La periodista y premio Pulitzer, Mar Cabra, será la encargada de cerrar este lunes la primera jornada del VII Curso de Periodismo de Alcañiz. Hablará sobre la plataforma The Self-Investigation, de la que es cofundadora y se considera un referente internacional para la salud mental en las redacciones y entornos mediáticos. Tendrá lugar el lunes a las 19.00.
Mar Cabra: «No tenemos que estar disponibles todo el rato. No va a pasar nada si dejas de mirar el móvil durante una hora»
Mar Cabra, cofundadora de The Self-Investigation, estará presente el lunes a las 19.00h./ L.C.
¿Qué es The Self-Investigation?
En inglés quiere decir la investigación de uno mismo, de una misma. Los periodistas, los comunicadores, estamos acostumbrados a entrevistar a otras personas, a investigar a los demás, pero no nos miramos a nosotros mismos. ¿Y qué pasa? Pues que cuando nos miramos hacia adentro vemos que hay muchos problemas de salud mental. Casi 3 de cada 4 periodistas y comunicadores en España consideran que la salud mental es un problema grave o algo grave, con lo cual estamos hablando de una cuestión que es urgente que abordemos.
¿Mirar dentro de lo que somos nosotros mismos y nuestra profesión, también concierne a la salud mental?
Creo que es muy importante que en estos momentos en los que hay tanta polarización, donde hay tanta desinformación, donde parece que la inteligencia artificial está controlando nuestras vidas… aprendamos herramientas para estar bien, para estar centrados y para que todo este caos que hay a nuestro alrededor no nos saque de nuestro centro. Y de eso vamos a hablar. De cómo tenemos que aprender de gestionar el estrés, cómo podemos prevenir el burnout, cómo podemos mitigar este estrés que tenemos por la hiperconexión tecnológica. Todo eso se puede hacer adquiriendo una serie de herramientas que no nos las han enseñado hasta ahora, pero que tenemos que empezar a incorporar en nuestra caja de herramientas propia.
¿Es necesario priorizarse a uno mismo y desconectar del trabajo?
Es necesario y yo lo he aprendido dándome, si me permiten la expresión, la hostia. Yo llegué a lo más alto en mi carrera con treinta y pocos años, siendo parte de un equipo que consiguió el premio Pulitzer. Que, para los que no lo conozcan, es como ganar un Oscar en el periodismo o un Nobel de la ciencia para el periodismo. Es lo más alto que se puede conseguir. Imagínate con treinta y pocos años y como española, todavía más difícil. Pues yo, cuando estaba en lo más alto de mi carrera, me encontraba fatal por dentro, me sentía sola, estaba exhausta, no tenía energía para hacer nada más y eso es porque me había quemado.
Pero de puertas para afuera, parecía que lo tenías todo.
Claro. Si tú ves las fotos del premio, estamos todos sonriendo, pero no nos podemos fiar de la apariencia exterior. Yo siempre digo a la gente, puede que la persona esté sonriendo, pero puede que esté sufriendo por dentro. Nunca asumas cómo está una persona.
¿Cómo conseguiste salir de esa situación?
Adquiriendo estas herramientas que ahora enseño a otros a que aprendan a tenerlas. Sobre todo entendiendo una máxima que le digo a todos los periodistas, pero también a todos los oyentes que nos están escuchando: sois más importante que vuestro trabajo. Por mucho que os guste vuestro trabajo, si no estáis bien no lo vais a poder hacer bien.
¿Se aplica a otras profesiones?
Hoy en día uno de los problemas que más tienen mis amigos es que no pueden desconectar del trabajo cuando llegan a casa. Porque el móvil les sigue a todas partes, hasta en el baño. A veces chequeamos WhatsApp en el baño, el mail o LinkedIn. Hay muchísimas plataformas. Cualquier cosa en cualquier momento. Y esto está haciendo que nuestro sistema nervioso, nuestro cuerpo, esté sobrecargado. Nuestro cuerpo es muy parecido al de los hombres y las mujeres de la prehistoria. Y allí, en la prehistoria, no tenían móviles. Entonces, ¿qué pasa? Que ahora tenemos que aprender a convivir con este mundo tecnologizado donde hay estímulo 24 horas, 7 días a la semana. Y eso es lo que tenemos que empezar a hacer. Aplicar herramientas, por ejemplo, o acciones, para no estar todo el día conectado. ¿Qué es lo que yo recomiendo a todo el mundo? Hacerte la pregunta, cuando vaya tu instinto a agarrar el móvil, de ¿realmente tengo que hacerlo? Permítete, en los momentos en los que estás esperando, por ejemplo, a cruzar la calle, no mirar el móvil. Y observa qué pasa. Porque te vas a dar cuenta de que probablemente estés enganchado o enganchada. Todo eso tienes que saber que te está afectando y que va a hacer que descanses peor, va a hacer que vayas más estresado, va a hacer que seas peor amigo, peor pareja, peor hijo, peor hija. Entonces, ¿cómo queremos estar en este mundo? Esa es la gran pregunta.
Ahora, como llevamos siempre el móvil encima, nos pueden contactar en cualquier momento y llegamos a creernos imprescindibles.
La responsabilidad es doble. Nuestra, para empezar, a no creernos imprescindibles y entender que, salvo que estemos en urgencias o que trabajemos en algún trabajo de atención al público y tengamos que estar disponibles todo el rato, no tenemos que estar disponibles todo el rato. Con lo cual, no va a pasar nada si dejas de mirar el móvil durante media hora, durante una hora. Eso, por un lado. Con lo cual, sí, tenemos una responsabilidad las personas. Pero, cuidado, también tienen una gran responsabilidad las empresas. En España existe un derecho que tenemos que conocer todos: el derecho a la desconexión digital. Este hace que no tengamos que responder fuera de nuestro horario laboral. Con lo cual, si las empresas lo respetaran y lo pusieran en marcha, podríamos sentirnos tranquilos. Pero, ¿qué pasa? Que no lo hacen.
¿Las empresas respetan el hecho de que estás fuera del horario y no contestes al teléfono?
La gran mayoría de las empresas en España, según investigaciones de diversos sindicatos, no. Ahora es un derecho bastante nuevo, tiene que asentarse y por eso es fundamental. Te lo estoy comentando, para que, los que no han escuchado nunca sobre este derecho, entiendan que tienen derecho por ley. En el caso de los periodistas, a noticia puede caer en cualquier momento. Dimite a alguien, hay una bomba, cualquier cosa, ¿no? Pedro Sánchez hace ruedas de prensa, a veces, a las nueve de la noche y hay que estar pendiente. Y yo creo que es algo que hemos vivido todos. Yo he llegado a despertarme a medianoche y entrar en agencias de noticias para ver actualizada una noticia que estaba siguiendo en ese caso. Como si pudiese hacer algo yo a esas horas de la madrugada, que no es el caso. La pregunta que hacernos sería: ¿es un comportamiento puntual o es un comportamiento sistemático? Todo el mundo tiene en sus trabajos momentos puntuales en los que hay que hacer un esfuerzo. Te puedes imaginar publicando los papeles de Panamá, que fue aquella investigación que nos llevó a conseguir el premio Pulitzer. Los últimos meses fueron meses de muchísimo estrés y claro que había que despertarse y dormir poco y estar trabajando muchas horas, pero en un sprint final.
¿El problema es cuando se convierte en rutina?
Exacto. Todo el mundo tiene que entender, que es algo que yo tuve que entender a las malas, que demasiado estrés durante demasiado tiempo siempre te va a llevar a tener un problema de salud física o de salud mental. Entonces, por eso, tenemos que aprender a gestionar nuestro estrés.
¿Cómo se aprende a gestionar el estrés?
Empezando a auto-observarnos y empezando a entender las señales. Tú sabes, por ejemplo, cuáles son tus señales cuando estás estresado. La forma es irlos anotando y darnos cuenta. Yo me quemé hace ya casi ocho años y ahora lo identifico al vuelo. Cosas tan sencillas como, que yo no me había dado cuenta, que se me secan los labios. Cuando a mí se me secan los labios y noto que me estoy poniendo más cacao, es una señal de que estoy más estresada. El estrés no se manifiesta en todas las personas de la misma manera. Se puede manifestar en el cuerpo, pero también se puede manifestar en la manera de ser. Yo, por ejemplo, otra señal que tengo es, yo soy una persona que hago muchas bromas y cuando dejo de hacer bromas entiendo que algo me está pasando. Y, justamente, pero es una señal muy temprana, no te estoy diciendo que tenga que ir al hospital, al revés. Cada 90 minutos es fundamental que nos levantemos del ordenador y hagamos una pausa de 5 minutos. ¿Y por qué digo cada 90 minutos? Porque la evidencia científica demuestra que nuestra atención empieza a caer en picado, sobre todo cuando trabajamos delante del ordenador. A veces, no nos levantamos porque no queremos perder 5 minutos. Te va a venir bien para todo.