El reto que empezó en el Desierto de Calanda: 5.000 kilómetros por el Sáhara y bombas de agua para población local

Los ingenieros Javier Sauras y Daniel Zueco participan en el Uniraid, un rally raid que unía deporte y solidaridad. Obtuvieron el Premio al Proyecto Solidario en la competición
Publicado por Camila Ortiz Tomaselli el 15 de marzo de 2026

Generar un impacto que perdure. Ese era el objetivo principal por el que los ingenieros Daniel Zueco y Javier Sauras, vinculado a Calanda, se embarcaron en el Uniraid, un rally raid en el que además de recorrer 5.000 kilómetros por el Sáhara también instalaron bombas de agua potable en varias comunidades del desierto marroquí. Completaron la aventura en 10 días y con el mejor sabor de boca posible: la obtención del Premio al Proyecto Solidario de la competición.

La aventura que combinaba deporte y solidaridad estuvo llena de momentos emocionantes para ambos, aunque la puesta en marcha del proyecto solidario fue, sin duda, uno de los retos más desafiantes. Hasta el momento, la población de las comunidades locales extraía el agua manualmente mediante cubos, una tarea físicamente exigente y con riesgo de contaminación. Por ello, Zueco y Sauras decidieron enfocar sus esfuerzos en la búsqueda de soluciones. «El agua es una de las necesidades básicas de la vida. Desde el principio pensamos que en esa zona iba a hacer mucha falta y optamos por la instalación de las bombas. Queríamos ir más allá de simplemente llevar material para donarlo», explica Sauras.

La primera instalación se realizó en el oasis de Aofous, y para ello, Daniel y Javier tuvieron que colocar una bomba a más de 10 metros de profundidad, así como realizar su instalación eléctrica y la acometida de agua. Todo ello con ayuda de la población local. El material solidario, por su parte, fue donado por la empresa ARPA, junto con otros patrocinadores. «Poder llevar a cabo la instalación fue un orgullo. Teníamos miedo de las condiciones que podíamos encontrar ahí: que no hubiera electricidad, que el agua estuviera mucho más profunda...Pero al final todo salió bien y para nosotros fue una alegría inmensa», añade Javier.

Zueco y Sauras junto a diferentes vecinos locales durante la prueba que combinó deporte y solidaridad./ Cedida

La prueba deportiva también supuso todo un reto. Los ingenieros recorrieron los 5.000 kilómetros del Sáhara junto a más de 150 coches de más de 15 años de antigüedad a través de las antiguas rutas del París-Dakar, utilizando únicamente papel y brújula para la orientación. En su caso, Zueco y Sauras emplearon un Opel Astra G del año 2002 que tuvieron que preparar a conciencia durante los meses previos para enfrentarse al calor, la arena y las piedras del hostil ambiente que iban a encontrar.

Y todo ello empezó en el territorio, concretamente en el Desierto de Calanda. "Hicimos la primera prueba del coche allí. Después tuvimos otras tantas para comprobar que todo estuviera a punto". Y es que no iba a ser fácil enfrentarse al Sáhara: "Ya en terreno, el reto fueron los diferentes imprevistos que surgían, pero los paisajes y la gente fueron increíbles", recuerda Sauras.

La anécdota de esta historia es que, inicialmente, ninguno de los ingenieros sabía que existía un premio al proyecto solidario con mayor impacto. Se dieron cuenta de ello una vez se les comunicó que eran los ganadores del mismo. "Simplemente nos centramos en hacer el proyecto que podía dar mayor impacto. Pero ser reconocidos, obviamente, también ha sido toda una alegría", concluye.

Ver comentarios (2)

  • Los mejores!! Además no sabian que optaban a un premio, Jajaja.
    En fin gente joven con ideas y valor para llevarlas a cabo. Un orgullo.

    Bravo por los organizadores de la carrera y por la empresa ARPA