Mª Pilar Espada: «Somos un punto de encuentro y apoyo para los vecinos del territorio que se sienten solos»
María Pilar Espada, directora del Centro de Educación de Personas Adultas de Alcorisa, junto a las alumnas de Informática./ C.O.
¿Qué situación atraviesan los centros de educación para adultos en el territorio?
Seguimos siendo los grandes desconocidos de la educación. Tienes que estar haciendo difusión de forma continua, tanto para la población como para las propias administraciones. Hacemos una labor fundamental en los pueblos, pero todavía nos falta mucha visibilidad.
En el caso del de Alcorisa, ¿aglutináis a más pueblos?
Nuestro centro es el encargado de la zona del Bajo Aragón, donde mantenemos abiertas 14 aulas, incluyendo Alcorisa. Desde los inicios el objetivo siempre ha sido llegar al máximo de localidades, porque había muchísimas en las que hace años no había aula. Hemos ido abriéndolas con mucho esfuerzo, y a través de contratación de profesorado de Ayuntamientos e intentando que Gobierno de Aragón ampliara la plantilla. Cuando yo llegué, por ejemplo, eramos tres funcionarios y ahora somos cinco. Hay pueblos que nos han venido a buscar para abrirlas, y en otros, en cambio hemos hecho nosotros de ‘comerciales’ para que se lanzaran a por ello, como fue el caso de Belmonte de San José.
¿Hay localidades donde os ha sorprendido la respuesta de la población?
Precisamente Belmonte y Valdealgorfa -otra de las últimas- son dos que han respondido muy bien. En Alcorisa y Calanda también tenemos muchísimo alumnado, con más de 100 matrículas en cada uno. Normalmente, sorprende el primer año y luego el número se estabiliza, aunque incluso en pueblos pequeños suele ser numeroso porque, más allá de centro de estudios, actuamos como la única actividad para muchos vecinos donde la oferta cultural no es tan amplia.
¿Qué tipo de historias se encuentran entre las paredes de un centro de estas características?
Tenemos perfiles muy diversos. Hay gente que viene para sacarse la ESO porque en su día no pudieron, o porque no saben cómo seguir formándose; pero también muchos vecinos que llegan en una situación de soledad importante, sobre todo mujeres viudas. Por eso decimos siempre que los profesores a veces hacemos hasta de confidentes. También recibimos a ciertos perfiles que no tienen la autoestima muy alta, y que aquí pasan a sentirse útiles, entendidos… Un centro de adultos es una puerta abierta a ese cambio.
¿Hay más mujeres alumnas que hombres?
Por lo general, sí; aunque es verdad que, cuanto más pequeña la localidad, más hombres suelen venir.
En cuanto a población extranjera, ¿qué les podéis aportar más allá del aprendizaje del idioma?
Somos un punto de encuentro. Al principio, y en según qué pueblos, solo venían a clases para aprender español, pero estamos consiguiendo que muchos se apunten también a otras formaciones. Compartir esas clases con vecinos oriundos es muy enriquecedor. Si por algo nos caracterizamos es precisamente por la integración y la inclusión.
¿Cómo han evolucionado los contenidos a tratar?
Dependiendo del pueblo. Las formaciones más fijas y fieles son memoria, informática y móviles, aunque esta última es relativamente nueva y se introdujo a raíz de ver la necesidad del uso de estas herramientas por parte de muchos vecinos. De hecho, hay pueblos en los que se instauraron diferentes niveles para que quien lo necesitara pudiera perfeccionar. También tenemos otras que están funcionando muy bien, como la de caminar, que consiste en salir a dar paseos con un trabajo previo de formación sobre el medio natural y patrimonial, y lo mismo ocurre con la animación a la lectura. Intentamos que todo el mundo lea los mismos libros, igual que con el resto de actividades y programaciones. Al realizar una convivencia conjunta al final, el objetivo es que, cuando se encuentren, todos los alumnos puedan hablar y compartir sobre los mismos contenidos.
La Inteligencia Artificial y su introducción en el mundo educativo también está generando debates. ¿Qué os planteáis?
La gente adulta no puede estar al margen de este tipo de cosas. No podemos dar un curso de informática sin que uno de los temas sea precisamente la Inteligencia Artificial. Nosotros ya la estamos introduciendo.
En cuanto a recursos, ¿tenéis dificultades?
Contamos con una dotación económica de la DGA que es para gastos de funcionamiento y luego, por parte de los Ayuntamientos, nos ceden espacios y asumen ellos los gastos. Hemos recibido fondos de Next Generation de la Unión Europea que también nos han permitido actualizar tecnologías, algo que anteriormente era muy difícil. Ahora mismo todas las aulas están muy bien dotadas y esto ha sido un desahogo porque es muchísimo dinero.
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Se merecen un gran aplauso y un reconocimiento que no tienen. Gracias Por vuestro enorme trabajo. Un ejemplo de resiliencia en nuestro medio rural.
Felicidades por el trabajo que hacéis, especialmente tú Mapi.