Luis Arrufat ha dedicado buena parte de su carrera a investigar homicidios y delitos graves, llegando a ser jefe del grupo de homicidios de la Policía Nacional en Zaragoza durante dos décadas. Hoy en día está jubilado pero compartirá su amplia experiencia en el VIII Curso Nacional de Periodismo Especializado de Alcañiz, que se celebra del 23 al 25 de septiembre, con su charla ‘La investigación policial por dentro: origen, búsqueda de pruebas y detención del autor del delito’.
Luis Arrufat: «En todo homicidio hay dos familias que sufren, la de la víctima y la del autor. Que haya una oveja descarriada no implica que todos lo sean»
Luis Arrufat, ponente del Curso Nacional de Periodismo de Alcañiz./ L.C.
Nació en Valjunquera y ha mantenido siempre la vinculación con el territorio. ¿Qué significa para usted compartir su experiencia en Alcañiz?
Nunca he dejado de estar por el Bajo Aragón porque estuve destinado anterior y posteriormente a Zaragoza y dentro de la región policial está toda la Comunidad Autónoma. He trabajado en Caspe, en Alcañiz, en Fabara, Utrilas Andorra…. Nunca he dejado el Bajo Aragón y como mi familia es de allí, he vuelto ocasionalmente. Siempre es un orgullo volver al lugar donde naciste.
Entró en el grupo de homicidios prácticamente desde su creación en los años 80, cuando no había tanta tecnología, ¿qué echa de menos de aquella manera de investigar?
Lo hacíamos todo con la -máquina de escribir- Olivetti famosa, después llegó la máquina de escribir eléctrica, que ya era una alegría para nosotros y, por fin, recibimos algún ordenador que desechaba el Gobierno de Aragón. Hubo una vez que vinieron compañeros de Barcelona a trabajar con nosotros porque nos comunicamos para investigaciones y prestarnos ayuda y nos trajeron un pen drive, y nos pareció increíble la cantidad de información que podía almacenar.
¿Hasta qué punto cree que el ruido mediático puede perjudicar tanto a una investigación como a las personas que presuntamente están implicadas?
Tuvimos un caso en el que la noticia de nuestra investigación se adelantó por la prensa y, desgraciadamente, el supuesto autor se enteró y huyó a Sudamérica. Se perdió toda la parte de trabajar en secreto, preparando trampas y buscando nuevas pruebas. No obstante, también hay que ser realistas y la prensa nos ha ayudado mucho en otras ocasiones porque nos llevamos bien con la prensa. A nosotros nos llamaban los buitres porque nos reuníamos ante los muertos porque teníamos que esperar a que llegara la autoridad judicial para levantar el cadáver. Entonces, nos tomábamos un café y allí coincidíamos prensa y policía. Es decir, hemos compartido noticias, investigaciones, buenos y malos momentos, y siempre es agradable volvernos a encontrar.
¿Las redes sociales también pueden perjudicar una investigación?
No lo sé. Me imagino que igual que el periodismo porque las nuevas redes son un periodismo adelantado. Yo hace 20 años que no estoy en la Policía y supongo que a mis compañeros que hoy están en la calle les pasará proporcionalmente lo mismo que nos ocurría a nosotros. También creo que tendrá su vertiente positiva porque el poder recurrir en el un momento dado a una información que antes tenías que buscar para conseguirla, es importante.
En 1995, investigó el homicidio de un hombre de 92 años en una residencia de Movera, en Zaragoza; y años después lo convirtió en la novela ‘Sala de Espera. ¿Por qué lo volcó en la literatura?
Hicimos la serie (de televisión) ‘Grupo 2 Homicidios’ y hablamos con el director y decidimos que yo prepararía una serie de casos de los 180 homicidios que había investigado, casos que fueran más publicables. Preparé 12 casi con la intención de que hubiera una segunda temporada, que no tuvimos la suerte de hacer. Dentro de esos 12, para mí, el preferido era el de la residencia de Movera y resultó que lo desecharon. Como le tenía cariño, pensé que no se podía quedar en el olvido y preguntamos qué había pasado y me dijeron que lo escribiera. Así que, me decidí a poner negro sobre blanco, pero no soy ni escritor ni novelista, soy un cuenta experiencias.
¿Dónde cree que debería estar el límite entre contar un crimen y convertirlo en espectáculo?
Hay dos límites porque en un todo homicidio hay dos familias que sufren, por un lado, la de la víctima que es la que más sufre y, por otro, la del autor, porque que haya una oveja descarriada no quiere decir que toda su familia lo sea. Y me pregunto, ¿por qué tiene que ser publicable con nombre y apellidos? ¿Por qué no se le puede dar un coetáneo o no dar tantas pruebas de que se refiere a esa persona? Es algo que a lo mejor yo no llego a comprender, pero siento que las dos familias están sufriendo.
En su charla va a hablar de la investigación policial desde dentro, ¿qué quiere destacar en ella?
No quiero hacer spoilers, pero viendo el cartel del curso he visto que está recogida la investigación moderna. Yo quiero hablar de historia y de la base que nos ha llevado a lo que hoy se está haciendo. Pretendo mostrar que la policía siempre ha estado ahí, con sus medios, y que ha trabajado y ha procurado servir a la gente de la calle porque para eso le pagan. Por ello, explicaré cómo se trabajaba en el siglo pasado y cómo se resolvían los casos.