En su día grande, la Virgen de Dos Aguas no está solo acompañada por los ríos Matarraña y Algars. Decenas de vecinos de Nonaspe, Maella y Fabara se reúnen en la ermita en honor a la patrona nonaspina para celebrar la misa y comida de hermandad con la que la localidad despide al verano tras las esperadas fiestas de agosto. El calor también se ha sumado a la jornada, que comenzaba a las 11.30 con la entrada de las Nonaspinas y Nonaspinos Mayores e Infantiles 2026 y la corporación municipal a la ermita. Para ellos, la romería ha sido su último acto oficial, un hecho que han comentado con tristeza aunque aún con la emoción de haber vivido un verano "increíble".
Durante la misa, las oraciones se han entrelazado con las canciones interpretadas por el coro local, ofreciendo un acto litúrgico en el que ha destacado precisamente el componente musical. El repertorio del coro para esta misa, que supera los 50 años de antigüedad, fue creada por Juan Manuel Llop. "Nosotros hemos seguido sus pasos bajo la dirección ahora de Nati. Me uní con mi mujer hace 20 años, pedimos a la gente joven que se incorpore al coro porque sería una lástima que se perdiera", ha comentado, Manuel Castañer, músico del coro.
La ofrenda de flores a la Virgen ha sido uno de los momentos más destacados junto con la adoración a la figura ubicada en lo alto de la ermita y el reparto del pan bendito. La Hermandad de la Virgen de Dos Aguas ha valorado muy positivamente la acogida de esta jornada tradicional, en un entorno privilegiado por la naturaleza que lo rodea. "Es un día muy concurrido y muy feliz para todos. Todo el mundo le tiene mucha fe y cariño a la Virgen, de hecho, está abierta la ermita todos los días. Viene más gente aquí que a la iglesia", ha valorado el presidente, Diego Ráfales.
Para aprovechar la jornada, la Hermandad también ha preparado una mesa con artículos a la venta como pulseras de la virgen, abanicos o camisetas. Entre toda la oferta destaca la lámina de la Virgen antigua que elaboró Hipólito (padre) con una grabación que data de hace 30 años. Lo que más se ha vendido han sido las cintas de la Virgen, que muchos colocan en sus coches, maletas u hogares para llevar con ellos un pedacito de la patrona. Con lo recaudado, la Hermandad financia el mantenimiento y mejora de la ermita y su Virgen.
El acto litúrgico ha terminado justo a tiempo para disfrutar de un vermut entre amigos, familiares y vecinos; mientras se preparan las paellas para comer. Algunos de los presentes han llegado al mediodía quizá con más hambre por la caminata realizada desde Fabara. Como manda la tradición, algunos vecinos, como Maribel Monreal, han caminado unas dos horas hasta llegar a la ermita. "Se lo propuse a unas amigas hace unos 35 años y desde entonces seguimos cumpliendo. La vuelta, eso sí, la hacemos en coche", ha explicado entre risas.