Los campos de Ariño ha sido objeto de estudio en el proyecto Picasso, a través del cual se ha demostrado que es posible mejorar las condiciones del suelo reduciendo los aportes de fertilizantes. La iniciativa experimental nació en la campaña 2022/2023 y ha combinado distintas técnicas agronómicas como la rotación de cultivos con leguminosas, la siembra directa o el uso de nuevas variedades de cereal de invierno con el objetivo de buscar una alternativa sostenible y rentable para las explotaciones agrícolas.
Cooperativa Gallicum, Agrocultívate, Estación Experimental Aula Dei – CSIC y OVIARAGON son los socios detrás del proyecto, un grupo de cooperación que está financiado con Fondos FEADER a través del Programa de Desarrollo Rural (PDR) del Gobierno de Aragón.
Los trabajos se han realizado en cuatro campos de ensayos: dos de secano y otros dos en regadío ubicados en Ariño y Zuera (Zaragoza), y en los que se han alternado variedades de cereal (trigo blando, cebada, tritordeum, sorgo), oleaginosas (girasol), leguminosas (garbanzo y guisante) y trigo sarraceno. «Desde el minuto uno lo que hemos querido es buscar alternativas reales», apunta el responsable de Agrocultívate y socio del proyecto, José Ángel Pérez. Por ello, añade, una de las técnicas utilizas ha sido la siembra directa. «Mantener una cubierta vegetal nos ha ayudado a evitar la erosión del suelo y a controlar mejor la presencia de malas hierbas», resalta Pérez, quien a su vez puntualiza que todo ello, unido a la rotación de cultivos, «han contribuido a mantener buenos niveles de fertilidad del suelo».
«Hemos comprobado que incluso con menos fertilización mantenemos y mejoramos las características fisicoquímicas, actividad biológica y la estructura del suelo», añade el coordinador del proyecto PICASSO, Eduardo López Gomollón, quien afirma que conseguirlo ha sido posible gracias a la rotación entre cereal y leguminosas. «Los datos nos demuestran que son agronómicamente viables. No obstante, la rentabilidad de la explotación debe valorarse en periodos de medio – largo plazo», matiza.
«La tierra contiene minerales, pero muchos están bloqueados. Al introducirle materia orgánica, lo que hacemos es desbloquearlos y mejorar su estructura sin incrementar las dosis de abonado», puntualiza el responsable de Agrocultívate.
En este sentido, un grupo de investigadores de la Estación Experimental Aula Dei – CSIC tomaron muestras de la capa superficial del suelo con el objetivo de evaluar la abundancia y actividad de microorganismo del suelo. «Resulta interesante el aumento de biomasa microbiana que se observó en los cuatro ensayos a largo de las tres campañas», resaltaron desde el centro de investigación. «Esto demuestra que la rotación con cultivos alternativos llevó a un aumento en la cantidad de microorganismo del suelo», afirmaron.
Otro de los objetivos de este proyecto era analizar la posibilidad de sustituir un porcentaje del uso de haba soja en las formulaciones para pienso animal, concretamente para rebaños de ovino. «A lo largo del proyecto hemos realizado cinco propuestas y de ellas hemos comprobado que dos serían aptas para su aplicación en ganadería», resalta el coordinador de PICASSO. «Habría que hacer unos ajustes mínimos en las composiciones presentadas para mejorar sus valores nutricionales y dietéticos», añade Gomollón.
Finalmente, los socios del proyecto resaltan los ‘graves’ problemas que han tenido para obtener datos debido a las condiciones climáticas. «Las dos primeras campañas sufrimos la sequía en el secano y las limitaciones de riego en el regadío debido a la sequía que afectó a todo el territorio aragonés», apunta el coordinador del proyecto.