De seguro que muchos de vosotros, avezados lectores, habéis oído hablar de una espectacular fuga de prisioneros aliados ocurrida durante la Segunda Guerra Mundial. La cosa ocurrió en marzo de 1944, en el campo de prisioneros de guerra nazi Stalag Luft III, famoso por su alta seguridad; pues bien, de allí lograron escapar 76 soldados en una de las más célebres fugas de la historia de la cual se han escrito libros, rodado documentales y filmado películas; una de las más famosas fue "La gran evasión", dirigida por John Sturger.
Pues bien, creo que si Sturger hubiese conocido la historia que hoy os propongo, quizás hubiese rodado otra película. Os estoy hablando de una de las mayores fugas carcelarias que se recuerdan en tiempos de guerra y que ocurrió aquí, en España, muy cerca de Pamplona, el 22 de mayo de 1938. Ese día, alrededor de 800 presos se fugaron del penal de San Cristóbal, convertido durante esos años en cárcel franquista. Ninguno de los fugados tenía delitos de sangre; pero dio igual. La mayoría de ellos fueron abatidos o detenidos en las horas siguientes a la fuga, pero otros lograron echarse al monte en desbandada con intención de alcanzar a pie la frontera francesa. Durante días, los montes del norte de Navarra fueron escenario de una cacería en la que se vieron envueltos no solo los fugitivos y sus perseguidores, sino también los habitantes de esos pueblos fronterizos cuyas vidas fueron alteradas por la presencia de los unos y los otros. Y son esas vidas, precisamente, las que dan forma a la novela que hoy os recomiendo con auténtica fruición.
"MAURO" es el primer libro del escritor navarro MIKEL GUERENDIAIN (1983), pues hasta ahora solo había escrito cuatro piezas teatrales, y, sin embargo, es de apreciar la eficacia de una prosa austera y cuidada y, por lo mismo, bella. Una prosa que, tejida de forma precisa, como una telaraña con puntos de unión sutiles pero consistentes, nos regala una serie de personajes, en verdad, inolvidables. Son ellos, precisamente, quienes alternan la voz narrativa de la novela en breves capítulos, y quienes nos hacen cómplices de cada una de sus historias, de sus alegrías, tormentos o esperanzas. Como la voz de uno de los fugados que nos dice: "Aquí sigo. Esperamos a que se ponga el sol. Hace varias horas que he dejado de temblar. Tengo frío. Tanto que, de repente, he dejado de sentirlo. ¿Estaré muerto?"
Esta es, pues, la crónica ficticia sobre la huida de 800 presos ocurrida en territorio bajo control del bando insurrecto, y de su caza y su posterior aniquilación. Imposible dejar de leerla. Imposible olvidarla.
Miguel Ibáñez. Libreria de Alcañiz