María Miret es periodista freelance internacional especializada en salud. Ha creado 'Almas Rotas', un proyecto de periodismo y salud mental. También ha investigado los campos de refugiados españoles en Francia y la deportación de españoles a campos de concentración nazis, especializándome en Memoria. Es especialista en periodismo constructivo y miembro de Diario Vivo. En 2024 gano la Mención de honor en Periodismo de Soluciones del Premio Roche de Periodismo de Salud 2024 otorgada por la Fundación Gabo.
María Miret: «No siempre se mira en qué estado de salud mental se encuentra el periodista que escribe»
María Minet es periodista freelance internacional especializada en salud. / L.C
¿Qué es el periodismo constructivo?
El periodismo constructivo es una rama que podría tener un cierto origen en el periodismo explicativo. Básicamente parte de la premisa de que los periodistas también podemos contribuir a hacer un mundo mejor y un cambio social, ya que el periodismo tradicionalmente se ha enfocado en lo que va mal y en lo que no funciona en el mundo.
La gran mayoría de las noticias son negativas.
Claro, y no se trata de ninguna manera de hacer un periodismo positivo ni de contar solo lo bueno, pero sí de hacer un periodismo con una mirada diferente que, de algún modo, pueda también contribuir a que el mundo sea mejor y no cada vez peor.
Dentro del campo de la salud mental es muy necesario también...
Para mí han sido como las dos patas de mi trayectoria profesional. En estos últimos años todavía más al trabajar solo como periodista freelance y especializarme en salud mental con un proyecto propio de periodismo y salud mental, a la par que una reflexión larga de qué periodista quiero ser y qué tipo de periodismo quiero hacer. Y ahí, en el periodismo constructivo y en concreto, en las historias de periodismo de soluciones, encontré una beta en la que hacer unos temas más constructivos.
¿Periodismo de soluciones? Imagino que es dar respuesta a preguntas que puedan tener los oyentes, lectores, espectadores...
No. Es enfocarse en historias en las que personas o instituciones están dando respuesta a problemas sociales. Iniciativas que contribuyen a resolver problemas que tenemos como sociedad, en lugar de enfocarse solo en lo malo. El periodismo de soluciones recoge todas estas iniciativas o ese enfoque sin obviar lo malo. No solo como un periodismo light de noticias buenas, sino también, por supuesto, poniendo sobre la mesa lo que no está bien o las barreras que tienen este tipo de proyectos. Enfocarlo lo que no funciona del todo bien con una mirada más constructiva.
Has trabajado también en la comunicación de proyectos europeos de investigación de salud mental. ¿Es diferente la comunicación cuando se hace para algo más institucional?
La comunicación o lo que siempre hemos nombrado como departamentos de prensa, como comunicación institucional, no es periodismo. Los periodistas habitualmente o nos dedicamos a hacer periodismo o nos dedicamos a hacer comunicación. Yo durante unos años he vivido más de la comunicación que del periodismo y ahora estoy otra vez más centrada en el periodismo. El haber trabajado como responsable de proyectos de investigación, en concreto en salud mental, que es un campo que me apasiona y con el que me he comprometido, ha sido uno de los principales focos para poner en marcha a su vez mi propio proyecto y especializarme en salud en general, pero en concreto en salud mental también como periodista.
Has creado también algunos proyectos como Almas Rotas y has sido cofundadora de Saludables. ¿En qué consisten estos proyectos?
Parten de esa premisa de que como periodista freelance, hay que hacer un poco de todo. No es muy fácil vivir solo de un proyecto, pero también un poco de esa pasión mía, de inquietud personal y de pasión tanto por la salud. En este caso fue una revista, un proyecto que creamos Sonia Márquez, otra compañera y yo en la pandemia. Desafortunadamente, no conseguimos financiarlo, así que se quedó en un bonito sueño. En el caso de Almas Rotas sí es mi proyecto propio de salud mental, donde abordo los problemas de salud mental en periodistas, fotoperiodistas, reporteros. Todo lo que es el sector de la información y la comunicación.
Es decir, no tanto de periodismo de salud, sino cómo afecta la salud mental dentro del sector del periodismo.
Como periodista cubro temas de salud mental y hago tanto reportajes de periodismo de soluciones como otro tipo de reportajes para distintos medios sobre salud o salud mental. Además, del proyecto de periodismo y salud mental en el que específicamente abordo esos problemas de salud mental y ofrezco recursos de todo lo que es gestión de estrés, bienestar, incorporar los cuidados en las redacciones. Este proyecto va dirigido a profesionales de la comunicación y de la información.
¿Es delicado el estado de salud mental general de los periodistas y personas que se dedican a la comunicación?
Efectivamente, de hecho es una de las cosas que espero aportar en el curso. En mi mesa redonda, seguro que hablaremos de cómo los periodistas informamos o mal o bien cuando damos noticias sobre salud mental, pero no siempre miramos en qué estado de salud mental estamos en la profesión. Uno de los ponentes, Santiago Gascón, es el autor de la única investigación que existe en España sobre el estado mental de periodistas españoles y es alarmante incluso. Comparado con otro tipo de sectores como profesionales sanitarios, hostelería, en el periodístico se ven señales de alarma que no hay en otros y se ven algunos elementos preocupantes. Parece que en el sector hay menos concienciación o que las empresas ponen menos medios para cuidar la salud mental de sus empleados. En la anterior crisis 2007-2008 recopilando información y preocupándome por este tema, empecé a recoger información y, al final, se convirtió en un proyecto porque es que realmente da para eso.
¿Cuáles son los motivos que pueden provocar ese estado de estrés, ansiedad, depresión en el sector de la comunicación y el periodismo?
Bastantes. Uno es la falta de concienciación en la mayoría de empresas.
¿Por parte de lo que es la empresa o también del periodista?
La propia información tiene un componente en el que parece que tengas que estar 24 horas, 7 días a la semana, porque nunca para, eso ya conlleva un ritmo y es un estresor en sí mismo. El periodismo ha evolucionado en los últimos años con esa hiperconexión con el mundo digital y, por supuesto, las políticas de empresa que hacen que haya horarios muy abusivos, largos y jornadas extenuantes. La propia dinámica de los medios que tradicionalmente ha sido siempre muy habitual en, por ejemplo, trabajar en fines de semana, hacer turnos de noche y guardias. He trabajado en redacciones donde toda la plantilla se medicaba para dormir y redactores, jefes o directores que no reconocen que tengan un problema. Las empresas miran a otro lado y como que no van con ellos. Y sí, hay demasiados factores que se unen y en concreto efectivamente nos afectan más o de otro modo problemas de salud mental que en otros sectores no están tan presentes.
¿Es por ello que decidiste ser freelance?
Sí. En mi caso fue una mezcla de una búsqueda personal de llevar una vida un poco más acorde con el estilo de vida que yo quería y sí fue una apuesta personal. Decidí volver al periodismo y sigo haciendo algunos proyectos de comunicación, pero en un momento dado de mi vida vi que me hacía más feliz dedicarme al periodismo que a la comunicación y ya tenía una edad.
Hay mucha gente que escoge la comunicación por la comodidad de salud mental.
Sí, es el camino habitual. No dejas el periodismo porque te quemas en los medios.
Las condiciones económicas suelen ser mejor y los horarios más relajados.
El camino que hice lo hacemos muchos en España. En mi caso, en algún momento decidí recorrer el camino inverso que no es tan habitual y ahí ya tenía una edad. Sentí que era más fácil posicionarme trabajando por libre que soñando con que un medio me contratara. A principios del siglo XXI en la comunicación eran trabajos más relajados, con mejor horario y mejores condiciones laborales. No obstante, pongo en duda que eso siga siendo así desde que el mundo digital interrumpió.
Hablas con periodistas de otra época y te cuentan anécdotas muy diferentes a las que vivimos ahora.
Así es.