Alguien ha dicho que junto a Baltasar Gracián, Ramón J. Sender (1901-1982) es el escritor aragonés más universal, y quizás no ande desencaminado. Sin duda alguna, el de Chalamera fué un auténtico ciclón que desde los 15 hasta los 81 años todo lo que tocaba lo convertía en literatura; hasta 118 libros salieron de su pluma, algunos verdaderas obras de arte. Dicen otros, en cambio, que fue muy desigual; pero también se ha dicho de Baroja -con quien tiene muchos puntos en común-. Sin embargo, cualquier texto suyo es reconocido por un encanto especial, un algo, un estilo "senderiano" fruto del trabajo y la constancia, que hace que nos sigamos deleitando hoy en día con su primera y dura novela "Imán"; con "Mr. Witt en el cantón" que ganó el Premio Nacional, y cuyo jurado estaba integrado por Antonio Machado y Pío Baroja; con "Réquiem por un campesino español", quizás la novela breve más bella e impactante de toda la literatura española; o con la monumental "Crónica del Alba", novela de novelas autobiográfica en la que en una de ellas narra su vida de mancebo de botica en Alcañiz; y otras muchas…, inolvidables todas. Por algo el gran Baroja dejó escrito: "Ahora tenemos entre los jóvenes un poeta, Lorca; y un novelista; Sender".
De entre toda esta enorme producción hay una novela un poco especial y que quizás sorprenda al lector de sus obras más conocidas: "Nocturno de los 14". Escrita en 1969, cuando Sender llevaba ya varias décadas viviendo en Estados Unidos (se nota en varios "americanismos" que aparecen en el texto), y editada en España en 1970 y en 1983 por Destino, luego desapareció del mercado y nunca se supo más de ella. Sin embargo, ahora, 40 años después, y gracias a la maravillosa labor de una pequeña editorial: Amarillo, que nació con el propósito de "rescatar textos que en su momento fueron importantes y ahora están un poco olvidados", nos dice la editora, cuando vuelve a aparecer en los anaqueles de las librerías para uso y disfrute de todo lector curioso y sabio.
Una noche, el protagonista (¿quizás el mismo Sender?) recibe en su casa la visita de 14 amigos ya desaparecidos que tiene algo en común: todos se han suicidado. Vienen "del otro lado" y con ellos (o con el lector?) entabla el protagonista una larga conversación sobre los motivos de sus suicidios, sobre la existencia humana, sobre el exilio y el sinsentido de la vida. La novela se convierte así en un juego literario entre realidad y ficción, ya que los 14 invitados fueron en efecto amigos en vida del autor, algunos de ellos tan conocidos como Ernest Hemingway o el poeta alemán Ernst Toller.
Sender crea así un universo cargado de imágenes oníricas y poéticas que subyuga la mente del lector, si este se deja llevar.
Una novela, en definitiva, apasionante y enigmática, con algún toque de humor surrealista (por ejemplo, la novela empieza en el capítulo 0, pero ya no hay más capítulos hasta el final), pero que, de seguro, hará las delicias de todo lector que se acerque a ella.
Y es que, hay que seguir leyendo a Sender: "es la manera de mantener vivo a un autor", nos dice la editora; porque además "los valores en los que él creía y promulgaba; la paz, la concordia, la libertad individual y la justicia social, son mensajes imperecederos".
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz