Llegar al destino 10 horas después: "Tuve poco rato cobertura y conseguí hablar con mi hija. Me informó de que el apagón era en toda España»

TESTIMONIO. Pilar Mustieles tenía previsto llegar a 12.50 a Zaragoza, pero no lo hizo hasta casi 10 horas después. Se quedó tirada en la estación de Calatuyud con casi 1.000 personas
Publicado por Sofía Fondevilla el 30 de abril de 2025

Pilar Mustieles, exalcaldesa de Caspe, estaba viajando en un AVE destino Zaragoza con hora prevista de llegada a las 12.50, pero todo cambió cuando se fue la luz por completo. Los pasajeros "tuvieron suerte" porque justo en ese momento estaban en la estación de Calatayud, pero lo que no imaginaban era que hasta las 22.00, casi 10 horas después, aterrizarían en la capital. "Fue pasando el tiempo y nadie sabía absolutamente nada. Aparecieron los cuerpos de seguridad y nos trajeron agua. A las siete y media de la tarde algunos decidimos coger el autobús que va desde Calatayud a Zaragoza y a las 22.00 llegamos", recuerda. Se quedó a dormir en la capital y, al día siguiente, regresó a La Ciudad del Compromiso con tranquilidad.

No tuvo cobertura en prácticamente todo el rato, pero a las 14.00 la recuperó y pudo contactar con su hija y le explicó que el apagón había ocurrido en toda la península. "La noticia fue circulando por todos los coches del tren de lo que estaba ocurriendo. Lo que nos puso algo nerviosos es que el presidente del Gobierno de España anunció que los trenes de larga y media distancia no se pondrían en marcha hasta el día siguiente".

Les informaron del autobús de línea hasta Zaragoza, en el que muchos de los pasajeros del AVE no pudieron entrar, ya que no había espacio suficiente, pero ya no tuvieron más información. "Me dijeron que si quería ir a Zaragoza que saliera a la puerta de la estación y si había algún coche que me montara", insiste. Así lo hizo y justo coincidió que ya estaba ahí el autobús. "Es cierto que justo al salir vimos que empezaron desde Renfe a poner medios de transporte para los que íbamos hasta la capital aragonesa, pero sobre los pasajeros que se desplazaban hasta Barcelona no sé qué paso con ellos".

Explica que la gente supo mantener la calma en todo momento, pensando que, de alguna manera, habían sido afortunados porque el tren se había quedado parado en la estación de tren, lo que ayudó a que pudieran acceder a un Mercadona que había al lado y comprar algo de comida. "Los cuerpos de seguridad nos dieron agua, pero era imposible que hubiera para todos los que estábamos ahí. Éramos cerca de 1.000 personas".