Mª Ángeles Tomás: «Estamos consiguiendo posicionar Andorra-Sierra de Arcos como un destino turístico emergente»

ENTREVISTA. La andorrana lleva más de 20 años poniendo voz, empeño y corazón al desarrollo cultural y turístico de la comarca Andorra-Sierra de Arcos y ha vivido en primera línea el antes y el después del territorio tras el cierre de la Central Térmica
Publicado por Sara Cubero el 23 de febrero de 2026

¿Qué significa para ti representar y trabajar para la Comarca Andorra-Sierra de Arcos?

Es un trabajo que conlleva mucha implicación personal, conoces a gente y te involucras en proyectos por los que tienes pasión e interés. Casi es más un placer que un trabajo, aunque a veces tengas tus momentos bajos o desmoralizantes. Es un trabajo dinámico, cada día es diferente y es muy agradecido porque te implicas con proyectos, asociaciones, personas o empresarios turísticos. Ademá, te permite conocer el territorio palmo a palmo.

Me he recorrido la comarca entera y todavía encuentro rincones que me sorprenden

¿Cuáles han sido las claves para posicionar a The Silent Route como caso de éxito?

En primer lugar, fue el momento en el que elegimos ponerla en marcha, antes del COVID-19. Aquello obligó a que mucha gente viajase únicamente por España y solo en moto, por lo que era el producto ideal para ese momento. También el hecho de trabajar en colaboración con dos entidades diferentes te permite tener más presupuesto e ideas. Además, la Diputación nos puso en contacto con un periodista especializado en mototurismo que tenía una revista y le dio difusión. Nosotros también la hicimos por redes a través de un reportaje fotográfico de la carretera y los paisajes. También fue clave contarles a los vecinos y empresarios de la zona el proyecto antes de presentarlo a la prensa.

¿Cómo ha evolucionado la Comarca tras el cierre de la Térmica?

La pérdida de población es más que evidente. Comencé a trabajar en la comarca cuando había más de 12.000 habitantes y ahora no llegamos a 10.000. A principios de la crisis del 2008, en estos primeros años que se estaban desarrollando muchas ayudas del Miner, había inmigración, subimos un poquito de población y se abrieron muchos servicios. Había un ambiente optimista, pero, de repente, se juntó la crisis de la construcción, y en el territorio se había apostado por las arcillas, cementera y gres rústico, y todo fue un golpe. En ese momento se empezó a notar la bajada de población y ese sentimiento de impotencia de la gente.

¿Cómo repercute este panorama en el turismo?

Antes no había prácticamente nada y en estos años han ido apareciendo nuevas casas rurales. El Monasterio del Olivar se ha convertido en hospedería, el balneario de Ariño no estaba ni tampoco proyectos como Apadrinaunolivo, así como algunos restaurantes como La Ojinegra en Alloza. Hay oferta alojativa, y se nos empieza a conocer, aparecemos en las revistas de turismo…Y por ello soy optimista. No obstante, por supuesto que no se puede asemejar con la situación previa al cierre de la Térmica y la minería. La pérdida de población es evidente, sobre todo de gente joven y una tasa de envejecimiento que se nos ha disparado. Eso implica que tenemos menos servicios y también afecta a los que vienen de fuera porque hay problemas para alojarlos, para darles de comer o para ofrecer ciertas propuestas. Otra amenaza es la alternativa que se nos viene con las energías renovables, porque la Silent Route, el proyecto de Caminos Mineros o la Senda del Escuriza se basan en el paisaje minero, en el silencio, es un paisaje muy interesante porque es diferente a los demás y te permite vivir unas experiencias que en otros sitios no tienes. Llevamos 20 años haciendo un esfuerzo importante, estamos consiguiendo resultados y tenemos esta amenaza encima que además son proyectos con puestos de trabajo no reales o que no alcanzan unas cifras ideales para la zona.

Hay que valorar a todas las personas que participan en hacer cultura en las zonas rurales

¿Qué rincones de la Comarca recomiendas a quienes no la han visitado todavía?

Es difícil elegir, soy una enamorada de la comarca. Me la he recorrido de arriba a abajo y a veces encuentro rincones que me siguen sorprendiendo. La senda del Escuriza, las masías de Ejulve, el Río Martín, entre muchos otros, me encantan. Todo depende de los ojos con los que miras. Te tiene que gustar el silencio, la soledad y disfrutar de la calma que te ofrecen estos sitios.

¿Qué papel tiene el voluntariado en la cultura rural?

Es muy importante y están olvidados en la sombra. Son todas las personas que participan en hacer cultura en las zonas rurales y en los pueblos, desde la banda de música hasta los del grupo de dance, los voluntarios del MWINAS, o el centro de estudios locales. Tampoco podemos olvidar los vecinos, que al final son los que hacen el territorio. Y, para mí, es muy importante el trabajo con asociaciones, grupos y los agitadores culturales locales. Al final son los que dan vida al territorio y los que hacen que tengamos una imagen de comarca dinámica. Hay que apoyarlos y trabajar en colaboración y coordinación con ellos.

Ver comentarios (3)

  • tiran la central y aplauden!!! ahora que quieres !! se acabó la gallina de los huevos de oro

  • Hay que ser de por esa zona, de creer que es un destino turistico emergente, te tiene gustar y ser una enamorada del lugar, más q nada xq yo.. no le veo nada, lo q más me gusta de la provincia de Teruel, la comarca del Matarraña, eso si es un destino turistico. Emergente la comarca, Andorra-Sierra de Arcos, no lo veo.

  • vaya dos aguafiestas, Andorra sierra de arcos tiene muchas cosas que ver no pidamos monumentos ni iglesias super grandes, pero tenemos un buen paisaje y muchas calles bonitas y pueblos acogedores,solo hay que saber apreciar lo que tenemos, no es mucho pero lo que hay es bonito