Los Falsarios

RESEÑA. Una celebración de la inteligencia, de la literatura como impostura feliz y del irresistible impulso humano de inventar mundos
Publicado por Miguel Ibáñez el 5 de junio de 2026

"Me gusta pensar que la Luna está ahí, incluso si no estoy mirando" (Albert Einstein). Y es que, amigos lunáticos, ese nuestro satélite, sin el cual ni podríamos ni nos imaginamos vivir, ha sido siempre, desde el inicio de los tiempos, una parte imprescindible de todos nosotros y del planeta Tierra. Escritores y poetas la han utilizado para simbolizar el amor, el misterio, el paso del tiempo, la soledad... Mientras que los científicos la han mirado con curiosidad, con pasión, con fórmulas... Pero, ¿y si la historia de la Luna no fuera la que nos han contado?

Pues esto es que mucho antes de que el Apolo XI alunizara en el Mar de la Tranquilidad, la imaginación del ser humano ya la había colonizado. Locos, soñadores, visionarios, poetas románticos, místicos, charlatanes, falsificadores... fueron muchos los que, durante siglos, formaron una extraña hermandad de lunáticos que se consagró a una empresa prodigiosa: mirar hacia la Luna, poblarla de selenitas e imaginar civilizaciones y ciudades levantadas a imagen y semejanza de París, por ejemplo, con sus bulevares, sus crímenes burgueses y hasta una torre sospechosamente parecida a la de Eiffel.

Cuando la realidad no bastaba, se la inventaban. El 24 de julio de 1969, el teniente Thorndike —hijo de relojero, obsesionado por el tiempo y apasionado de la Luna— aguarda la llegada de los tripulantes del Apolo XI. A partir de ese momento comienza una narración tan erudita como delirante en la que desfilan algunos de los más insólitos visionarios de la historia: Jules Verne, el Abate Marchena, José de Espronceda o Émile-Marie Wolf, entre otros, todos ellos unidos por una misma obsesión: imaginar la Luna antes de que la ciencia la alcanzara.

Dijo una crítica, Cristina Gutiérrez, que la literatura de ADOLFO GARCÍA ORTEGA (1958) siempre es diferente a sí misma; y tenía razón. Este escritor, traductor, articulista, ensayista y poeta ("probablemente el mejor novelista español de su generación", según Fernando Marías), en su última novela, "LOS FALSARIOS", vuelve a blandir el poder de la imaginación con una narración tan culta como llena de disparatadas historias.

En este año en el que hemos vuelto a la Luna, GARCÍA ORTEGA mezcla su capacidad fabuladora con su experiencia libresca para contar distintos acercamientos alternativos a nuestro satélite. Comienza con una extraña sociedad secreta: la sociedad de Falsarios de la Luna, que nace en pleno siglo XIX, en donde se determina ya la existencia de una raza hermana lunar. Luego, ya en el siglo XX, se irán añadiendo otros falsarios. A esta sociedad podrían pertenecer, por ejemplo, el abate Marchena, que explica cómo llegó a la Luna en globo aerostático, o también el poeta José de Espronceda, quien cree que la mujer de la que estaba enamorado le espera tras su muerte en la Luna.

Se está de acuerdo en que GARCÍA ORTEGA es un autor que rompe las barreras de los géneros, y más que nunca nos lo demuestra en esta "LOS FALSARIOS", una celebración de la inteligencia, de la literatura como impostura feliz y del irresistible impulso humano de inventar mundos. Una auténtica joya que, quizás, certifica el pensamiento de Shakespeare: "Todo es culpa de la Luna, cuando se acerca demasiado a la Tierra todos se vuelven locos".