La rentabilidad de las explotaciones agrícolas continúa siendo un rompecabezas para muchas personas, pero representa el punto fuerte de la Comunidad de Regantes de Fayón, que trabaja de forma activa para mejorar su eficiencia y abaratar los costes derivados de la actividad agrícola. Lo hizo con un primer paso clave: la modernización del regadío, pasando todas las fincas a riego por goteo. Ahora conseguirán reducir el coste de la luz con una nueva infraestructura: una planta fotovoltaica de autoconsumo.
La Comunidad ha inaugurado la planta este martes junto con el Ayuntamiento y el director general de Desarrollo Rural, José Manuel Cruz. El proyecto, que comenzó hace dos años, ha supuesto una inversión de 1,9 millones de euros, adelantados por los propietarios, y que se amortizará en dos-tres años. Una vez ejecutada la obra, los regantes han recibido una subvención del Programa de Desarrollo Rural del Gobierno de Aragón, dotada con 804.729,99 euros.
La infraestructura ya ha superado todas las revisiones pertinentes y la Comunidad de Regantes está a la espera de la oficialización de su puesta en marcha por parte del Departamento de Industria de la DGA. Mientras tanto, los técnicos trabajan en los últimos ajustes necesarios, como las variables de frecuencia.
Cobertura del bombeo
El funcionamiento de las placas solares dependerá de la potencia que reciban del sol. Cuando se alcance el mínimo requerido, enviarán una señal a las bombas del embalse de Ribarroja para elevar el agua hasta la balsa de regulación, desde donde se distribuye a las explotaciones.
Aunque el sistema se basa en el autoconsumo, la conexión con la red eléctrica se mantiene con el fin de compensar las bajadas de potencia causadas por el breve paso de nubes. Por tanto, tal como explica el guarda de la Comunidad, Iñaki Solé, la planta se estructura más como un apoyo energético que como un sistema exclusivo.
Hasta un 70% de ahorro
Se espera que la instalación permita alcanzar un ahorro de hasta el 70 % en la factura de la luz, en función de variables como las condiciones meteorológicas. Las lluvias de esta primavera, por ejemplo, han reducido el uso del riego durante el mes de mayo en comparación con otros años. Actualmente, la Comunidad consume una media de 15.000 metros cúbicos diarios, cifra que llega a triplicarse en julio, alcanzando hasta los 35.000 m³/día. El volumen de riego disminuirá a mediados de agosto, cuando prácticamente toda la fruta ya esté recogida, y la campaña finalizará en octubre.
Otra de las acciones que realiza la Comunidad para pagar lo menos posible de luz es analizar detenidamente el mejor momento para comprar electricidad, ya que cuenta con un contrato indexado que permite adquirir energía al mayorista a través de la comercializadora. Esto significa que no tienen un precio fijo, lo que les permite comprar cuando el precio descienda. «Nosotros en marzo estábamos comprando la luz a 0,034€/kilovatio, mientras que el precio fijo en ese mismo período hubiera sido de 0,075€/kilovatio", ha indicado Solé.
1.288 ha y 180 socios beneficiarios
La planta dará servicio a los 180 socios de la Comunidad de Regantes de Fayón y, por el momento, abarca más de 900 hectáreas de regadío. No obstante, la capacidad de la instalación llegará hasta las 1.288 hectáreas regables, conforme todas las fincas vayan iniciando sus riegos.
Tanto los regantes como el Ayuntamiento han agradecido la visita del director general, subrayando la importancia de visibilizar esta iniciativa. «Nos gustaría que nuestra experiencia pueda servir, en un futuro, a otros usuarios, para abaratar sus costes», ha destacado el guarda.
El alcalde, Roberto Cabistany, ha resaltado también la importancia de la inversión y ha aprovechado la visita del director general para trasladarle otras necesidades del municipio. En concreto, ha puesto el foco en las huertas tradicionales, que se encuentran «semi abandonadas» por la falta de agua. Para revertir la situación, sería necesario acometer una modernización del regadío en esa zona, que abarca cerca de 90 hectáreas. De esta forma, «se podría volver a cultivar y transformar esa huerta tradicional», ha concluido Cabistany.
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Excelente noticia. Un ejemplo a seguir
el esfuerzo de todos para unos pocos
Una pena que este riego social llegue tan tarde y sean GRANDES EMPRESAS DE FRUTEROS, los beneficiarios por falta de agricultores en la localidad. En 1968 cuando se inundó el pueblo había que haberlo realizado.