De ocho a cuatro viajes de tren. Así se ha reducido la frecuencia en la línea Zaragoza-Barcelona, un recorrido clave para muchas localidades del Bajo Aragón Histórico en las que muchos de sus vecinos utilizaban el transporte de forma casi diaria o semanal. Desde compras de todo tipo, revisiones médicas y especializadas, ir al trabajo o a estudiar, hasta visitar a un amigo o familiar. El tren es un servicio vital en esta zona.
Esta línea en concreto, que une ambas capitales de Aragón y Cataluña, discurre por municipios como Fayón, Nonaspe, Caspe, Samper de Calanda, La Puebla de Híjar, La Zaida-Sástago y Quinto de Ebro. Tras la paralización que supuso el estado de alarma y la desescalada en los últimos meses, de los ocho trenes con parada en el territorio, tanto de ida como de vuelta, tan solo se han puesto en marcha cuatro y otros tantos se han quedado por el camino.
Precisamente se han eliminado los que más se utilizaban, los de primera o última hora, que se empleaban para ir y volver en el día, y se han dejado los del mediodía. Por tanto, los vecinos de estos pueblos en los que realiza parada el tren y los de los alrededores se han visto afectados por este problema.
«Ya ni siquiera vamos a mencionar las lamentables condiciones de algunos vagones que destinan para las líneas que recorren nuestros pueblos, estamos hablando de un servicio básico que hemos perdido», lamenta el concejal de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Caspe, Rafael Lumbreras.
El Ayuntamiento de Caspe ya aprobó en su último pleno a comienzos del pasado mes de julio una moción, presentada por todos los grupos políticos municipales, en defensa de la línea ferroviaria. En ella se instaba a Renfe a «la restitución de la totalidad del servicio suspendido con motivo del estado de alarma que afecta a los desplazamientos de los vecinos de toda la Comarca del Bajo Aragón-Caspe».
«La línea Caspe-Zaragoza es de servicio público y es imprescindible en esta zona, no vamos a parar de pedir que la recuperen en todos los horarios que teníamos antes, que sale a la capital a las 7.00 y vuelve sobre las 21.00», explica la alcaldesa de Caspe, Pilar Mustieles. «He tenido conversaciones al respecto con el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, y aprovechando que venía el Ministro de Movilidad, José Luis Ábalos, me aseguró que iba a hablarle de este problema y le iba a pedir una solución inmediata». Mustieles invita a todos los caspolinos a que se unan a la causa y participen en la recogida de firmas que se llevará a cabo en breve.
«Es lamentable que un servicio tan básico como el del tren, y que tan bien ha funcionado siempre, se elimine de esta forma», opina por su parte el presidente comarcal, Joaquín Llop. «Creemos que es necesario que Renfe restituya las frecuencias cuanto antes». Llop asegura que han solicitado una entrevista con el consejero de Vertebración para comentar este tema.
Desde la Comarca del Bajo Martín, y a través de una carta, se ha trasladado el malestar y necesidad de mantener los servicios a las compañías de transporte y Gobierno de Aragón. «Algunas localidades han perdido la conexión de autobús de fin de semana y entre semana se han reducido las frecuencias. Eso, en las que tienen de lunes a viernes porque otras se han quedado con tres días», asegura el presidente de la Comarca, Narciso Pérez. Respecto al tren, se suman a las quejas que se han trasladado desde otras instituciones también a través de misiva. «No es excusa que no haya demanda porque no es así, la gente usa el tren pero con las supresiones de taquillas hace tiempo en estaciones como La Puebla y de revisores en los vagones, no figuran estos usuarios y eso no puede ser», denuncia.
Una opinión que también comparten alcaldes como el de La Puebla de Híjar: «Hemos contactado algunos representantes municipales de los pueblos afectados para unir fuerzas y reclamar este servicio esencial, hasta día de hoy no ha habido respuesta positiva en este sentido, pero continuaremos presionando para que esto cambie», señala Pedro Bello.
El alcalde poblano recuerda cómo el tren había sido antaño un ingrediente esencial para la evolución de cualquier población. «Es triste ver vacía de ferroviarios la estación de mi pueblo , que llegó a tener casi 100 empleados en otro tiempo y que era la referencia en la parte norte de la provincia de Teruel». En esta localidad también se ha votado en pleno una moción que insta a la empresa ferroviaria a restituir los horarios.
Los empresarios también consideran «muy grave» la situación que se está viviendo. Donde más puede afectar es en la zona del Bajo Aragón-Caspe. El presidente de la Asociación de Profesionales, Empresarios y Comerciantes de Caspe (APEC), opina que unos buenos servicios e infraestructuras hacen más atractivo un lugar, lo que a su vez facilita el aumento de población y la llegada de empresas. Si ocurre lo contrario, se pierde el «capital humano».
«Quitar frecuencias de tren es una mala noticia para nuestra zona porque afecta gravemente a la vida social y empresarial, además del turismo». Por su parte, desde la Asociación Empresarial Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Martín no evaluan de forma tan negativa este problema porque «la población ya está acostumbrada a viajar y visitar nuestra zona en vehículo, son muy pocos los que utilizan el transporte público», señala el presidente, Roberto Miguel. «La mayor afección la sufrirán, sin duda, los más mayores que son los principales viajeros de este tipo de transporte».
La situación del Bajo Aragón Histórico no es especial y con la vuelta de la «nueva normalidad». Renfe no ha recuperado alrededor del 50% de los trenes que circulan por líneas regionales y de media distancia de la España vaciada, los denominados de «obligación de servicio Público» al ser vertebradores de las zonas rurales. Según un informe de CCOO, la supresión de frecuencias llega el 40% en Aragón y supera los dos tercios en otras comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha o La Rioja.
Renfe alega que se trata de servicios «deficitarios» y que si se produce un aumento del 30% de la demanda aumentarán los servicios. A día de hoy el territorio ni siquiera llega al 20%. Desde la empresa de transportes han asegurado que se va a evaluar cómo se comporta la tendencia de viajeros hasta el mes de septiembre y entonces decidirán el futuro de este tipo de líneas. «Cuando la demanda se vaya recuperando se irán reponiendo los servicios, hacerlo antes sería irresponsable», explican.
Reclamaciones desde DGA
Toda esta situación, por tanto, ha provocado la movilización política tanto de ayuntamientos como de la consejería de Vertebración del Territorio del Gobierno de Aragón. El consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro, ha trasladado de nuevo a Renfe la necesidad de recuperar en el menor tiempo posible todos los servicios ferroviarios que se prestaban antes del estado de alarma decretado ante el covid-19.
Soro ha explicado que «se han suprimido servicios que son básicos para la movilidad de Aragón y horarios que son muy útiles para las personas que se tienen que desplazar a otras localidades en las que se encuentran determinados servicios». En este sentido, José Luis Soro ha trasladado «la preocupación de la ciudadanía ante la falta de estos servicios y el miedo que existe a que no se recuperen todos los horarios».
Por su parte, el partido Chunta Aragonesista (CHA) también ha mostrado desde el principio, de manera reiterada, su preocupación por la lenta recuperación de los servicios ferroviarios del tren convencional, anunciados por Renfe tras la conclusión del estado de alarma, concretamente en las líneas Zaragoza-Monzón-Lleida y Zaragoza-Caspe-Barcelona pero, con carácter general, en todas las líneas.
Por ello, CHA presentó el pasado mes de junio una PNL en el Senado a través del partido Compromís en la que pedía que se revertiesen los horarios y preguntaba el por qué de la eliminación de frecuencias siendo un servicio público.
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También se podía reclamar por la línea de media distancia Zaragoza- Ariza de los viernes que sale a las 16,09 donde los estudiantes pueden venir a sus casas, ya que no tienen en este recorrido ni tren ni autobús.