«Parece que hayamos reservado el sol para este día». Esa fue la sensación con la que los participantes de la experiencia 'La floración de los Melocotoneros de Calanda' terminaron este sábado lo que fue la tercera edición del evento. Y es que la localidad llevaba días viendo llover, pero el cielo se despejó justo para que este 15 de marzo se pudiera realizar esta actividad que «sigue creciendo» y que este año quiso dedicar un guiño especial al cineasta Luis Buñuel y el 125 aniversario de su nacimiento.
La cita, concretamente, innovó con un recorrido en el que además de la propia floración de los árboles también se pudo conocer los lugares de mayor importancia en torno a la figura de este calandino ilustre. Su casa, la torre Buñuel o el CBC fueron solo algunas de las paradas. «Cada edición es diferente de por sí, por lo que quien ya ha participado un año siempre puede repetir. Pero esta vez nos hemos querido centrar en Buñuel, y la verdad es que ha sido bonito porque el entorno es exactamente el mismo que él podía ver. Durante el recorrido nuestro guía (Francisco) también nos ha ido leyendo unas memorias que Buñuel escribió de aquellos años», destacó Laura Martínez, concejal de Comercio y gerente de la Asociación Movemos Calanda.
La experiencia se completó con las explicaciones que el agricultor Miguel Fraga y el concejal de Agricultura, Joaquín Palomo, ofrecieron sobre la floración a lo largo de los campos de melocotoneros del valle del río Guadalopillo. Todavía es pronto para predecir cómo será esta próxima campaña, aunque lo cierto es que las últimas lluvias «favorecen notablemente al campo», tal y como adelantaron. «Estas próximas semanas habrá que estar muy pendiente de las heladas, porque lo pueden cambiar todo», valoró Palomo.
En lo que fue su tercer año de vida, la cita logró atraer a turistas llegados desde Teruel, Zaragoza o Castellón, además de vecinos de la localidad. Su crecimiento es notable, y «aunque lo ideal sería contar todavía con un número mayor de participantes» su impacto se hace notar sobre todo en la compra de productos gastronómicos locales. Después del paseo, los participantes pueden disfrutar de una degustación y es ahí donde toman esa primera toma de contacto que después «suelen querer repetir». «Es como un círculo. Enseñamos al turista cómo cultivamos el melocotón, luego le traemos aquí y degustamos otros productos que incluso puede comprar. Y la repercusión va más allá de este día. Una familia vino, les encantaron los brazos de gitano, y de vez en cuando sigue comprando», celebra Martínez.
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Es un poco pronto aún.
Excelente iniciativa para fomentar un tipo de turismo muy puntual. Gracias por plasmar buenas ideas en nuestro pueblo. Gran trabajo
si Buñuel levantará la cabeza