Escolares de cinco colegios de la comarca del Bajo Martín se adentraron en el mundo del arte rupestre con el objetivo de que conocieran a fondo un patrimonio con el que conviven. Albalate es la única localidad de la comarca en el Parque Cultural del Río Martín y el arte rupestre se expande en sus abrigos. Algunos ya habían recorrido sus senderos pero no todos. De hecho, desde el propio Parque una de las inversiones previstas es la modernización del centro de interpretación en Ariño con la instalación de un panel interactivo que permitirá pintar en una pantalla y que se vea reflejado en una pared.
El acercamiento lo hicieron los escolares en este caso de la mano de Arqueología y Didáctica, una iniciativa surgida en la Universidad de Zaragoza como start-up, que se ocupa de ir centro por centro con el material preciso para que los escolares de 5º y 6º de Primaria se sientan como arqueólogos. «Lo han disfrutado, había algunos que conocían los abrigos que están en el término de Albalate, pero no era el caso de la mayoría y son Patrimonio de la Humanidad; acciones así les pueden motivar para ir a visitarlos con sus familias», dijo Héctor Conget, codirector del proyecto, tras la sesión en La Puebla. La ronda de colegios comenzó con el poblano la semana previa a las vacaciones de Semana Santa, y continuaron al día siguiente en Albalate, y a Samper de Calanda, Urrea de Gaén e Híjar en los días sucesivos.
«Si se le puede dar un sentido a la palabra patrimonio es precisamente ese de retomar el contacto con el entorno que los niños tienen a su alrededor. Pienso que a través de la arqueología se puede poner en valor otra vez el territorio, sobre todo, en el ámbito rural», añadió antes de detallar lo multidisciplinar de la Arqueología que permite que se pueda trabajar desde varios enfoques ya sean artísticos, informáticos, geográficos o científicos. La manera de enseñar este patrimonio a los más jóvenes es a través de actividades didácticas con diversos motivos que enseñan el método de la arqueología experimental. «Es una variante de la arqueología que se centra en la reconstrucción de la cadena operativa, es decir, en el proceso de fabricación de esas pinturas», explicó. Los escolares se acercaron a las pinturas rupestres a través de cómo se hicieron. En las actividades los alumnos tratan de reconstruir ellos mismos las pinturas que están estudiando «haciendo un poco de prehistórico y al mismo tiempo aprendiendo investigación», apuntó.