Hola amigos lectores, retomo mis recomendaciones literarias con la misma ilusión de hace unos meses (antes de la "Catástrofe"). Con esa misma ilusión que nos da un rayo de sol traspasando heroicamente un cielo nublado.
Y lo hago revisitando un clásico (siempre hay que volver a ellos); sabiendo que por lo que se mide la salud de un clásico es por su capacidad de inspirar a la posteridad. Pues bien, todos sabemos que Alonso Quijano el Bueno es un símbolo universal de idealismo, nobleza de espíritu y generosidad. Es un loco, pero un loco heroico y abnegado que se rebela contra la mediocridad. ¿Es posible, cabría preguntarse, el quijotismo en nuestros días, cuando el ideal de hidalguía ha caído en el olvido y el descrédito? Muchos se atrevieron a intentarlo de algún modo u otro, y ya desde la misma época de Cervantes, como el mismo Shakespeare, y más tarde Dickens, Gógol, Chesterton, Greene… Y ahora lo hace el escritor hindú SALMAN RUSHDIE, pero desde una perspectiva irónica y desencantada, rebajando al personaje a la condición de antihéroe extraviado en los paisajes de estos tiempos posmodernos que nos ha tocado vivir.
Tenemos, pues, a Sam Duchamp, un escritor mediocre de novelas de espías que inspirado por la obra de Cervantes crea a su "QUIJOTE", Ismail Simele, un viajante de productos farmaceúticos obsesionado con la televisión y sus series, concursos y "reality shows", que han transformado la indignidad en espectáculo de masas. Su Dulcinea es la hermosa Salma R., una estrella de la pequeña pantalla. Rocinante será un antiguo Chevrolet y Sancho Panza, un hijo imaginario de quince años (ya sabemos cuánto le gusta jugar a RUSHDIE con el "realismo mágico").
Con todo ello, Smile se embarca en una aventura a través de los Estados Unidos de Trump para probar que es merecedor de la mano de su doncella, enfrentándose a todo tipo de peligros, desde ciberespías rusos, hasta racistas violentos, traficantes de droga…, pero también a la desigualdad, la exclusión, el nihilismo, el fatalismo… Smile vive en la carretera, con la mirada fija en el horizonte; atraviesa lugares reales, pero también espacios imaginarios. Y pronto comprenderemos que no devora millas tan solo por impulso amoroso, sino con el propósito de explorar su interior y convertirse en una persona mejor.
SALMAN RUSHDIE ha escrito un deslumbrante "QUIJOTE" para los tiempos actuales: ingenioso, ácido…, "una sátira de nuestra actualidad, marcada por las noticias falsas y la posverdad, en la que el mismo concepto de realidad se cae a pedazos". No es, también hay que decirlo, su mejor novela, a veces peca un poco de superficial…, pero RUSHDIE es ese excelente contador de historias que convierte en delicia todo lo que toca.
Miguel Ibáñez. Librería en Alcañiz