Romeros de todas las edades participan en la tradicional romería castellotana
Varones de todas las edades, en un número cercano al medio millar, participaron en la romería al Llovedor al igual que lo hicieron por primera vez en 1.405. Por aquel entonces fueron once mozos los que ante la pertinaz sequía que sufría la localidad se desplazaron hasta la ermita de La Balma a implorar que lloviera. La gracia les fue concedida y desde entonces de manera ininterrumpida todos los años se repite la cita.
El día se inició a las 06.00 cuando el sonido de El Campanico sacó de sus camas a todos los vecinos avisándoles de la misa, que tuvo lugar a las 08.00 en la iglesia de la Virgen del Agua. Tras el posterior almuerzo y convocados al son del tañir de las campanas, tuvo lugar la procesión hasta la plaza del Caballón. Al frente, dos niños portando la cruz procesional. Detrás, cuatro quintos acarreando el pesado estandarte. Una vez en el Caballón, tras los rezos en latín y un Padre Nuestro en memoria de los difuntos, partió la romería en dirección al Llovedor. La jornada, meramente festiva, se inició en la ermita y en sus alrededores, donde tras un suculento almuerzo se volvió a escuchar misa y tuvo lugar la asamblea. Aquí se dio a conocer el estado de las cuentas y las obras realizadas.
En esta ocasión los cofrades fueron informados de las mejoras realizadas en la iglesia de la Virgen del Agua, en la que se ha remozado toda la cubierta y se ha instalado calefacción por gas. Tras la comida, que al igual que el almuerzo se realizó por grupos de cuadrillas, los romeros partieron hacia El Arenal y el Pocico de San Juan, lugar en el que merendaron. Una vez finalizada la merienda, todos los participantes marcharon en procesión hacia el pueblo, realizando una nueva parada, esta vez en el cementerio, donde se rezó a los difuntos. Tras la caída del sol tuvo lugar el reparto de las antorchas, que poco después iluminaron el ascenso del Calvario hasta la ermita de San Macario, donde hubo un último rezo antes de bajar, de nuevo procesionando, hasta la plaza del Caballón. Aquí se produjo el tradicional «saludo» de los dos estandartes, sin lugar a dudas uno de los momentos más esperados del día tanto para los hombres como para las mujeres. Castellotanas que, coincidiendo con la celebración de Pentecostés el próximo mes de junio, también celebrarán su romería.