hacían antes de poner en marcha esta infraestructura. Este fin de semana, sin embargo, no han podido porque el caudal bajaba con agua turbia después de las tormentas, y, en cambio, tuvieron que recurrir a los bomberos. En cuanto mejore la calidad del agua del río, se retomará la captación desde su cauce, para todo uso. «Estamos captando agua del río y, para los usos domésticos que requieren agua potable, se recurre al reparto que llevan a cabo una hora al día los bomberos de la Diputación Provincial de Teruel. En cuanto los técnicos den el visto bueno, captaremos del río», explicó la alcaldesa, María Teresa Crivillé.
En cuanto a la balsa, la previsión es volver a llenarla en septiembre, una vez pasen las altas temperaturas que podrían haber propiciado la aparición de la materia orgánica. La infraestructura quedó llena tras completarse la primera fase del proyecto de captación, pero no pudo entrar en servicio al faltar bombas, motores y conexión eléctrica. «Es algo que casi preveíamos, ya que el agua ha estado almacenada durante dos o tres años», reconoció Crivillé.
El Ayuntamiento ha iniciado ya el vaciado progresivo de la infraestructura, para el que se requiere cierto tiempo. "Llenarla en verano es complicado. La estamos vaciando poco a poco y luego en otoño la volveremos a llenar. Entonces haremos los análisis que hagan falta y empezará una vida nueva con la balsa operativa".
Mientras tanto, desde el viernes, los bomberos se sitúan cada mañana entre las 10.30 y las 11.30 a la entrada del pueblo, junto a la parada del autobús, para distribuir agua potable entre los vecinos, que deben ir con garrafas para que se las llenen. Aun así, la alcaldesa de Lledó pide a los vecinos tranquilidad, ya que «el suministro está asegurado».