El sindicato mayoritario de la Guardia Civil inicia una investigación para denunciar qué falló
Casi una semana después del brutal asesinato de tres jóvenes en Andorra a manos de un peligroso asesino internacional Norbert Feher, las preguntas siguen siendo las mismas. ¿Se pudo haber evitado? ¿En qué consistió el operativo de búsqueda que Guardia Civil aseguró que se estaba llevando a cabo desde que se produjeron los dos intentos de homicidio el 5 de diciembre en Albalate? ¿Hubiese ocurrido lo mismo si el primer tiroteo se hubiese dado en las inmediaciones de una gran ciudad?
Para resolver todas estas incógnitas y según ha podido saber este medio, el sindicato mayoritario del cuerpo, la Asociación Unificada de Guardias Civiles ha iniciado una investigación interna. Quieren saber si algo falló y por qué no se inició un dispositivo de búsqueda con medios especializados como los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) o los Grupos de Acción Rápida (GAR) cuando se produjo el primer tiroteo en Albalate, el 5 de diciembre.
No descartan que haya «responsabilidades políticas», al ser los responsables máximos del cuerpo de la Guardia Civil. De hecho, manifiestan indignación por las palabras del delegado del Gobierno en Aragón, Gustavo Alcalde, con respecto al operativo especial que aseguró que se iba a poner en marcha el viernes. «Había alguna batida prevista con refuerzos de los GRS, pero nada más», aseguran fuentes del sindicato, que destacan el gran trabajo de los agentes del medio rural que, en muchas ocasiones, trabajan en unas condiciones «a veces muy difíciles», una reflexión que también compartió el propio consejero de presidencia, Vicente Guillén, durante el Funeral de Estado del sábado en Alcañiz.
Después de las primeras pesquisas tras el tiroteo de Albalate, ya había indicios claros de que el atacante no era un simple ladrón de cobre, maquinaria u ovejas -delincuentes para los que están especializados los grupos ROCA y que realizan una labor encomiable en el medio rural-, sino una persona peligrosa y experimentada en el uso de las armas; capaz de disparar a matar y escapar sin apenas dejar rastro, como ocurrió en Albalate diez días antes del triple asesinato. Además, las investigaciones de la Policía Judicial allí habrían llevado a los agentes a encontrar restos de munición italiana.
El sindicato denuncia que durante los diez días solo trabajaron en el operativo agentes de los equipos ROCA y algún refuerzo de compañeros de los cuarteles de la zona, en grupos de, como máximo, ocho personas. Y que por la noche no actuaban. De hecho, una familia de Albalate vio al presunto asesino en las inmediaciones de su masía en la madrugada del lunes 11 de diciembre y los agentes tardaron 33 minutos en personarse en la vivienda. Otra evidencia de que el supuesto dispositivo especial no estaba activo por las noches.
Si es cierto que en al menos una ocasión, de día, se divisaron helicópteros peinando el monte de Albalate y que hubo patrullas canicas al menos otro día. Pero, en cualquier caso, desde el departamento de prensa de la Guardia Civil no se ha ofrecido información concreta y, hasta ayer, no se emitió una nota de prensa oficial. Aseguraban que los detalles podían «interferir en la investigación» y el operativo en el que se estaban empleando «todos los medios disponibles».
En el comunicado de ayer, con membrete del Ministerio del Interior, se detalla un dispositivo entre el 5 y el 14 de diciembre en el que participaron «Unidad Aérea, Servicio Cinológico, Policía Judicial y patrullas de seguridad ciudadana». «Al mismo tiempo, agentes especialistas en criminalística iniciaron las correspondientes inspecciones en el lugar de los hechos con la finalidad de obtener evidencias que permitieran la identificación del autor de lo ocurrido», dice la nota de prensa sin referirse a número de efectivos concreto.
Por su parte, los alcaldes de los municipios afectados por las batidas quieren creer que no se conocía la peligrosidad del asesino, aunque tienen sus dudas. «Es muy posible que si se hubiera sabido antes que era este señor el que anda suelto, se hubiera actuado», lamentó Antonio del Río, alcalde de Albalate del Arzobispo. Joaquín Noé, alcalde de Ariño, explicó que desde que se produjo el primer tiroteo estuvo en contacto permanente con los agentes. «Había sospechas de que el delincuente podía ser un profesional. El arma que utilizó no era de un calibre normal, era antiguo y un poco especial».
En este sentido, Noé comentó que es cierto que los robos en los mases suelen ser «algo habitual» en las zonas más deshabitadas del territorio, pero nueve días después del primer tiroteo «ya estábamos sobre aviso» de que la persona huída era «peligrosa». «Que llegue alguien y tire a matar, no es nada normal en estas zonas. Por eso, de alguna manera, pienso, y es una opinión generalizada, que quizás se debería de haber actuado antes. Quizás el dispositivo que se desplegó durante la tarde del jueves debería haber llegado antes. Había sospechas y ya no era una sorpresa para nadie…», indicó.
«Evidentemente hay muchas preguntas abiertas y muchas cuestiones que tendrán que ser respondidas por quien las tenga que responder. Es obvio que los efectivos del último día fueron los mejores. Vi cómo actuaron, vi el despliegue y vi lo efectivos que fueron. Pero claro, tampoco conocemos lo que ocurrió entre el primer y el segundo tiroteo. No sabemos ni qué operativo se desplegó ni cómo se hizo», lamentó Sofía Ciércoles, alcaldesa de Andorra.
Con todo, los alcaldes de estos tres municipios tienen muy claro que los guardias civiles que trabajan en el territorio hicieron todo lo que estuvo en su mano. «No me cabe la menor duda de que hicieron todo lo posible, pero quizás con más medios podrían haber hecho más», destacó Antonio del Río. «Sé de primera mano que los agentes de la zona hicieron todo lo posible. Siempre estuvieron disponibles y yo me reuní con ellos muchas veces. No tenemos nada en contra de la Guardia Civil, eso tiene que quedar claro», explicó Joaquín Noé. En este sentido, Sofía Ciércoles compartió las palabras de sus compañeros. «Se puede pensar que quizás faltaron efectivos, pero no se puede reprochar nada a los agentes del territorio, que lo dieron todo por tratar de encontrar culpable».
En ese sentido cabe recordar los recortes que el cuerpo de la Guardia Civil ha sufrido en los últimos años en el territorio. En 2011 en la provincia de Teruel había 765 agentes y hoy fluctúa entre 600 y 650. Solo 450 prestan servicio fuera de oficinas. Además, desde principios de este año, los cuarteles han reducido su horario de atención al público. Tan solo el de Alcañiz abre todos los días de lunes a domingo, aunque hasta el mediodía, y el de Andorra hace lo propio hasta el viernes. Cinco cuarteles abren dos días a la semana y otros tantos un solo día (de 9.00 a 14.00).
Las reacciones y dudas con respecto al dispostivo también han llegado desde UAGA, sindicato desde el que Iranzo ejercía una labor representativa también a nivel nacional. Pablo Martínez, abogado y portavoz en el caso, indicó que «todavía quedan muchas cosas por esclarecer». Hizo referencia a la mala suerte y al delincuente contra el que se enfrentaban los agentes, «un verdadero asesino», pero señaló que estas dos circunstancias «no deben despistarnos de algo que consideramos muy importante». Para el abogado de UAGA, en el medio rural todavía existe «una sensación de desprotección y de vulnerabilidad». «¿Qué hubiera pasado si el primer tiroteo sucede en el barrio de Delicias de Zaragoza?», reflexionó.
«Estamos muy tristes, hemos pasado los peores días de nuestra vida y ahora nos hacemos muchas preguntas. Ni mucho menos reprochamos la labor de la Guardia Civil, confiamos plenamente en ellos, pero en esta ocasión no estábamos hablando de un delincuente que robaba cobre u ovejas, sino de un animal muy peligroso; un verdadero asesino», subrayó Martínez. El sindicato realizará una rueda de prensa mañana pen la que reconocerá el trabajo de Iranzo en la organización.
Prisión sin fianza en Teruel
Finalmente, encontraron al fugitivo componentes de la Guardia Civil de la Comandancia de Castellón sobre las tres de la madrugada del viernes entre Cantavieja y Mirambel, siete horas después de asesinar a José Luis Iranzo y a los dos agentes. Antes, a las ocho de la tarde, el Mitsubishi que conducía -y que había robado a Iranzo-, fue visto por hasta cuatro vecinos en Aguaviva, y más tarde, a las once, por una ciudadana en Cantavieja.
Lo encontraron adormilado con la pistola en la mano en pleno monte. Llevaba una mochila con tres pistolas más, tablet, memoria USB, teléfono móvil y un ordenador portátil, objetos que hacen pensar que durante su estancia en el territorio se comunicaba con alguien e incluso consultaba internet.
Norbert Feher se había bajado del coche y recorrido varios metros en una bicicleta que había en el maletero. Fue detenido sin oponer resistencia y trasladado a la Comandancia de Teruel. Allí permaneció hasta el domingo, cuando fue traslado a los juzgados de Alcañiz para prestar declaración.
La Jueza de Alcañiz dictó auto de prisión provisional comunicada y sin fianza por los tres homicidios de Andorra y los dos homicidios en grado de tentativa cometidos en Albalate del Arzobispo. El fugitivo admitió los cinco delitos.
Antes de declarar por los asesinatos del Bajo Aragón, lo hizo por videoconferencia ante la Jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela (ver páginas 8-9). También añadió que se encontraba en España desde el mes de septiembre y que no tenía ningún trabajo. Reconoció que ha utilizado hasta 18 identidades falsas en ocho países.
Norbert Feher llegó a la puerta de los juzgados de Alcañiz a las 9.45 bajo unas medidas de vigilancia excepcionales. Varios todoterreno de la Guardia Civil acompañaban el furgón donde se encontraba el criminal, y un gran despliegue de agentes armados con metralletas vigilaba la zona. A las 10.01 salió del furgón, aunque en ningún momento se le vio el rostro ya que los guardias civiles lo llevaron agachado y con la cara tapada.
Cuando el reloj marcaba las 17.50, tras casi ocho horas de declaración, «Igor el Ruso» salía de los juzgados de Alcañiz. Lejos de mostrar el más mínimo arrepentimiento su actitud fue en todo momento desafiante: con la cabeza alta, sacando pecho y observando fijamente a los periodistas desplazados con la mirada provocadora que solo un asesino sin escrúpulos puede tener. Gritos de «asesino», «cabrón» y «asqueroso» le acompañaron durante su trayecto desde los juzgados hasta la furgoneta, que duró quince segundos.
Una vez salió de los juzgados de Alcañiz, el ex militar Serbio fue trasladado a la prisión de Teruel, donde ingresó en un espacio especial en el que permanecerá aislado del resto de reclusos y en condiciones de máxima seguridad. Sale al patio solo y come solo. No obstante y aunque en Teruel no han solicitado su traslado, no se descarta que sea trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Zuera (Zaragoza).