Les llamas un martes por la tarde y el miércoles ya acuden a la redacción de La COMARCA y no vienen pocos. Colocamos las sillas del estudio de la radio y en sus caras ya se ve que tienen, y mucho, por contar. Los hemos citado porque la peña La Bota cumple 40 años de historia este 2025 y era obligatorio escribir este reportaje en el que, además, se demuestra que gozan de un relevo generacional más que asegurado. De hecho, a la redacción acudieron de todas las edades y no dudaron en decir en repetidas ocasiones que prefieren vivir las fiestas con sus padres que con sus amigos. «Creo que hemos hecho algo bien y, eso emociona porque si no fuera por ellos algún día esto se acabaría», dice Sonia Bosque, presidenta de la peña La Bota.
Han traído un álbum entero de fotografías y pasando las páginas van recordando entre risas los mejores momentos que han vivido, cómo han ido creciendo los niños y las anécdotas que tenían de jóvenes que les hacen soltar más de una carcajada y, algunas, son incluso, desconocidas para los más jóvenes. Entre todas las imágenes, hay una que se paran a mirar con especial detenimiento. Corresponde a las carrozas de 2016 cuando se disfrazaron de Avatar y resultaron ser los ganadores, al igual que les ha sucedido en repetidas ocasiones. «Si la carroza no era enorme… ¡no se salía!», ríen. «Esa fue de las más especiales a la par que buenísima. En mitad de la avenida se nos estropeó el tractor y tuvimos que buscar un coche para acabar la recta», recuerdan. «Nos querían descalificar, pero al final ganamos», añaden.
En La Bota son fieles a las carrozas y es sin duda uno de sus actos favoritos. La primera vez que salieron fue en 1989 y desde entonces solo han fallado dos veces en 2012 y 2013. «Estábamos sentados en la avenida y recuerdo lo mal que lo pasamos. Algunos lloraban y dijeron: que eso no podía volver a suceder». No cabe duda que futuro hay y mucho. Nicolás Ponz fue el primer hijo que dio el paso de volver a formar parte de la peña de sus padres y con el transcurso de los años se han ido animando el resto y, al final, «se han criado como una familia todos». «En el chupinazo me pongo el peto de mi peña, pero a los cinco minutos me lo quito y ya soy de La Bota otra vez», comentan. De hecho, desde hace dos años son los jóvenes los encargados de organizar la carroza, decorarla y dejarla lista para el gran día. «Les ayudamos en lo que haga falta, pero ellos se organizan muy bien. También preparan la cena de un día de fiestas. Creo que hacerlos partícipes ha sido lo que ha hecho que se sientan uno más de la peña».
La Bota ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Hubo momentos en los que formaron parte hasta 400 personas y el nombre hace referencia a que el primero que le pusieron fue ‘El Voto’. Se llamó así durante unos años hasta que pasó al actual. Son una peña «que siempre está ahí», participan en la mayoría de los actos y abren los brazos a todo aquel que quieran venir a la peña e, incluso, a participar con ellos en las carrozas. De hecho, a servidora la invitaron en repetidas ocasiones.
Para este 40 aniversario han diseñado una camiseta con un logo diferente y han hecho sudaderas. «Curiosamente el año pasado sacamos las sudaderas que teníamos desde hacía unos cuantos años porque hacía frío y cuando la cantera las vio se sorprendieron y ahora tendremos una nueva». Harán una comida especial el primer día de fiestas para conmemorarlo por todo lo alto y se entregará un detalle para guardar siempre en la memoria las fiestas de 2025, que seguro traen consigo muchos años más de unión, celebración e historias de La Bota para no dormir… durante mucho tiempo más.