Diputación de Teruel, Arzobispado de Zaragoza y Fundación Ibercaja han renovado el convenio que, dotado con 243.653,13 euros, permitirá actuar en la conservación y restauración del patrimonio artístico y arquitectónico de seis templos de la Archidiócesis. La institución provincial aporta 100.000 euros (41,04%), el Arzobispado, que será quien ejecute las inversiones de este convenio, aporta 133.653,13 (54,85%) y Fundación Ibercaja, 10.000 (4,10%).
El templo que mayor montante económico recibe es el de Andorra. La iglesia parroquial de la Natividad se someterá a mejoras por un importe de 66.653,13 euros. Un total de 40.000 euros se destina a la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Azaila y otros tantos, a la ermita de la Virgen de la Misericordia de Cretas. En la iglesia Nuestra Señora de la Esperanza de Calanda se invierten 37.000 euros, mientras que en las iglesias de la Asunción de Calaceite y La Codoñera, se destinan 30.000 euros a cada una.
El presidente de la DPT, Joaquín Juste, el Ecónomo Diocesano de la Archidiócesis de Zaragoza, Joaquín Abellanas, y el director de Zona de Ibercaja, Eduardo Sola, dieron a conocer este viernes el nuevo convenio anual de colaboración. La firma del mismo se llevó a cabo el pasado 7 de noviembre, una fecha más tardía de la habitual que suele ser en primavera. La demora de este año se ha debido a los procesos electorales. No obstante, la fecha de la rúbrica no ha impedido que las obras sigan su curso y algunas han empezado aunque se solicitó una prórroga del plazo de finalización. El convenio relativo al año 2024 sí que está previsto que se firme entre marzo y abril aunque sigan en marcha algunas obras del vigente.
Juste recordó que "en la mayoría de los municipios el elemento patrimonial más importante que tienen es su iglesia o sus ermitas, no solo para el culto". Aludió a la responsabilidad como motivo para destinar este dinero. "Porque todos hemos heredado un patrimonio y unas infraestructuras que hay que mantener para que las nuevas generaciones puedan disfrutarlas como lo hemos hecho nosotros, y también por ese valor económico de atracción de turistas y visitantes que nos ayudan a la activación económica de los municipios en nuestro territorio". Con estas obras también se "activa a los gremios" de las zonas en las que se llevan a cabo. Este año, además, este aspecto cobra mayor importancia, ya que estos deben enfrentarse a "aumento de costes en los materiales".
El ecónomo de la archidiócesis de Zaragoza, Joaquín Abellanas, por su parte, apuntaba que para una diócesis "lo más importante son sus sacerdotes y los templos, que son el lugar de oración y devoción de la comunidad que lo utiliza". "Al final esta ayuda nos permite ir manteniendo dignos, relevantes y bonitos los templos, con un pasado histórico y una belleza importantes". Por último el director de Zona de Ibercaja, Eduardo Sola, ha apuntado que "la restauración de estos bienes es patrimonio de todos" y que Ibercaja "se vuelca en la medida que puede" en estos proyectos.
Como explicaron, este convenio está destinado a actuaciones de choque y urgencia, ya que para restauraciones mayores no es suficiente. Son muchas las que se quedan en lista de espera, ya que se prima especialmente que sufran daños estructurales como deficiencias en las cubiertas, que es por donde un edificio comienza a echarse a perder si no está en óptimas condiciones. "Si dispusiéramos de más presupuesto más acciones llevaríamos a cabo", indicó Juste. De hecho, en muchos casos se trata de trabajos de seguimiento a los ya ejecutados en ediciones anteriores y por eso son fases de continuación.
En Azaila se actuará en la fase II de la restauración de la portada; en Calaceite será la fase III de la renovación de parte de la cubierta; en Calanda se continuará en la fase II en trabajos de consolidación y restauración; en La Codoñera la fase 1B se destinará a renovar parte de la cubierta y en Andorra, la fase II se centrará en la terminación de trabajos en la cubierta. Por su parte, en Cretas, en la única ermita contemplada en el convenio, se actuará por primera vez y los 40.000 euros se destinarán a las capillas laterales, pavimentos y limpiezas interiores, así como actuaciones en el exterior de fábricas.
Todas las obras deberán contar con la preceptiva licencia municipal correspondiente. En el caso de que la restauración afecte a un Bien de Interés Cultural, deberá tener además la aprobación de la Dirección General de Patrimonio Cultural, extremos que deberán ser acreditados documentalmente, con carácter previo al pago de la subvención.
Cabe recordar que el convenio suscrito se inició en la década de los 90 y actualmente contempla la creación de una comisión de seguimiento integrada por cinco miembros, dos de ellos por parte del Arzobispado de Zaragoza, dos de la Diputación de Teruel y uno en representación de Fundación Ibercaja. Su cometido será asegurar el cumplimiento del convenio, coordinando e impulsando sus diversas actuaciones, aprobar los posibles cambios de actuaciones producidos por motivos imprevistos o de urgencia, así como resolver las posibles dudas que pudieran surgir en la interpretación del mismo.
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Dios os lo premiará
no hay que dejar perder el patrimonio que se tiene.