La feria Lakuerter Íbera de Andorra ha comenzado este viernes y hasta el domingo ofrecerá más de 20 actos y nuevos escenarios. La cita, recientemente declarada como Fiesta de Interés Turístico de Aragón, sigue creciendo en cada edición y su impacto se hace notar en el municipio y alrededores. Hasta el momento es posible gracias a unos 2.000 implicados, y tal es el nivel de participación que en ediciones futuras se necesitaría «mucho más espacio» en el mercado íbero para acoger a todos los participantes. «A día de hoy contamos con 12 clanes y el grupo de romanos. Pero si tuviéramos más lugar, se acabarían creando nuevos grupos. Las nuevas generaciones llegan con ganas de participar», asegura Andrés Ruiz, miembro de la junta del Consejo de Clanes de Andorra.
El último en crearse fue precisamente el Clan de La Grulla, compuesto mayoritariamente por gente joven, dado que esta es una fiesta que «se vive de generación en generación». A ellos se unen los clanes del búho, buitre, caballo, la cabra, el ciervo, cuervo, culebra, jabalí, lince, lobo y toro, cada uno con unas 150 personas, e incluyendo familias enteras. Todos con un punto en común: una clara apuesta por el rigor histórico. «Cada clan puede llegar a dejarse en torno a 10.000 euros a nivel de materiales para que todo esté perfecto en el mercado. También se cuida mucho la vestimenta, porque los vecinos suelen renovar los trajes y las tiendas locales incrementan sus ventas», añade Ruiz.
Desde este viernes por la tarde se les puede ver por las calles logrando que Andorra se convierta en un auténtico poblado íbero del siglo II A.C. Los actos han comenzado a las 17.30 con la concentración de clanes en las inmediaciones de la residencia Los Jardines y la posterior inauguración del recinto a cargo la Legio VI Victrix de Astorga. La presentación ha corrido a cargo de la escuela de adultos de Andorra, y al final ha tenido lugar un desfile acompañados de La Martingala donde se ha procedido al encendido de pebeteros.
Una de las principales novedades llega el sábado con el acto de la 'Presentación de los nacidos a los Dioses', organizado esta vez en el escenario de la residencia Los Jardines como nueva ubicación en lugar de la plaza del Regallo. «Creemos que aquí será más vistoso y gustará más», concreta Ruiz. Este año, además, se prevé una mayor participación en el desfile de la tarde, acto central de la feria. En él participan los 12 clanes más el grupo de romanos, partiendo a las 19.30 de la calle La Unión.
Las calles anexas se llenan entonces de visitantes que no quieren perder detalle alguno de los trajes íberos y su recreación. No obstante, desde la organización también se quiere hacer un llamamiento a que las poblaciones aledañas se animen a visitar la villa andorrana el domingo, cuando todos los clanes organizan actividades y talleres de la época. El objetivo es poder viajar en el tiempo y conocer de cerca cómo era la vida de un legionario en la Legio VI, detalles sobre medicina íbera, escritura y barro, o telares. «Cada edición son más los clanes que quieren sumarse y realizar sus actividades. Es un momento de encuentro entre vecinos de todas las edades. Todo ello cuidando al máximo el rigor histórico, porque cada vez son más personas las que nos visitan y tenemos que mantener ese criterio», añade Ruiz. Además, este día también se llevará a cabo una visita guiada al poblado íbero El Cabo de Andorra, un lugar ideal para descubrir de cerca la historia de esta época.
La feria Lakuerter Íbera surgió en su día como un revulsivo comercial, aunque desde sus entonces y sin esperarlo terminó convirtiéndose en una puesta en valor del patrimonio y la historia todavía vigente, 16 años después.
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Lo de rigor histórico me parece un poco fuerte,no creo que en el siglo 2 antes de cristo,se llevarán esos trajes tan fantásticos,ni las joyas y coronas que se llevan,es una fiesta para pasárselo bien y ya esta,no hay que darle más vueltas.
Toda la razón, muchos Andorranxs tenemos esa sensación. Una fiesta más y ya está. No tenemos un sentimiento hacia la historia íbera como puedan tenerlo en otros lugares. Por cierto: viva lakuarter!!!
Menuda pena me da ver año tras año cómo está decayendo el mercado, que es lo que le da vida a la feria. Ni 10 puestos, ni 10. Cada año a menos, y ya ni los del pueblo se ponen. Algo se está haciendo mal