Lo han repetido hasta la saciedad y lo repetirán las veces que hagan falta pese a terminar jornadas maratonianas, exhaustos y perdiendo a pacientes por el camino. Los profesionales de la Atención Primaria del territorio inciden en que la mejor fórmula para luchar contra el coronavirus, por el momento, es la responsabilidad ciudadana.
Cumplir a rajatabla las normas establecidas, las cuarentenas y los confinamientos; tomar las medidas de protección adecuadas, limitar las relaciones sociales a los convivientes y al trabajo y, sobre todo, informar a los médicos de los contactos estrechos para facilitar los rastreos y poder «controlar» los brotes son cuestiones vitales para que la presión sanitaria descienda y no se alcance el colapso en los centros hospitalarios.
Los casos en el territorio han sufrido este jueves un repunte -22 nuevos positivos- con respecto a los días anteriores, cuando apenas se había alcanzando la docena. Pero al margen de los datos diarios, los profesionales sanitarios explican que en el sector sanitario de Alcañiz la tónica ha sido constante desde el pasado 14 de marzo cuando se declaró el estado de alarma, con brotes continuos que han ido afectando en mayor o menor medida a las distintas zonas básicas y que no han cesado. «Pasamos un verano con mucha presión porque al habitual incremento de población, se sumó que las personas que vienen una semana o dos cada verano, alargaron sus vacaciones en los pueblos», explica la coordinadora del Centro de Salud de Mas de las Matas, Pilar Borraz. En este caso, se han enfrentado al trabajo con el único refuerzo de una enfermera que llegó como rastreadora y para realizar las pruebas diagnósticas. «Hacía falta, pero hace falta más personal. En las horas que no trabaja, el equipo habitual se encarga del rastreo y las pruebas, además del resto de trabajo ordinario. Ahora se suma la gripe…», añade Borraz.
En el resto de zonas, la situación es similar: falta personal para atender a todos los pacientes que llegan a la consulta porque, en el caso del control de enfermedades crónicas o cuando el diagnóstico telefónico no es suficiente, los usuarios acuden a la consulta. Las desinfecciones posteriores ralentizan todavía más las jornadas y raro es el día en que los sanitarios no tienen que realizar horas extra.