José Mª Santa Bárbara es el director-gerente de la Fundación Hidrógeno Aragón, que apoya el desarrollo de proyectos estratégicos a corto, medio y largo plazo en el ámbito de las tecnologías de hidrógeno y pilas de combustible, de manera que creen empleo, que se genere riqueza y que mejore la competitividad del tejido industrial en Aragón.
«El reto es generar industria asociada que use el hidrógeno verde para crear valor en Aragón»
José María Santa Bárbara es el director gerente de la Fundación Hidrógeno Aragón / H.A.
¿Qué es el hidrógeno verde?
Un hidrógeno que se produce por electrolisis y la electricidad necesaria para ese proceso proviene de energía eólica y fotovoltaica. No exige ni genera gases de efecto invernadero.
¿Por qué se están poniendo en marcha tantos proyectos?
Porque tenemos una importante necesidad de generación de energía y de independencia energética; y también necesitamos reducir las emisiones de CO2. El hidrógeno verde combina estos dos factores y ahora se está poniendo en valor. En España y más en Aragón tenemos una gran posibilidad de generar nuestra propia energía en forma de hidrógeno verde.
¿Por qué en Aragón todavía más?
Cumple todos los requisitos para ser un generador nato de hidrógeno verde al contar con mucho sol, viento, agua y espacio disponible. Hay proyectos muy importantes a nivel nacional implantados en Aragón.
¿Qué nos diferencia?
Lo distinto es que en el resto de polos nacionales la generación normalmente viene asociada a refinerías, que son los consumidores más grandes hoy en día de hidrógeno. Aquí, aunque también tenemos demanda de la industria química y los fertilizantes, no son tan fuertes como en las refinerías. Esto nos pone por delante un reto muy interesante que es desarrollar en Aragón una industria asociada para consumir esa gran generación de hidrógeno. Es por lo que apostamos desde la Fundación, porque no seamos simplemente productores y se genere esa cadena de valor que nos permita usar el hidrógeno verde que producimos.
¿Cómo lo trabajan?
La fundación tiene tres pilares básicos, la difusión, la formación de las personas y ayudar a las industrias a ver qué procesos pueden descarbonizar y cómo el hidrógeno les puede ayudar a mejorar su rendimiento y reducir huella de carbono.
¿Están concienciadas las empresas o cuesta el cambio por los costes?
Uno de los retos principales del hidrógeno verde es el coste. Su generación es más cara que la del hidrógeno gris, el que tenemos ahora implantado en la industria; y el gas. El desarrollo de proyectos potentes lo que intenta es generar una economía de escala de hidrógeno verde para reducir costes y equipararlos con los que ahora tienen las industrias. Aún falta pero ya empezamos a ver proyectos en los que el retorno consigue que la inversión sea rentable dentro de los límites que marca la empresa. También industrias en las que se está jugando mucho con la reducción de los créditos de CO2, que es el dinero que tienen que pagar por emitir CO2 a la atmósfera. Cuando empiezan a sustituir el gas natural u otros combustibles fósiles por hidrógeno, sus emisiones son muchísimo menores y no tienen que pagar ese canon. Cada vez va a tener más sentido a medida que el coste del hidrógeno se vaya reduciendo. Ahora estamos en una etapa de divulgar que el hidrógeno es una alternativa.
¿Qué perfil tienen las empresas que ponen en marcha las plantas de hidrógeno?
Hay tres perfiles, fondos de inversión especialistas, como CIP; energéticas tradicionales, Enagás Renovable o Enel; y empresas que necesitan hidrógeno para autoconsumo, desde refinerías como Repsol a fertilizantes como Fertiberia o Fertinagro.
¿Qué impacto tiene una planta?
La de la producción de energía eólica y fotovoltaica; y la de la planta de electrolisis, que no es especialmente grande aunque con apariencia de química. Ahí se aporta agua que se filtra, se recombina con la electricidad y se separa la molécula en hidrógeno y oxígeno.
¿Genera empleo?
Tiene que ser operada con personal especializado para vigilar la calidad del proceso, por lo que genera más trabajo que con las renovables. Ya empieza a necesitarse bastante mano de obra y por eso desde la Fundación impulsamos la generación de conocimiento porque son perfiles que no existen. En Huesca sí hay una rama de FP pero es muy de nicho.
Las críticas se centran en que el gasto de agua es elevado, ¿es así?
Es un mito que hay que desmontar. Por cada kilo de hidrógeno, con el que podríamos recorrer 100 kilómetros en un vehículo, se necesitan nueve litros de agua purificada. De agua bruta serían unos 15 litros, aunque parte no se aprovecha y se devuelve. Para el 2030 hay una estimación del orden de cuatro gigavatios de capacidad de producción en España y eso requeriría agua para regar unas 1.500 hectáreas.