Después de unos días intensos de procesiones, reuniones con familia y amigos y demás compromisos, lo ideal para poner punto y final a la Semana Santa es celebrar la Pascua con una buena comida al sol. Las altas temperaturas que han marcado todo el fin de semana y los cielos despajados con los que ha amanecido el territorio, han propiciado que los masicos y los huertos se llenen de amigos y familias.
Esta celebración, que adopta nombres distintos según la localidad —Rosqueta en Alcañiz, Pascuica en Andorra o Castelserás, Día de la Rosca en Urrea o incluso San Bartolomé en Caspe— tiene un claro denominador común: reunirse con seres queridos en los masicos, el campo, bodegas, ermitas, o simplemente en una terraza o jardín, para compartir una comida al aire libre. En la capital bajoaragonesa, además, la comida más tipida son las Roscas de Pascua, un dulce que lleva en su interior huevo enteros con las cascaras coloreadas.
Unión entre Híjar y Samper en Santa Quiteria
En el Bajo Martín, la tradición marca que el Lunes de Pascua es una jornada de hermanamiento entre Samper de Calanda e Híjar. Los hijaranos han salido a primera hora de la mañana hacia la localidad vecina con parada a mitad de camino en el Pilón de Santa Quiteria. A la llegada al pueblo, el alcalde de Samper, Alfonso Pérez, cede simbólicamente el bastón de mando a Jesús Puyol, alcalde de Híjar. Así, la intención del gesto es que, al menos durante la jornada, la protección de la patrona llegue a los dos municipios.
La celebración ha terminado en la ermita de Santa Quiteria, donde los dos pueblos celebran una misa conjunta. Mientras que en Híjar esta fecha se conoce como el Día del Pilón, en Samper se celebra como el Día de los Hijaranos. Según cuenta la leyenda, la imagen de la santa fue encontrada por un pastor hijarano en territorio samperino. La llevó a la ya extinta iglesia de San Blas de Híjar pero al día siguiente no estaba allí sino en Samper. Volvieron a realizar la operación y volvió a suceder lo mismo, por lo que Santa Quiteria se quedó en Samper donde se erigió una ermita para su veneración.
Momento del paso del Bastón de Mando entre los dos alcaldes. / AYTO HÍJAR
Día de campo por San Bartolomé en Caspe
En Caspe, el lunes de Pascua también es sinónimo de día en el campo. Cuadrillas de amigos y familias disfrutan del sol, el aire libre y de una comida juntos el día de antes de regresar a la rutina tras una intensa Semana Santa. Los dulces típicos son las almojábanas y roscas de huevo, que en apenas unas horas se han agotado en las panaderías caspolinas. "Es un día caótico, pero bien. Ya no me queda nada en mostrador", destacaba Manoli Manzano, trabajadora de Panaderías Agrupadas.
El arroz es el plato estrella este día de Pascua, aunque tampoco falta la carne a la brasa y las torrijas. Es el caso de la comida que han organizado Concha Molina con su grupo de amigos. "Somos unos 14 y todos los años vamos a alguna torre nuestra. Comemos, charramos y los críos juegan en el campo. Si hay suerte y nos animamos incluso montaremos a caballo este año por la zona de Fajuelas", ha explicado/