El amor puede ser también una forma de hacer territorio. Con esa idea, la cuenta de Instagram @planes_en_el_matarrana ha lanzado una propuesta tan original como reivindicativa: llevar el programa de televisión ‘First Dates’ al medio rural con una edición especial bajo el nombre de ‘First Dates Rural - Matarraña Edition’. El objetivo es reunir a personas solteras de los pueblos de la comarca con otras que sueñan con dejar atrás la ciudad y comenzar una nueva vida en un entorno rural.
La iniciativa nació entre bromas durante las entrevistas que la cuenta realiza por las localidades del territorio para su cuenta en redes sociales. Al conocer a José Luis, vecino de Torre de Arcas, sus amigos le comentaron que estaba soltero. De ahí surgió la idea de crear una especie de 'Tinder rural'. Lo que comenzó como una ocurrencia fue tomando forma cuando otras personas empezaron a escribirle por redes sociales para animarla a organizar un encuentro.
“Gustó más de lo que me imaginaba”, reconoce ‘Planes en el Matarraña’, que ha decidido dar un paso más y dirigirse directamente a Carlos Sobera y al equipo de ‘First Dates’. Por el momento, todavía no ha contactado con el programa, aunque asegura que tiene intención de hacerlo y buscar la manera de trasladar el formato al Matarraña.
La propuesta mira al verano de 2027 como horizonte para celebrar el encuentro, aunque todavía quedan por definir aspectos esenciales, como la ubicación, la participación y la colaboración necesaria para organizarlo. “Yo sola no puedo”, admite la persona que hay detrás de esta cuenta en Instagram, que anima a instituciones, empresas y vecinos a sumarse a una idea que pretende ir más allá de las relaciones sentimentales.
Conocerse entre pueblos y abrirse a nuevos vecinos
Uno de los objetivos de la iniciativa es reforzar los vínculos entre las 18 localidades del Matarraña. ‘Planes en el Matarraña’ considera que, en ocasiones, los habitantes se mueven poco dentro de su propia comarca y que una cita de estas características podría convertirse en una oportunidad para conocer a personas de otros municipios, compartir experiencias y, por qué no, encontrar pareja.
La propuesta no se limita a quienes viven en el territorio. También busca atraer a personas de ciudades y otros lugares que estén dispuestas a instalarse en el medio rural. La combinación de habitantes de los pueblos y candidatos de fuera podría favorecer nuevas relaciones personales y, al mismo tiempo, acercar a futuros vecinos a una comarca que ofrece una forma de vida diferente.
“Hay mucha gente en la ciudad que quiere venir a vivir a un pueblo”, explica, que destaca la cercanía y el apoyo mutuo como algunos de los principales valores de la vida rural. Frente al ritmo de las ciudades, defiende la familiaridad de los municipios pequeños, donde los vecinos siguen siendo una red de apoyo cotidiano.
La organización del encuentro podría comenzar en una localidad y, si la experiencia funciona, trasladarse en futuras ediciones a otros pueblos. Entre las ideas planteadas está la posibilidad de que los asistentes lleven pegatinas o chapas con su nombre, edad y municipio de procedencia para facilitar las conversaciones y romper el hielo.
Una iniciativa para todas las edades
El proyecto también quiere escapar de la idea de que las citas están reservadas a los jóvenes. Según la cuenta de Instagram, ya ha recibido mensajes de personas interesadas en participar y calcula que hay entre 50 y 60 posibles asistentes, aunque se trata de una estimación inicial y todavía no existe una inscripción formal cerrada.
Entre quienes han mostrado interés hay personas de diferentes edades y también personas homosexuales que han preguntado por la posibilidad de participar. La respuesta de la impulsora es clara: la propuesta está abierta a todos. De hecho, asegura que incluso ha conocido a personas solteras mayores de 80 años que estarían dispuestas a sumarse.
La intención es que el encuentro sirva tanto para encontrar pareja como para ampliar el círculo social y combatir la soledad. “La gente tiene ganas de enamorarse, tiene ganas de conocer el amor”, afirma y recuerda que de una iniciativa de este tipo también pueden surgir amistades y nuevas relaciones de compañía.
El reto de la despoblación y la falta de vivienda
Detrás del tono desenfadado de la propuesta hay una reivindicación vinculada al futuro de los pueblos. La falta de habitantes, familias y niños en las escuelas es una de las preocupaciones que ‘Planes en el Matarraña’ aborda habitualmente en sus entrevistas por el territorio. Por eso, considera que conectar a personas que buscan pareja con otras que desean vivir en un pueblo puede contribuir a dar visibilidad a las oportunidades del medio rural.
No obstante, advierte de que el principal obstáculo para atraer nuevos vecinos sigue siendo la vivienda. “Puede venir mucha gente a vivir o querer venir a vivir a nuestra comarca, pero si no hay vivienda es complicado”, señala. La impulsora reconoce el trabajo que realizan los ayuntamientos para conseguir financiación y promover vivienda pública, así como para facilitar la construcción en los municipios.
La iniciativa pretende aportar su granito de arena a esa tarea, poniendo el foco en el atractivo del Matarraña y en la posibilidad de construir un proyecto de vida en sus pueblos. Para ‘Planes en el Matarraña’, mantener vivo el territorio pasa por combinar la llegada de nuevas familias con el fortalecimiento de los vínculos entre quienes ya viven en él.
Además, plantea que la actividad pueda tener un componente solidario. Una parte de la recaudación obtenida con la venta simbólica de chapas o pegatinas podría destinarse a un proyecto social de la localidad anfitriona, como la compra de libros para una biblioteca infantil o la mejora de un parque. De esta forma, el encuentro serviría también para apoyar iniciativas locales.
Una invitación a Carlos Sobera con la vista puesta en 2027
El siguiente paso será trasladar formalmente la propuesta al presentador y a la productora de ‘First Dates’ para comprobar si existe la posibilidad de organizar una edición especial fuera del plató. ‘Planes en el Matarraña’ considera que el programa podría contribuir a dar visibilidad a una realidad rural que, a su juicio, no siempre encuentra espacio en televisión. “El Matarraña es un paraíso”, defiende, convencida de que el paisaje, los pueblos y la hospitalidad de sus vecinos son argumentos suficientes para acoger una experiencia de estas características.
Mientras se estudia cómo convertir la idea en realidad, la impulsora ha iniciado la campaña en redes sociales para darle difusión, animar a posibles participantes a mostrar su interés y llamar la atención de Carlos Sobera y su equipo. El verano de 2027 es la fecha que se ha marcado como horizonte para que la propuesta pueda materializarse.