El asesinato del obispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia, en el periodo de interregno de la Corona de Aragón es la nueva apuesta del acto central para renovar parte de su trama. El suceso ocurrió un año antes, el 1 de junio de 1411, cuando el obispo regresaba desde Calatayud a Zaragoza, tras asistir a las Cortes para debatir el futuro del trono. La nueva escena comienza, precisamente, con la comunicación de esta inesperada noticia al que sería compromisario por Cataluña, Pere de Çagarriga, arzobispo de Tarragona.
‘El Luto y la Lucha’ ofrece unos siete minutos de profundización en la figura del compromisario catalán, a través de otro hecho histórico relacionado con la elección del nuevo rey, después de la muerte de Martín I, quien falleció sin descendencia. Aunque los nueve los compromisarios tienen un papel mayor o menor dentro del desarrollo del acto central, no todos cuentan con un monólogo y una escena en exclusiva. En esta 28ª Conmemoración, el reto ha sido aceptado por parte de Jesús Cirac, que lleva encarnando a Çagarriga desde que se incluyó al personaje en la obra, hace unos diez años.
La complejidad de participar en una representación que supera la hora y media de duración con una nueva escena ya no solo recae en el hecho de tener que aprender más texto, sino también en la intensidad de la interpretación. De hecho, aunque el personaje tiene una potencia dramática destacable en cada intervención que realiza, en el monólogo final de ‘El Luto y la Lucha’, el actor debe subir aún más esa profundidad emocional. Cirac explica que al principio le generó «un poco de preocupación» porque implicaba salirse de sus «casillas habituales».
No obstante, esta novedad permite al espectador conocer mejor a un personaje que normalmente «se manifiesta diferente al resto de compromisarios y se desvincula más de la lucha entre los linajes» por conseguir el trono. Además, los guionistas han incorporado al papel una licencia creativa para sorprender al público con una discurso «casi republicano», que no se correspondería con la realidad estricta de la historia. «Incorporamos algunos detalles que nos permitan captar la atención del público», señala Pedro Palacios, director artístico de la obra. De este modo, incluso se consigue que los asistentes reflexionen sobre la historia, convirtiéndose en espectadores activos.
La mano del Papa Luna
Otra de las novedades que incorpora el acto central es más sutil, ya que no se materializa en una escena completa, pero muy sustancial para la comprensión del Compromiso. Se trata del papel del Papa Luna que, hasta este año, se creía que tan solo había designado el nombre del proceso. Sin embargo, su mano e influencia llegó mucho más lejos y fue el artífice de modelo de elección, basado en el cónclave papal. La divulgación de este descubrimiento histórico comenzó meses antes, en febrero, en la representación del Juramento de los Compromisarios y las conferencias técnicas previas que se impartieron. En el acto central de este sábado, el papel de Benedicto XIII se ha incorporado por medio de diversas menciones a su figura en los distintos diálogos entre personajes. Por tanto, no aparecerá en representado por un actor.
La música en directo también contará con alguna modificación. En las últimas ediciones, el coro Ciudad de Caspe participaba con un repertorio de canciones de la época que habían sido documentadas, pero este año la coral no estará presente. La obra continuará ofreciendo música en directo con los Heráldicos del Bajo Aragón-Caspe y un grupo de música zaragozano.