El territorio y el resto del país han vivido hoy un día histórico y difícil de olvidar a consecuencia del apagón que dejó a toda España sin luz durante horas. Negocios y vecinos han vivido la jornada de diferentes maneras y el periódico La COMARCA ha recopilado parte de ellas. Desde bares que dieron comidas hasta el final, tiendas que no cerraron para dar servicio a la población, y hasta vecinos que pudieron mantenerse informados como antaño, gracias a los transistores de radio.
«Nunca ha pasado algo así, y menos tantas horas»
Pocas tiendas de ropa y artículos abrieron sus puertas en una tarde insólita, en la que este tipo de establecimientos tampoco pudieron operar con normalidad. Pese a la situación, algunos de los gerentes y empleados aprovecharon para realizar tareas de limpieza y ordenar el stock. En la calle Blasco, una de las vías comerciales de Alcañiz, los pocos negocios que abrieron comentaban incrédulos la situación. «Nunca ha pasado algo así y menos tantas horas. Hemos tenido un poco de susto, sin saber muy bien que hacer. Actividad normal no hemos tenido de ninguna manera», explicaba Fina Sorribas, empleada de la tienda Sinatra, quien no pudo contactar con su jefe, al no funcionar el teléfono fijo, ni el móvil.
«La agenda no funcionó en todo el día. Todo va a través del ordenador»
«Ajustar alguna gafa o resolver una rotura», es lo poco que pudieron hacer desde Óptica Bajo Aragón, que abrió al público a pesar de no poder operar con normalidad. «En este momento te das cuenta de lo vulnerables que somos. Sin luz no podemos hacer nada prácticamente. La agenda no funciona y todo va a través del ordenador», lamentó Chema García, optometrista. El historial de los pacientes fue inaccesible y el trabajo habitual imposible de realizar en estas condiciones. Aun así, algún cliente se acercó para preguntar dudas y ver si podía resolver su necesidad. «Abrimos para intentar dar un servicio mínimo, estar pendientes de la gente y sobre todo prepararnos para cuando vuelva la luz», confiaba García.
«Ha sido muy agobiante, vamos a tener que tirarlo todo»
La heladería Xixona de Alcañiz fue uno de los establecimientos que más sufrió el apagón eléctrico. En su caso, no disponían de ningún generador, por lo que mantener su producto artesanal resultó difícil. «Estamos súper agobiados. En nuestro obrador tenemos una cámara con 3.000 litros de helado y se va a echar todo a perder. Intentaremos reclamar a seguros para cubrir las pérdidas», explicó su dueño, Rubén Vidal.
«Nos ha pillado con la cocina en ebullición y los platos a medio hacer»
El bar Las Peñas, situado en la avenida Aragón con mucha clientela del Hospital cerró sobre las tres de la tarde. Pudo servir los platos que ya tenía preparados y también bocadillos fríos que no requerían cortar el embutido con máquina. El apagón les pilló con la cocina en ebullición y los platos a medio hacer, según explica su propietaria, Marilen Aguilar.
«Las pérdidas en los congeladores pueden ascender a más de 2.000 €»
En el bar El Molino, su dueño Yasir Munir se ha esforzado por dar de comer a las distintas personas que se acercaron hasta su barra. «Hemos ofrecido huevos fritos y carne gracias a que tenemos una plancha que funciona con butano. Eso y un poco de ensalada y pan es lo que hemos podido ofrecer», ha explicado. Las pérdidas y la incertidumbre del tiempo que iba a durar el corte de luz le preocupaban, ya que solo en el congelador podía perder más de 2.000 euros entre la carne y el helado que tenía.
«Adelantamos el cierre del bar y todavía no podemos calcular pérdidas»
En el caso de Alfonso Sancho, en su bar Los Labradores ha tenido que adelantar el cierre, que suele ser a las 14.00. Aunque la persiana la vuelve a levantar a las 18.00, en esta ocasión, ha acudido al bar horas antes para comprobar cuándo volvía la luz. «En cuanto regrese abriré, no puedo cuantificar aún las pérdidas si esto se alarga», comentaba. Precisamente, Sancho ha sido uno de los primeros en avisar a los vecinos cuando la luz volvió al local. «¡Ya hay luz!», anunciaba desde la puerta de su bar.
Exámenes en mitad del apagón
Este suceso histórico ha dejado también historias curiosas como la del IES Mar de Aragón. Un grupo de diez estudiantes de segundo de Bachillerato realizaron examen en mitad del apagón.
«Los transistores de radio han sido nuestros compañeros en el apagón»
Las terrazas han sido el punto de reunión de muchos vecinos que han preferido estar acompañados durante el apagón. Los transistores de radio han sido los únicos canales de información posibles durante horas y algunos vecinos los han bajado también a la calle para estar informados al minuto. En los grupos, además, compartían ideas para sobrellevar las horas que podían pasar sin luz. «Yo tengo ya la linterna preparada» o «yo he cogido varias velas», han sido algunas de las afirmaciones que compartían entre ellos para transmitir también tranquilidad.