Hubo que emplearse a fondo para sujetar bien mantones, flores y faldas, pero el aire no lo puso nada sencillo este jueves en Samper de Calanda ni para el público en general ni para quienes portaban su traje regional. Incluso hizo volar alguna peineta que se recuperó antes de que cayese barbacana abajo, porque fue ahí, justo al girar a la plaza para entrar a la iglesia, donde el viento campa a sus anchas. Allí empezó y terminó la procesión que recorrió varias calles del casco urbano con Santa Quiteria en su peana dentro de su urna. Desfiló bien reluciente y brillante porque el sol lucía con la misma fuerza que azotó el viento. «Hoy es un día muy grande para este pueblo, como son los días en los que se honra a los patrones», dijo el alcalde, Alfonso Pérez, que destacó que es una de las protectoras del campo y celebró que este año la sequía haya dado una buena tregua y confió en que le vaya muy bien al cereal. «Le pediremos protección y salud, yo en mi caso sobre todo», añadió aludiendo a las heridas de las que todavía se recupera en una pierna desde hace casi un año.
Salió la procesión con los de casa, los que pueden guardarse este día de festividad local. Allí estaba Antonio Zapater ‘Majano’ siempre provisto con su cámara de fotos; y estaban también algunas de las Majas de fiestas con sus trajes de baturras. «Lo tenía guardado desde el Pilar y tenía ya ganas de sacarlo y volvérmelo a poner. Este día se disfruta», apuntó Virginia de Juan Herrero, que lanzó una invitación a todo el mundo que quiera acudir a la romería. Es uno de los actos grandes del año que se vive a los pies de la ermita y comiendo judías con conejo.