El regreso a casa de los Mateo - Alcalá para cumplir con la tradición en Alcañiz

Vicente Mateo es cetrillero del Nazareno desde hace más de 40 años. Vive en Barcelona, pero siempre vuelve y este año ejercerá de Hermano Mayor de Honor
Publicado por Alba Zurita el 2 de abril de 2026

Vicente Mateo Alcalá siempre tiene en su cabeza Alcañiz. Reside junto a su familia en Barcelona, pero sus mejores recuerdos lo trasladan a la calle Alejandre. Ahí, está ubicada su casa familiar, presidida por un gran balcón, que ha visto procesionar y crecer a las nuevas generaciones que iban completando el clan de los Mateo - Alcalá. «Mi madre y tías nos veían desde arriba del balcón, año tras año, y eso sigue sucediendo. Aunque no supieras andar mucho, se salía igual, y si no llegabas hasta el final, te recogían», recuerda.

Vicente, el primero de la fila, junto a sus dos hermanos, Luis y Rafael, su padre y tio, Este último fue cofundador del Nazareno y después Vicente le relevó el cargo. Archivo familiar

La Semana Santa es para él sinónimo de reencuentro y, aunque todas son especiales, la de 2026 seguro lo será un poco más. Representará a la Hermandad de Jesús Nazareno como Hermano Mayor de Honor, un reconocimiento que han querido tener con su persona porque representa a aquellas personas que residen fuera, pero siempre están ahí cuando se necesitan.

Ese sentimiento se agudiza todavía más, cuando se van aproximando los días más especiales del año porque es consciente de que los reencuentros están ya al caer. «La Semana Santa son para mi dos cosas: el reencuentro con la tradición y la familia y amigos». «Hay que hacer el esfuerzo por mantenerlo y lo hemos conseguido trasladar a mis dos hijos, David y Miguel».

David y Miguel, junto a su padre, Vicente, en un Semana Santa. Supo trasmitirles a sus hijos su pasión por estos días grandes. / Archivo familiar

Es tal la predisposición que tiene Vicente Mateo por Alcañiz, que para poder ilustrar esta entrevista quiso acudir a la redacción del periódico La COMARCA de forma presencial, a pesar de los 248 kilómetros que separan las dos ciudades. Lo hizo cargado de fotografías antiguas, algunas incluso en blanco y negro. Cada una de ellas guarda un recuerdo especial y mostraba cómo la familia ha ido aumentando. «Aquí estoy con mis hermanos, mi padre y mi tío» dice señalando una foto. «En esta con mis dos hijos en la misma acera de la calle Mayor que en la otra, pero unos cuantos años más tarde», (ríe).

En todas las muestras aparecen muchos de sus familiares, que, aunque ninguno reside en Alcañiz, todos regresan por Semana Santa. La tradición les viene de lejos porque se la inculcó su tío Eladio Mateo, que fue uno de los cofundadores y de los primeros miembros de la cofradía Jesús de Nazareno. Su padre, Luis Mateo, también fue el encargado de trasmitirles «el amor y pasión».

Cuando eran más pequeño formaba parte del clan Galve, (los familiares por parte de su padre) y con el paso del tiempo y al ir creciendo los cuatro hermanos se forjó el suyo propio, el de Los Mateo. «También estamos unidos a los hijos que quedan de los Galve. Siempre el Viernes Santo acudimos delante de la cafetería Guadalope para salir desde allí. Es como una liturgia para todos nosotros» (sonríe).

La familia al completo en una Semana Santa, siempre regresan. / Archivo familiar

En la familia siempre ha habido un cariño especial por la hermandad Jesús Nazareno. Su tío Eladio, además de cofundador, fue cetrillero durante muchos años, un puesto que después heredó Vicente Mateo. «Lo defiendo con mucho orgullo desde hace más de 40 años. Lo hago con compromiso y fidelidad y, aunque el relevo lo veo todavía lejos, espero que algún día sea mi hijo mayor el que me sustituya».

Nunca ha fallado a una Semana Santa e incluso, recuerda cómo durante la pandemia organizaron en el salón de su casa de Barcelona la lectura del pregón del Viernes Santo. «No teníamos el tambor, pero si palillos porque los había traído en Navidad para pintarlos. Una caja de cartón hizo de tambor y con esos palillos mis hijos tocaron», explica.

Esa pasión que le abandera y que se palpa a kilómetros cuando habla de Alcañiz y de la Semana Santa ha sabido trasmitirla a sus dos hijos, a pesar de que ninguno de los dos haya nacido aquí. «Es mérito de su padre y de su madre» (ríe). «Desde pequeños les hemos animado a participar y creo que ha hecho efecto porque acuden todos los años, al igual que lo hacen también sus primos», añade.

Ahora descuentan ya los días para volver a juntarse porque esas ganas de volver nunca van a desaparecen.« Quiero dar las gracias a toda la junta de Jesús Nazareno porque este reconocimiento no lo esperaba para nada. Esta Semana Santa no la voy a olvidar», concluye.