El Mas del Labrador quiere acoger un festival reivindicativo contra la despoblación

La nueva junta, que se estrenó el sábado con el encuentro anual, quiere emprender nuevas iniciativas
Publicado por Laura Castel el 27 de agosto de 2024

El Mas del Labrador, un pueblo abandonado del Matarraña que ahora pertenece al término municipal de Valjunquera, podría acoger el próximo año un festival de música contra la despoblación. La nueva junta de Amigos del Mas del Labrador acaba de entrar con nuevas ideas y una de ellas es la de organizar una jornada reivindicativa por esta fecha, cuando celebran su encuentro anual o, incluso, adelantarla al mes de julio si así consiguen un mejor cartel. Uno de sus objetivos es poder contar con La Ronda de Boltaña. "Queremos que sea una fiesta reivindicativa, ya tenemos el apoyo de los ayuntamientos de Valjunquera y Valdeltormo. Hay más pueblos despoblados pero el Mas del Labrador lo está ya desde hace décadas y sus descendientes tienen aún un gran sentimiento de identidad", explica la presidenta de la renovada junta, Lina Giner.

Este pueblo quedó prácticamente abandonado tras la postguerra y los últimos vecinos que quedaban se fueron en 1962. Todos los años las personas ligadas al Mas del Labrador organizan una quedada en las fechas próximas al 29 de agosto, día de su patrón, San Juan Degollado, cuando antaño se organizaba un gran fiesta. El sábado se celebró la reunión de este año con misa, merienda-cena, música con el trío Lovazz, la proyección de una película y una observación de estrellas con los monjes del Monasterio del Olivar.

En el Mas del Labrador se mantiene en pie la iglesia, que se consolidó hace unos años; y de las casas que antaño se habitaban quedan apenas unas paredes. La junta ya tiene el presupuesto para ampliar los focos que iluminan el campanario y para colocar unas placas solares para alimentar la iluminación.

El pueblo mantuvo en torno a 60 habitantes durante el siglo XX hasta la Guerra Civil, que fue su fin. En 1938 fue bombardeado por la aviación italiana y sus habitantes comenzar a emigrar a los dos pueblos más cercanos, Valjunquera y Valdeltormo; aunque varios vecinos continuaron unos 25 años más. Tenía ayuntamiento, cementerio y molino. Su colegio fue fundado en 1915 por mosén José Pellicer en la casa rectoral y enseguida cogió fama y llegaron alumnos de otros pueblos cercanos. Incluso se creó un internado hasta que la guerra truncó esta iniciativa.

Hasta entrados los años 60 aún oficiaba misa Mosen León Andía, el párroco de Valdeltormo durante 56 años; y antaño incluso tuvo una fonda al calor al estar situado junto al antiguo trazado de una carretera nacional.  Hasta los años 90, momento en el que se reformó la carretera N-420, la vía pasaba junto al antiguo núcleo de población.