Abre el ordenador portátil y busca ejemplos sobre los que apoyarse. Tiene los archivos ordenados y va entrando en algunos con una destreza que pasma. «Estoy todo el día así, con el ordenador encima», sonríe. «Pero la muñeca sufre, siempre me verás estirando la mano». Patricia Lacueva Escudero (Estercuel, 1994) es diseñadora gráfica y lo es porque así tenía que ser. Le apasiona y eso se nota en todo: en sus trabajos y en cómo explica. Trabaja en Deloitte, una consultoría digital tan amplia como inabarcable. «Nunca me imaginaba en una consultora, pero lo bueno es que tengo muchos clientes distintos y siempre hay proyectos interesantes», dice. Su trabajo redunda en el beneficio de la navegabilidad, en la experiencia de usuario. «Por un lado está la ‘user experience’, que es como un arquitecto en una casa que decide la distribución. Luego está la ‘user interface’, la parte de interiorista que aplica los colores de las paredes y empieza a definir la identidad visual del sitio que suele ir acompañado de una marca», explica. A veces hay pautas, como unos colores a respetar, pero otras parte de cero. «Esto es lo más me gusta, hacerlo todo», sonríe. A veces su resultado es visible, pero otras son ajustes internos de la marca.
Ella sigue buscando su camino porque tiene que claro que la senda es el diseño gráfico, pero las ramificaciones y opciones son muchas. «Estoy en una edad y en un punto de experiencia que no puedo exigir mucho, pero tampoco soy júnior, no estoy empezando», reflexiona. «Yo voy haciendo… Si miro atrás, todo lo que he hecho no pensaba que me saldría y salió. A veces es cuestión de apostar», añade. Las puertas para estudiar la carrera se le abrieron tras ganar el concurso de diseño de maletas Samsonite a nivel nacional. Se presentó tras haber dejado la universidad en el primer cuatrimestre de Ingeniería de Sistemas Audiovisuales. «Era Teleco de toda la vida y ni me gustó ni se me daba bien, pero entré ahí porque Diseño Gráfico solo había en privada y era un coste alto», cuenta. Se apuntó a un curso de diseño y ahí le propusieron los profesores concursar. «Además de ganar mis padres me dijeron que para adelante con los estudios, que se haría lo posible porque era lo mío», dice.
Comenzó sus estudios en Barcelona muy convencida de que quería dirigirse hacia el diseño editorial hasta que una asignatura le descubrió el mundo digital. En tercer curso comenzó a trabajar en diferentes sitios de diseñadora de experiencia de usuario. En una de las empresas participó en un proyecto para un hospital en Boston dirigido a facilitar la vida a personas con trastornos cognitivos. Al terminar se marchó a Australia como freelance y allí diseñó algunos logos y trabajó en un proyecto de realidad aumentada dedicado a estudiantes de Medicina. Su día a día se lo pasaba entre músculos, huesos y articulaciones que veía en gafas especiales y manejaba en unas dimensiones que marean. La aventura se terminó cuando terminó el visado y, aunque quería regresar, «algo te atrapa aquí». Ahí comenzó en la consultora que, otro de los aspectos positivos que mantiene, es el teletrabajo y largas temporadas en Estercuel.
«Cuando tengo que estar en Barcelona, esto me conecta con la tierra y me da paz mental», dice mientras va desvelando el contenido de una caja que tiene en la mesa. Saca flores secas y hay de su pueblo, de A Coruña o de algún que otro país. «Salgo a pasear y cojo flores, las prenso y luego diseño algo», dice y muestra dos letras enmarcadas. Lo cuenta en La Mimbrera, una casa rural en Estercuel de la que ha creado la identidad visual. Se nota su sello. Es perfeccionista y lo demuestra en perfiles de redes sociales varios que gestiona para personas que confían en ella. Su diseño lo movió Javier Macipe en festivales en el dosier de ‘Gastos incluidos’, el cortometraje anterior a ‘La Estrella Azul’. La propuso Claudia Andrés, en el equipo del corto, porque le hablaron de su buen hacer. «Me gustó mucho hacerlo y fue novedad para mí», reconoce. «Me encanta mi pueblo y en un entorno pequeño funciona más el contacto y que sepan cómo trabajas. Podría vivir aquí y trabajar en cualquier cosa pero si apuestas por intentar vivir de lo tuyo, tienes que moverte y que nos ayudemos entre todos es importante», reflexiona.