Que el aceite de oliva virgen extra se comercialice «sin restricciones». Esta es una de las demandas que la Sectorial Nacional de Aceites de Oliva Virgen Extra con Denominación de Origen ha trasladado al Ministerio de Agricultura para señalar algunos puntos en desacuerdo vinculados al proyecto de nueva normativa para el aceite de oliva. Está previsto que el escrito, para el cual el proceso de participación pública ya concluyó el pasado 30 de junio, se apruebe este año.
Esta asociación, que integra a la mayoría de las denominaciones de origen protegidas del territorio nacional, considera que la nueva normativa puede «tener un margen de mejora» y muestra su posicionamiento con respecto a prohibición de envasar los aceites de oliva virgen extra (AOVE) en formatos de PET o plásticos,- a excepción de los suministrados en envases monodosis-, una medida que no entraría en vigor hasta el 1 de enero de 2023.
Se trata de una práctica habitual de las empresas, sobre todo cooperativas, que comercializan su producto en envases de este material de distinta capacidad. Desde la sectorial advierten de que el envasado de cristal o de otro tipo conllevaría mayores costes de producción. «Vivimos en un país en el que usamos el aceite de oliva para todos los platos, incluso para los postres, por lo tanto, nuestros consumidores están habituados a usar formatos no gourmet. Evidentemente hay un mercado para el formato gourmet porque son aceites más verdes, más del principio de campaña, pero para el aceite de todos los días no se pueden usar envases de cristal, tienen que ser más económicos», ha destacado Juan Baseda director técnico del Consejo Regulador de la D.O. Aceites del Bajo Aragón. Por su parte, Jesús Sutil, miembro del CRDO Sierra Mágina, de Jaén ha criticado que la prohibición se dé para el aceite de oliva virgen extra pero no para otras categorías como el refinado o el aceite de oliva virgen. «Perjudicar la comercialización del aceite de calidad retirando un formato en el cual se está vendiendo el 90% del aceite de oliva virgen extra que producimos, puede ser penalizar al que está haciendo las cosas bien, limitado su principal vía de comercialización», ha recalcado.
La solución pasaría por buscar formatos «sostenibles» pero al mismo tiempo «económicos», más teniendo en cuenta que el sector ya se está enfrentando a una caída de precios desde hace años, que ha sido acentuada por la crisis del coronavirus, tal como han explicado los representantes del sector. «Ya había manifestaciones de agricultores reclamando un precio justo ya que especialmente en los olivares menos productivos y en zonas con hándicap naturales, como puede ser los que tenemos muchas denominaciones de origen, el coste de recolección es mayor», ha indicado Sutil.
Con esta petición los representantes del sector recalcan que no se trata de «estar en contra de los envases más sostenibles», sino que el envase sustituto «no represente un aumento de precios». «Consideramos que hay que darle una reflexión y buscar alternativas, sin tomar una medida que puede hacer que los consumidores dejen de comprar aceite virgen extra», han dicho.
Según datos de la sectorial, el envasado declarado como Virgen Extra supone aproximadamente entre el 15 y el 20% del total comercializado por las industrias españolas. as producciones de las Denominaciones de Origen de España rondan las 400.000 toneladas de aceite de oliva virgen.
Reservar los términos
Otra de las demandas del sector aboga por «reservar» los términos «Virgen Extra y «Vírgenes», para los aceites de oliva, impidiendo así que otras categorías de grasas vegetales «se apropien» de ellos. «Son palabras que el mundo del aceite las lleva trabajando 30 años. Las hemos promocionado en España y en todo el mundo. La gente los asocia a alta calidad y producto saludable pero hay vacíos legales por todas partes», ha indicado Juan Baseda. Por su parte el representante de Sierra Mágina ha recalcado que los aceites de oliva que llevan esta denominación deben pasar por un panel de cata que les convalide para hacer uso de estos términos.
Esto va ligado con otra «reivindicación histórica» del sector que tiene que ver con «la confusión permanente» de conceptos. «Las denominaciones de origen llevamos muchos años intentando educar e informar al consumidor sobre las menaras de diferenciar las categorías. Seguiremos haciéndolo», ha resaltado Baseda.
A nivel general desde la sectorial consideran «muy positiva» la redacción de una norma de calidad específica para los aceites de oliva, que ayudará a identificar la singularidad del producto frente a otros aceites y grasas vegetales