El teléfono sigue sonando a horas de empezar la actividad en pista y la respuesta es la misma: «no hay camas». El cartel de lleno está colgado desde hace meses en buena parte del territorio para este fin de semana. Regresa el GP tras un año de vacío con la principal novedad en la fecha, ya que salta de final de septiembre para cerrar agosto. Esto dejará una fotografía con mezcla de turistas estivales y moteros. En la Asociación Turismo Bajo Aragón pronto ocuparon las 1.000 plazas de las que disponen. Para el GP la estancia media del cliente es de 3 a 5 días con reservas «de muchísima antelación». Estas comenzaron a confirmarse en el mismo momento en el que Dorna hizo público el calendario.
Se dan las cancelaciones de última hora aunque consideran que son muy pocas y que entran «dentro de lo normal». Algunas llamadas de última hora pueden tener suerte, porque las bajas pronto se cubren «con las numerosas consultas que nos siguen llegando», dice la gerente, Nieves Ballestero. El cliente suele pagar de media 45,30 euros por persona y día en los alojamientos asociados, precio que incluye limpieza y desayuno. «La semana de MotoGP supone un impacto aproximado de 191.200 euros en los establecimientos», apunta, y reconoce que, aunque acostumbrados a este evento, «hemos tenido que hacer verdaderos equilibrios para alojar a nuestros clientes habituales de MotoGP y reubicar a los clientes de turismo».
Una de las características del cliente MotoGP es la fidelidad con los lugares donde se han sentido a gusto. Si es su primera vez, se guían mucho por el boca a oreja y recomendaciones de personas cercanas. No solo los aficionados, los equipos y personal de montajes regresan siempre al lugar donde han sido bien tratados. Uno de ellos es el Hotel Ciudad de Alcañiz, que alberga a los mismos equipos desde el principio. «MotoGP siempre cae bien», sonríe la directora, Gabriela Tapalaga, en relación a los cambios de fecha. «Es muy importante estar en el calendario de un mundial y creo que el público también tenía ganas porque se ve en el ambiente, no parece que hayamos pasado un año de vacío. Las previsiones son muy buenas», añade.
Además de ser el único hotel de cuatro estrellas de la localidad y en unos cuantos kilómetros a la redonda, la ubicación también es estratégica a las afueras de la ciudad dirección al circuito y junto a una gasolinera. «Los equipos son los que primero se enteran de la fecha y ya nos llaman. Estamos preparados para todo», apunta. Han duplicado la plantilla habitual de 45 empleados para atender el lleno de sus 115 habitaciones y 270 camas, además de la zona de bar y restauración con capacidad para más de 300 clientes. En este hotel se ha dejado ver esta semana de desembarco de equipo el padre de los Márquez disfrutando de un desayuno; y este mismo jueves hacía su registro de entrada Jorge Lorenzo, que tampoco se va a perder el Gran Premio aunque desde la barrera.
Fidelidad encuentran también en el centro de Alcañiz, donde el Hotel Guadalope aloja desde los inicios a los mismos grupos. En este caso son aficionados que viajan desde Sevilla, el País Vasco y otros lo hacen desde la zona de Levante. «Forman ya parte de la familia porque son muchos años juntos», dice una de las responsables de este establecimiento familiar, Inma Crespo. Además de habitaciones, cuentan con la zona de bar y comedor y este año se suma la fiesta en la plaza de España, que se retoma tras cinco años de ausencia dentro de la amplia oferta de ocio y servicios en la ciudad. Todo esto hace que se refuerce personal y se amplíen los horarios. «Sin reforzar no podríamos hacerlo, pero estamos contentos de que se retome la plaza como lugar de fiesta», apunta. Mismo parecer tiene que su colega del otro lado de la calle, Pedro Soler, que regenta el Bar Lalola. «Las previsiones son buenas y más con la fiesta en la plaza, es importante recuperar esa foto porque es la foto del Gran Premio. Ya se ve movimiento desde días antes, cosa que en los últimos años no pasaba», opina. Combinarán la barra nocturna con el servicio de todo el día desde las 8.00 hasta la tarde.
La velocidad de la venta de entradas es el termómetro en el que fijan en la ciudad, aunque con cautela. «Dicen que habrá récord, veremos… Nosotros nos hemos preparado como si viniera el fin del mundo», se sincera Miguel Ortega, al frente del Bar Rangel en la avenida Aragón. Sacará barra a la calle por la noche para lo que ha contratado a dos personas más. Al lado, en La Cabaña MeriDiana, el trabajo no ha sido menor para acondicionar un bar pequeño y también familiar. Aunque no han tenido fácil encontrar personal, doblan plantilla de 4 personas a 8, porque no colocan barra pero sí 16 veladores. «Parece una tontería, pero hay detalles que tener en cuenta con cambiar toda la nevera de vidrios a latas, y es un esfuerzo. También hemos reducido la carta para dar menos pero de buena calidad y llegar a todo», explica Meri Aliu, que regenta el bar con su hermana Diana. «¿Cómo saldrá? Pues nunca se sabe pero nosotras estamos dando el máximo», añade optimista. En la acera de en frente, el supermercado DIA se ha provisto del doble de todo, también de hielos, para un fin de semana en el que casi duplican ventas respecto a cualquier otro. Mientras que para el establecimiento de la cadena en Andorra es un fin de semana más, para el de Alcañiz es el más esperado. Su responsable, Álex Palma, asegura que en los primeros años todavía se vendía más. «Cuando se prohibió a las motos entrar al casco urbano hubo un cambio, pero con todo es buen fin de semana», añade.
Todo el trasiego en las horas clave de comidas y cenas que se experimenta en Alcañiz, no es tal en alojamientos alejados de la zona cero. En la Posada Guadalupe de Monroyo, por ejemplo, también colgaron el cartel de lleno hace meses y también ocuparon la veintena de camas con el mismo equipo. Esta vez no alojan a un grupo asiduo que viaja desde Madrid porque el cambio de fecha no les ha favorecido. «Son amigos porque hace muchos años que vienen y si no tengo plaza en la Posada les abro mi casa», dice el responsable, César Lombarte. Tampoco son desconocidos los miembros del equipo que año tras año eligen quedarse con él y su familia. El perfil de equipos y trabajadores supone una semana de estancia a diferencia del motero que sí acude dos o tres días. «Y no nos supone más trabajo para las comidas, tenemos el mismo personal. Lo fuerte son los almuerzos antes de que salgan al circuito porque ya no regresan hasta la noche a dormir», añade. Él mismo es aficionado a las motos y, además, «de los de toda la vida». Estos días disfruta y puede combinar la atención a sus clientes con ir a ver las carreras. «Estamos todos en el circuito», sonríe.
En una zona turística como es el Matarraña el cambio a agosto en temporada alta obliga más si cabe que en el resto de zonas a encajarlo lo mejor posible. «Que sea temporada alta tampoco quiere decir que haya que cobrarles como tal, creo que hay que llegar a algo justo, no abusar», dice. Lombarte considera que el sector turístico de toda la zona «debe sacar pecho y hacerlo con mucho orgullo» por la calidad del producto y del trato cercano. «Viajan por medio mundo a sitios donde son un número más y todo es impersonal y eso aquí no pasa, si lo tratas bien, a este cliente lo tienes para siempre y el trato que les damos en este territorio no lo encuentran en otro lado», añade.
El hueco que deja MotoGP en septiembre lo llena en parte Superbikes, del 27 al 29. No mueve el mismo volumen de afición, pero sí una amplia logística. Si en el Hotel Ciudad de Alcañiz ya saben que alojarán a equipos, en la Posada Guadalupe albergarán a la productora que se encarga de las retransmisiones. Con el GP, el mes acaba en alto, pero comenzó «muy discreto sin apenas trabajo», dice Lombarte. En Monroyo, además del mundial han notado las fiestas del Sexenni de Morella y, si lo que pasa en la Terra Alta y en el límite de Castellón se percibe en el Bajo Aragón, también a la inversa.
Repercusión en el entorno de la N-232
Tras 14 mundiales parece que la famosa mancha de aceite a la que se echa mano cuando se habla de hasta donde se expande la repercusión y beneficios, alcanza sobremanera a los pueblos del entorno de la N-232. «Hay lleno total en el Bajo Aragón, Matarraña y la zona del Bajo Martín-Andorra; a Cuencas Mineras llega menos y pensamos que es porque los aficionados van donde mejores conexiones tienen que es Zaragoza, además de Morella y Tortosa», dice el presidente de Teruel Empresarios Turísticos, Roche Murciano.
En cuanto al cambio de fecha, admite que es la principal incertidumbre, pero en general, «las perspectivas son muy buenas». Aunque sí se ocupan plazas, la presencia de moteros no se aprecia en comercios locales y en ello coinciden en carnicería Álex y Hermanos Gracia de Albalate y Andorra, respectivamente. «Se ven aficionados pero marchan a Alcañiz al ambiente y a las carreras, no sabemos si es por la forma de dirigir y desviar el tráfico pero no es nuestro pico de ventas», dicen. En ambos casos el verano ha sido bueno, ya que proveen también a otros pueblos, y ultiman preparativos de fiestas.
Las camas que «volaron» en cuanto se pusieron a disponibilidad fueron las del Hotel Villa de Estercuel y Venta del Barro. Ambos llevan años en pie pero tras un cierre prolongado han experimentado una reapertura con el empresario andorrano Juan Ciércoles al frente. Tiene al 100% las 58 plazas en dos de sus hoteles bajoaragoneses pese a que se estrenaron en las páginas de reservas hace pocas semanas. Las 42 habitaciones del hostal Venta del Barro de La Puebla de Híjar a pie de la N-232 se ocuparon rápidamente cuando, hace mes y medio, se lanzaron a la venta. Lo mismo ocurrió cuando hace 20 días con el hotel Villa de Estercuel, con 16 habitaciones. «Demuestra que el público quiere venir a Motorland y alojarse lo más cerca posible», afirma.
Campins y Acampada Oficial
Donde siguen entrando aficionados es en la Zona de Acampada Oficial situada junto al circuito. Este jueves a mediodía presentaba un lleno del 80% y continuaba recibiendo llamadas. Cuenta con 1.361 parcelas, con capacidad para más de 6.300 personas, que se reparten en tres sectores y solo quedaban «las últimas parcelas del sector C». Además de estar equipada con todos los servicios, se puede acampar con tienda pero también con caravanas, autocaravanas y furgonetas camperizadas. El más cercano allí es el Campin La Estanca, donde también sigue sonando el teléfono pero la respuesta es «no hay hueco». No lo hay desde hace meses porque, en cuanto se anunció la fecha bloquearon el fin de semana para dejar espacio a aficionados y a trabajadores del circuito. Llenaron ya en febrero sus 68 parcelas (con 4/6 personas cada una) y 22 plazas en bungalows y habitaciones. «La mayoría repite con nosotros. De hecho, a los comisarios que vienen a trabajar les aplicamos el 10% de descuento. Cuando llegan es como reencontrarse con la familia», dice la gerente Carmen Morfioli. Con ellos se aloja gente de media España y extranjeros, principalmente, franceses. En cuanto al cambio de fecha, «si se puede elegir preferimos a final de septiembre fuera de temporada», con todo, «estamos contentos de volver a tener el mundial y será un buen fin de semana».
En zonas como el Matarraña este cambio de fecha sí ha obligado a lidiar con turismo y aficionados al motor. El campin de Beceite ha colgado el cartel de completo entre turistas y moteros al 50% aproximadamente. Se repite la dinámica con aficionados que son fieles a los lugares donde se han encontrado a gusto. También aquí los franceses abundan. «El día de carreras vienen para ir al circuito, alguno sale al río pero poco. Luego en otras fechas sí que han vuelto algunos con sus familias», dice Kenia Celma. Recibir a público nacional de «todas partes» es habitual, así como extranjero, donde los franceses vuelven a ser mayoría. «Lo tenemos lleno pero las fechas no son las idóneas porque tienes que decir que no mucha gente y es una pena», opina. Mismo parecer tiene Carlos Arrufat, que atiende la recepción del campin El Roble de Valderrobres. «Perdemos facturación, es un fin de semana que en otoño nos viene mejor, pero estamos llenos, eso es así y estamos contentos», dice. Hace dos años que abrieron el restaurante, que acogerá su primer Moto GP, aunque en el área de restauración, de momento hay calma. La parte de alojamiento está llena desde mayo.
Turismo desestacionalizado
Desde la Asociación Aragonesa de Turismo Rural (FARATUR) consideran que la desestacionalización del sector mitigará el cambio de fecha que saca al mundial de la temporada baja. «Ahora el verano se alarga mucho, la gente sigue con ganas de viajar y hacer escapadas también en septiembre y habrá movimiento también y septiembre será bueno», dice el presidente, Jesús Marco. Destaca que el impacto de MotoGP se extiende mucho más allá del circuito y de las fechas, porque los moteros regresan a disfrutar del Slow Driving y de las Rutas Moteras en otras épocas. Las casas rurales han sabido adaptarse y son un tipo de establecimiento especialmente adecuado para este público. «Tienen la moto con ellos, en la puerta o en la misma cochera donde también tienen su espacio para arreglos o limpieza, y eso lo valoran», añade. No solo las casas rurales, Marco destaca que también otros establecimientos notan la presencia de grupos de moteros que hacen rutas en cualquier momento. «Vienen para visitar su santuario, que es Alcañiz y el circuito, y en su estancia hacen sus rutas, les encanta nuestra gastronomía y hacen sus compras en otros establecimientos. El 300% de los gastos se queda en el entorno», dice y lanza un deseo: «Ojalá hubiera más Grandes Premios en el año. Además de bueno para la economía, nos pone en el mapa mundial y eso hace que los aficionados nos sitúen y vuelvan en otro momento a hacer turismo. Esto sí que ayuda de verdad a fijar población», concluye.