A falta de más de un cuarto de hora para que empezase la presentación, José María Maldonado ya iba despachando firmas en sus libros. Cada una con su dedicatoria y su dedicación, nada de garabatos ni impersonalidades. A cada lector le dedicó sus minutos y su mejor letra. Su segunda novela, 'Vuelvo a Belchite' (Pregunta Ediciones, 2026), lleva en las librerías un mes y ya tiene muchos lectores. El martes a las 19.30 lo presentó ante el público en un acto en el Palacio Ardid tan lleno que encontrar sitio se convirtió en misión imposible.
"Debería haber pedido el teatro", fue una de las frases más intercambiadas entre los corrillos de personas antes y después de la presentación. Ya sucedió con la presentación de 'El dolor del silencio', su primera novela y, aunque de aquello ya han pasado ocho años, está visto que el interés por lo que cuenta Maldonado y por cómo lo cuenta no va a menos. Además, la legión de seguidores del alcañizano es respetuosa al máximo con él y con lo que tiene que ver con él porque, aunque debería serlo, no es común que en un acto tan lleno de gente se guarde el sepulcral silencio que se guardó durante la hora escasa de la presentación.
El acto consistió en un diálogo entre el autor y la directora de La COMARCA, la periodista Eva Defior. Recordó que el autor "no vuelve a Belchite solo para hablar de ruinas, de frentes o de batallas. Vuelve para escuchar voces. Para reconstruir vidas. Para mirar la guerra desde dentro, desde abajo, desde las casas, desde las familias, desde la infancia, desde las mujeres, desde el miedo, desde el hambre, desde la sed y desde la supervivencia".
El libro está jalonado de testimonios, que guían la lectura en lugar de hacerlo la voz narradora. Por eso, en ese sentido, es "un libro un tanto diferente". No es un libro de Historia, es una novela y los nombres de los personajes tampoco son los reales. Sin embargo, "la gente del pueblo que lo lea sabrá de quien se trata o del acontecimiento que es". Aparece la batalla de Belchite, pero no es un libro sobre ella "que duró unos días de agosto y unos días de septiembre".
Es un libro sobre las personas que vivieron la guerra en Belchite y por eso hablan niños que vieron cómo sacaron a sus padres de casa a la fuerza encañonados con una pistola. Por eso hablan mujeres sobre el miedo que sentían a ser violadas. "Es terrible cómo a lo largo de la historia se ha utilizado el cuerpo de la mujer. Había violaciones, que no se haya hablado tanto de ello no significa que no las hubiera", añadió el autor en la presentación. En el libro se habla de las mujeres que quedan viudas, las que se quedan solas con los hijos y también las que sufren la violencia sexual y se ven obligadas a continuar viviendo después de esa herida mientras otras son directamente asesinadas.
En el libro hablan muchos personajes y cada uno cuenta cómo vivió la guerra. Hubo personas que perdieron a muchos miembros de su familia, una de ellas perdió a más de treintena entre el asesinato de su padre, de su madre, de los tíos, primos... No obstante, en el relato novelado hay tiempo también para contar enamoramientos o nacimientos, básicamente lo que era el discurrir de la vida cotidiana en medio del horror.
El libro surge de la encomienda de un amigo historiador y escritor de Belchite que le pidió al alcañizano hacerlo ya que él no podía, precisamente por ser belchitano. La herida está muy abierta en el pueblo donde el libro, de momento, no se ha presentado ni hay visos de hacerlo. El autor contó con el apoyo de muchas personas que le facilitaron testimonios e historias y contactos, tampoco hay nombres en los agradecimientos por petición expresa de los interesados.
El desastre de Belchite, que dejó el pueblo destrozado y ahí quedan sus ruinas, hizo que muchas familias salieran y se instalasen en otras localidades del Bajo Aragón especialmente como Alcañiz, Caspe u otras más pequeñas como Valdeltormo, entre otras muchas. "Tener ideas diferentes y discutirlas es lo que nos da vida, pero si caemos en el odio... Eso sí que no, el odio nos lleva al horror y a esto, a algo que pasó aquí mismo", apuntó.
Maldonado, que ha dedicado toda su vida a la docencia, defendió la escuela como la base. Su primera novela, 'El dolor del silencio', va por su novena edición y es de lectura obligatoria en varios institutos de Secundaria. Los estudiantes (y no estudiantes) encuentran en sus páginas cómo fue la Guerra Civil en el Bajo Aragón y, especialmente, en Alcañiz donde está centrada.
Más de uno se llevó la primera novela para que también se la firmara y Maldonado no escatimó en ninguna petición. Si arrasó con el poder de convocatoria, no se quedó cortó con la venta de ejemplares porque Miguel Ibáñez agotó casi un centenar. Todos los que llevó y llevó todos los que tenía. "Tocará reponer en la tienda", suspiró desde su mostrador improvisado en el Ardid.