Las profesoras Carmen Murillo Viñas, del colegio Santa Ana de Caspe, e Isabel Rodrigo Serrano, del CRA Ariño-Alloza, recibieron este viernes la Cruz de José de Calasanz durante el Día de la Educación Aragonesa, un acto en el que también hubo reconocimientos para otros tantos centros del territorio como el CEE Gloria Fuertes de Andorra, Premio Educar para el futuro; el colegio La Inmaculada, de Alcañiz, ganador autonómico en ESO del Premio Zinkers; y el CRA Alto Maestrazgo, galardonado en el X Premio Palmirá Pla.
La Cruz de José de Calasanz es el más alto reconocimiento que Aragón otorga a sus docentes. En el caso de Carmen Murillo Viñas fue elegida por su larga trayectoria como educadora dentro de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana y por su liderazgo en el colegio Santa Ana de Caspe. Actualmente Murillo es directora titular de este último centro, donde el próximo mes cumplirá 54 años de trayectoria y en el que ha recibido "mucho cariño". Ella misma lo ha visto evolucionar a lo largo de todo este tiempo hasta la actualidad donde la comunidad educativa sigue trabajando por unos valores "realmente importantes: el cariño, la fe y la cultura". "En mi caso siempre me han valorado, es una profesión que me ha permitido conocer a casi toda la sociedad de Caspe", relata.
El reconocimiento le llegó como "una sorpresa" que le dejó "algo ofuscada", pero ante la cual se siente "muy agradecida". "Actualmente tengo un 85% de minusvalía porque tengo un implante coclear, por lo que me sorprendió que pensaran en mi. Que reconozcan una trayectoria es de agradecer", afirma.
Por su parte, Isabel Rodrigo fue seleccionada para recibir esta distinción por su compromiso con sus alumnos del CRA Ariño Alloza (con 62 alumnos), su búsqueda continua de la excelencia educativa y su enfoque pedagógico innovador, integrando las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el aula. Para la docente estas son las claves de la educación rural, a la cual define como "inclusiva, innovadora y cercana". "Nosotros no llevamos libros de texto, trabajamos por proyectos y potenciamos actividades extraescolares aprovechando la riqueza que ofrece nuestro entorno. Todo ello incluyendo a las TICS como parte fundamental. Esta es nuestra seña de identidad y cómo queremos seguir trabajando", cuenta.
La ariñense comenzó su andadura profesional en el mundo de la educación en la escuela de Calaceite y posteriormente en Épila. Fue después de opositar cuando tuvo la suerte de llegar al CRA en el que ahora acumula ya más de 22 años de experiencia. El reconocimiento supone para ella "un honor por lo que representa y significa para mi trabajo educativo, que siempre he procurado realizar con compromiso", puntualiza. "Los niños que he tutorizado a lo largo de los años ya son hombres y mujeres, para mí es una alegría pensar en que he sido parte importante de sus vidas. Mi vocación es plena y se mantendrá hasta el día de mi jubilación", añade.
Detalles de la gala
La gala de conmemoración, que se llevó a cabo en la Sala de la Corona del Edificio Pignatelli (Zaragoza), estuvo presidida por la consejera de Educación, Ciencia y Universidades del Gobierno de Aragón, Claudia Pérez Forniés, y a ella también asistieron el secretario general técnico, Manuel Magdaleno, así como otros directores generales del Departamento.
No obstante, el gran protagonista del evento fue el papel de la ciencia y su desarrollo en el ámbito educativo. De hecho, su importancia para el futuro de Aragón se puso de relieve con la exposición 'Explorando la frontera del conocimiento: Ciencia en Aragón', la cual se instaló en el exterior de la sala y fue visitada por los más de 200 invitados a la gala.
En un «día de encuentro y reconocimiento», la consejera Pérez Forniés subrayó «los muchos retos» a los que se enfrenta el sistema educativo y «la complejidad que requiere la tarea de educar» en una sociedad cada vez más cambiante. En este sentido, agradeció «el esfuerzo, el compromiso y la pasión de toda la comunidad educativa, representada hoy en los galardonados –docentes, equipos directivos, alumnos, inspectores, educadores, centros…- para conseguir una educación que sea motor de progreso y de transformación personal y social».
«No hay misión de mayor trascendencia para el futuro de Aragón que trabajar en la formación integral de nuestros niños y jóvenes, no hay desafío más gratificante que convertir a Aragón en un referente en el campo de la ciencia y no hay tarea más enriquecedora que hacer de nuestras universidades centros de formación e investigación de primer nivel», destacó.
«Porque es el futuro de Aragón lo que está en juego, hemos de poner en el centro de toda nuestra acción al alumnado, teniendo clara la meta: un modelo construido sobre la base de cuatro pilares fundamentales: la libertad, la calidad, la equidad y la excelencia», insistió la consejera.
El acto estuvo conducido por Concha Aldea, catedrática de Electrónica de la Universidad de Zaragoza y miembro de Risarchers, y comenzó con unas palabras de bienvenida de la directora general de Política Educativa, Ordenación Académica y Educación Permanente, Ana Moracho. «El Gobierno de Aragón considera a la ciencia y la investigación un motor fundamental que debe impulsar el crecimiento económico, el cambio y la excelencia. Pero al mismo tiempo, si queremos científicos, si queremos que Aragón sea tierra de innovación y de futuro el camino debe iniciarse en las aulas de infantil, primaria y secundaria».
Otros reconocimientos
Durante la cita, como es habitual, se hizo entrega de diplomas a los alumnos tanto de ESO (15), como de Bachillerato (8), y de FP (11 de Grado Medio y 15 de Grado Superior) que han logrado Premios Extraordinarios por su labor y su rendimiento académico este curso 23/24.
Además de los centros del territorio, también se reconoció a otros tantos centros educativos de las tres provincias que a lo largo de este curso han ganado algún certamen a nivel estatal o autonómico, o han destacado por algún proyecto innovador, y que representan el buen hacer y la calidad del sistema educativo en la Comunidad. Asimismo, se entregaron reconocimientos de la Cruz de José de Calasanz a otros tantos docentes y figuras relacionadas con el mundo de la educación: Ricardo Alonso Liarte, del IES Salvador Victoria de Monreal del Campo; Rosa Llorente García, del CEIP Ramiro Soláns; Irene Yera Pemán, docente en el CPIFP Los Enlaces; Jesús Anés Vela, inspector de educación; José Antonio Adell Castán, por su compromiso con la divulgación del patrimonio inmaterial, y Rosa María Lanau Morancho, el centro educativo La Alegría, de Monzón.
Una vez concluidos dichos reconocimientos, la consejera Pérez Forniés hizo entrega de la Medalla de la Educación Aragonesa, que este año fue otorgada a la Fundación Ibercaja, por «su contribución al progreso de la sociedad, el apoyo a las acciones que impulsan al territorio y por la promoción de una educación de calidad basada en el desarrollo personal y profesional». Recogió el galardón, el presidente de la fundación, José Luis Rodrigo, quien señaló que este reconocimiento supone «un empuje más para continuar con la labor que viene realizando Fundación Ibercaja en materia educativa, impulsando más de 50 proyectos cada año y llegando a más de 20.000 escolares».