Raquel Belenguer: «No quiero golpes de suerte, pienso en mi carrera musical a largo plazo»

EncontrARTE. La cantautora y compositora publica su primer EP con cinco canciones propias que lleva por título ‘Alma y figura’ y está disponible en su canal de Spotify. Estudia música desde niña y, como quiere que sea su profesión, cursa 3º de Composición en el conservatorio zaragozano
Publicado por Beatriz Severino el 25 de noviembre de 2024

Bendecido por el 7 de septiembre, una de las fechas musicales para el imaginario colectivo gracias a los hermanos Cano y Ana Torroja, ‘Alma y figura’ ya es del público. Ese día publicó Raquel Belenguer su primer trabajo personal, un EP con cinco canciones creadas e interpretadas desde lo visceral. La bajoaragonesa ha compartido su trabajo en su canal de Spotify, donde todo lo que ofrece es suyo al 100% con un proyecto «que ha costado muchísimo publicar». Además de autofinanciarse, suya es la composición de las canciones, la producción, así como el márquetin y redes sociales. «Es un poco complicado compaginar tantas áreas pero estoy bastante orgullosa y contenta de la modesta pero buena acogida que ha tenido», reflexiona.

Para Raquel Belenguer Galve (Alcañiz, 2000), la música no es una afición y estudia el tercer curso de la carrera de Composición en el Conservatorio de Zaragoza. «Pretendo dedicarme de forma profesional a ello en un futuro, quiero que mi proyecto salga adelante y dedicarme a algo que es mi vida desde los 4 años… Desde que nací», apunta. Crecer con una madre apasionada de la música y verla en la laudística de Andorra cree que marcó su camino. «Vio que algo me llamaba la atención y me metió en música y movimiento, me gustó tanto que mis profesores ya detectaron mi interés». Comenzó a tocar el piano con «ocho o diez años» y entonces le recomendaron el salto al Conservatorio de Alcañiz, donde residió la mayor parte de su vida tras Andorra. Ahora reside en Zaragoza donde aprovechas las oportunidades que se presentan, como los concursos de artistas emergentes. Más que acostumbrada a los escenarios, el año pasado actuó en la semifinal del mítico Pop y Rock en el que fue su primer concierto con canciones propias. «Fue pasar de 0 a 100 en ese sentido y agradezco mucho que fuera así de esta forma», ríe.

Su camino en el conservatorio iba a ser cursar el superior de piano y no composición. «Siempre me había gustaba jugar a improvisar mientras tocaba el piano, ya desde niña, y este proyecto más pop con mis canciones surgió a raíz de aparcar el conservatorio porque me di cuenta de que no podía desprenderme de esa parte», recuerda. Se hizo con un ukelele de 20 euros «que sonaba a rayos» que le sirvió para empezar a cantar. «No sé cómo ni cuándo pero me encanta todo lo que ha crecido este proyecto a partir de ahí», añade. Dirigió sus pasos a la composición en los estudios del conservatorio y en sus primeras canciones. Tiene muchas compuestas, pero no fue hasta 2021 cuando se atrevió a publicar, tres años después de comenzar a componer. «Nunca estaba convencida de que eso lo tuviera que escuchar la gente», apunta. Ahora, cinco de ellas -y alguna más suelta- ya son del público y le encanta que cada persona las haga suyas. «Son viscerales y salen de mí, pero cada persona se monta sus películas y eso me gusta. La música es un medio de comunicación y se pretende transmitir algo», añade.

Asegura que piensa «mucho en el futuro» y por eso se ve en Madrid, donde cree que ahora están las oportunidades. Es el caso de tantos y tantos jóvenes músicos hijos del conservatorio y escuelas de música del territorio que tienen que buscarse la vida en otros lugares si quieren vivir de la música. Y ese es el objetivo de Belenguer. Por eso mismo maneja y confía en las redes sociales con mesura -en su Instagram va mostrando su trabajo-. «Golpes de suerte no me gustaría tener, yo pienso en mi carrera como algo muy a largo plazo porque me gustaría dedicarme a esto toda mi vida», considera. Le sigue funcionando el «boca a boca» como método para interactuar con otros semejantes, y centra esfuerzos en cultivar la paciencia en los tiempos en lo que prima lo efímero y el consumo rápido de todo (música, moda, cine, comida…). «Me cuesta muchísimo el tema de la paciencia porque a veces das el callo 12 horas al día y no ves resultado», sonríe. En esos momentos echa la vista tres años atrás y ve que su vida no tiene que ver con la actual. «Ya he dado conciertos, estoy empezando a cobrar mis primeros bolos… hemos avanzado. El día a día se hace duro pero es cuestión de ver las cosas con perspectiva», sonríe.

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