Entre barro, agua, cuerdas, neumáticos, y más una decena de obstáculos- algunos de ellos nuevos - han recorrido los alcorisanos y vecinos del Bajo Aragón Histórico las pruebas preparadas en la Calvarian Race. Esta vez la edición llegaba con un sol abrasador, pero no ha impedido que las familias y también los corredores dudaran a ponerse las deportivas para superar, un año más, la prueba, que ya cumple su quinta edición.
"Estamos muy contentos del éxito y la participación de la gente. En la familiar se han apuntado 195 personas y han fallado muy pocos y en la competitiva, alrededor de 30 deportistas", valoró, Carlos Yeguas, concejal de Deportes del Ayuntamiento de Alcorisa, que también participó y quedó segundo en la clasificación.
Algunas de las pruebas de la V Calvarian Race, la salida y los voluntarios. /A.Z y Ayto
La prueba consta de dos recorridos; el primero una ruta familiar de 3 kilómetros y 100 metros de desnivel en la que podían participar hasta 200 deportistas, así como un recorrido competitivo de 7 kilómetros y 260 metros de desnivel en el que había hueco para hasta 50 participantes. Los deportistas han encontrado obstáculos muy sencillos para todos los públicos y también algunos que han les han hecho quemar la comida. Por ejemplo, en la familiar algunos no eran obligatorio pasarlos a diferencia de la competitiva en la que los voluntarios se aseguraban que cumplían con rigor el recorrido y las pruebas. "Tienen que cruzar el río, el lago, reptar, trepar, meterse a las bañeras con agua, cruzar una fila entera de ruedas, saltar a alpacas, vallas...", detalla Yeguas.
Los voluntarios fueron claves a la hora de organizar la prueba en la que en la plaza de Toros les aguardaban el resto de vecinos que, entre aplausos, les animaban en los últimos metros de la carrera. La jornada contó con actividades para pequeños, un espacio con hinchables y fiesta de la espuma incluida y Holi Colours.
Pódium femenino y masculino de la V Calvarian Race. / Ayto