El azul es el color que le mueve el alma y por eso aparece en casi todas sus obras. También en los retratos que le solicitan por encargo, en los que trata de dar siempre su toque. Óscar Blanch Lombarte se maneja como nadie en la acuarela, aunque ha abierto mucho sus miras últimamente. Concretamente, desde que empezó a estudiar Bellas Artes en Teruel. Le queda un curso por delante e infinidad de caminos que tomar. «Cada asignatura me ha enseñado tantas cosas… que no me considero pintor, más bien multidisciplinar», reflexiona. No descarta nada, tampoco la escultura porque es un mundo que no había tocado pero le ha atrapado. Blanch (Peñarroya de Tastavins, 1993) descubrió las artes en su pueblo, donde dice que le encantaría vivir y trabajar en su taller para todo el mundo. El primer camino se lo abrió su abuelo paterno, con quien pasaba mucho tiempo con libros de colorear. «A él le encantaba verme pintar, vigilaba que no me saliera de la línea… Así nos pasábamos horas y horas», sonríe. Durante toda su vida siguió pintando y se le daba bien, tanto, que atesora unos cuantos trofeos de concursos de pintura de las fiestas de su pueblo. Fue evolucionando por su cuenta sin más formación que las clases de Plástica del colegio hasta que decidió ponerse en serio. «Mi vida es un poco diferente a lo normal», advierte entre risas consciente de que su historia capta la atención. La pandemia marcó un antes y un después global y también individual, y a él lo sacó de los laboratorios y lo lanzó al mundo artístico. La de Bellas Artes es su segunda carrera, la primera fue Bioquímica y Biología Molecular, estudios que cursó en Tarragona con doctorado incluido y que le llevaron a trabajar en Barcelona cuando estalló la crisis sanitaria. «Pasé de estudiar el virus del VIH a estudiar el del covid. Fue una época muy intensa y muy dura y cuando acabé la tesis sentía que debía empezar de nuevo», se sincera. El renacer y la calma la encontró entre los pinceles y la acuarelas y matriculándose en Bellas Artes. «Siempre lo he llevado dentro y era el momento de profundizar. No es un sector fácil, el de la investigación tampoco, pero estoy más tranquilo», afirma divertido. Eso sí, la carrera de ciencias la eligió desde una vocación total.
En las aulas rodeado de arte sigue trabajando la acuarela que tan bien se le ha dado a pesar de ser traicionera. Aparte de que un error echa por tierra el trabajo, el agua deja al azar el final. «Aunque lo tengas todo calculado nunca sabes cómo va a quedar», apunta. El clase ha descubierto el óleo, y también ha aprendido a diseñar logotipos, a ilustrar o a trabajar más lo digital. «Es un mundo muy amplio», resume. Su ventana al mundo son el boca a oreja y las redes sociales, especialmente Instagram (@obl.arte), donde va enlazando encargos, sobre todo, de los pueblos de la zona. A través de esta plataforma dio a conocer una chaqueta vaquera que se pintó y que llevó a un concierto de Taylor Swift. «Lo puse en Instagram y se ve que gustó tanto que la gente empezó pedirme que le pintara las suyas y ya llevo unas cuantas», dice. Tiene más encargos, uno de ellos «muy especial» del que aún no puede desvelar más.
Rural Sketching: movimiento para propiciar encuentros artísticos
Si el azul es parte de su toque, también lo es la temática por la que suele decantarse cuando trabaja en creaciones por libre. Le gusta elevar a la esfera artística el mundo rural y hacerlo ensalzando las ventajas que tiene. «Son muchas, pero a veces no las apreciamos. Esta España no está vacía, yo encuentro muchas cosas en ella», dice. Igual que hiciera su abuelo con él, ahora él procura motivar y ser parte activa del movimiento artístico de la zona porque lo hay con ferias y actos varios pero siguen faltando cosas tan básicas como salas públicas bien acondicionadas para exponer. Para propiciar encuentros se creó el grupo Rural Sketching que tiene su perfil en redes (@ruralsketchingteruel). Han hecho un par de quedadas, la última en Valderrobres, y quieren organizar la siguiente en Semana Santa. «Son encuentros abiertos a todo el mundo, cada uno se trae sus materiales y pasas buen rato, conoces a más gente y puedes compartir conocimientos e incluso salir alguna colaboración».