Es la directora ejecutiva del Concurso Jóvenes Promesas de Violoncello «Jaime Dobato Benavente» y secretaria de la asociación Cabriante
Cuando falleció su hijo Jaime su hermano le comentó que había padres que al perder a un hijo creaban una asociación que fomentara alguna actividad que le gustara al pequeño. Jaime era un gran amante del violoncello por lo que tras reunirse con Nuria Gañet crearon el concurso, el más importante de España para menores de 19 años (ver página 24). Su éxito: que no hubiera ninguno de este tipo y haberlo sabido mantener.
Ya llevan nueve ediciones, ¿se han cumplido los objetivos iniciales?
Sobradamente. En un principio no imaginábamos este éxito. Comenzó como un memorial para Jaime y ahora es el más importante en España para menores de 19 años.
¿Qué queda por hacer?
Tenemos muchas ideas que nos presentan que nos encantaría llevar a cabo. Nuestro problema es el tiempo. Tenemos tres días, de viernes a domingo, que los apuramos al máximo. Hemos pensado en comenzar el jueves para celebrar el domingo un concierto de ganadores pero los padres nos dijeron que no. También hubo un tiempo que organizábamos clases magistrales pero no querían venir dos veces a Alcañiz. El concurso ahora es el resultado de lo que quieren los padres. Muchos vienen de la otra punta de España por lo que tienen que salir de sus pueblos el jueves, ya pierden dos días de trabajo y clases.
En 2019 el concurso cumple 10 años, ¿harán algo especial?
Sí aunque aún no sabemos qué organizaremos. Dependemos del tiempo pero todo se solucionaría ampliando un día más aunque no sé si cuajará. Los padres trabajan y los chicos tienen que ir a clase.
Dinamizan la economía alcañizana durante un fin de semana.
Los chicos nunca vienen solos. Como mínimo llegan con sus padres y hermanos y en algunos casos con sus profesores. También acuden docentes con alumnos de todo Aragón para ver las actuaciones.
¿Qué supone para los jóvenes ganar este concurso?
Para su curriculum es una medalla más, somos el concurso más importante de España. Muchos de los que han pasado por aquí han entrado después en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, que es la mejor; y han ganado concursos internacionales. Hace cinco años nos llamaron de la Fundación Don Juan de Borbón y ahora los ganadores más pequeños ofrecen un concierto en el Festival Joven de Segovia.
¿Alcañiz es consciente de su importancia?
Está bastante desaprovechado aunque el domingo a media mañana sí que se llena el Teatro. No obstante, es un tipo de música muy específica. El presidente del jurado, Ángel Garcia Jermann, dijo que otros concursos tomaban como referencia el nuestro.
¿Cuántas personas trabajan en la organización?
El alma mater somos mi marido Vicente, mi hija Ana y yo; junto con Nuria Gañet, profesora del Conservatorio que lleva la dirección técnica. También tenemos a Eugenio Fernández y Cristina Blasco que se encargan de la dinamización digital. Todos con una colaboración totalmente altruista. Durante el fin de semana somos una veintena. Yo no admiro a las personas ni por su profesión, dinero o inteligencia sino en la medida en que trabajan altruistamente por la comunidad en alguna de sus facetas.
¿Cómo se financian?
Principalmente de los 330 socios de la asociación Cabriante y después con la colaboración del Ayuntamiento de Alcañiz y la Comarca del Bajo Aragón además de Caja Rural. También tenemos empresas que nos ayudan con los premios.