La meteorología respetó buena parte de los actos en el Convent de Nuestra Señora de Gracia
Andando, en coche o en tractor. Alrededor de dos centenares de fresnedinos acudieron a la romería del Convento de Nuestra Señora de Gracia de La Fresneda durante toda la jornada del sábado.
Los actos romeros arrancaron en torno a las 9.30 cuando varios vecinos marcharon en procesión hasta el santuario situado en un bello rincón a casi 5 kilómetros del casco urbano fresnedino. Tras algo más de una hora y media de procesión los romeros llegaron al antiguo convento mientras comenzaron a acudir decenas de personas con sus vehículos 4x4. Otros vecinos y visitantes decidieron acudir algo más tarde en modo excursión y disfrutar así de un día de senderismo en la naturaleza. Asimismo, los quintos y peñistas de la localidad acudieron con sendos tractores aportando el jolgorio y mayor alegría, si cabe, a la jornada de hermandad.
A las 12.00 tuvo lugar la misa en las ruinas de la iglesia del convento, lo que sin duda aportó una magia especial a la eucaristía.
Tras los actos litúrgicos tuvo lugar una gran comida de hermandad en la que las distintas cuadrillas fueron ocupando los antiguos bancales de labranza. Todo ello acompañado de una meteorología que, pese a los temores iniciales, respetó los distintos actos. «Es un día muy especial para los fresnedinos. El lugar en el que está el Convent es además sobrecogedor», explicó Carmen Aguilar, alcaldesa de La Fresneda.
Un Convento legendario
Aunque se encuentra en un estado avanzado de ruina, es uno de los santuarios más destacados de la provincia. Por ello, en el 2001 fue declarado Bien de Interés Cultural. Según cuenta la leyenda, una pastorcilla de Valjunquera encontró en esta cueva del monte de la Mangranera la figura de una Virgen. Se la llevó a su pueblo, pero al cabo de unos días la imagen desapareció y la volvieron a encontrar en este lugar por lo que se decidió levantar aquí una pequeña ermita bajo la advocación de la Virgen de Gracia.