Sergi Caballero: «En los sucesos no hay que limitarse a cifras. Es importante hablar con las personas afectadas para lograr una dimensión humana»

El coordinador de Radio y Podcast en True Crime Factory será uno de los ponentes en el VIII Curso Nacional de Periodismo Especializado de Alcañiz 2026
Publicado por Lidia Olivares el 22 de septiembre de 2026

Sergi Caballero es coordinador de Radio y Podcast en True Crime Factory, una productora de contenidos audiovisuales especializada en la no ficción, principalmente en el género del true crime. Junto a Tere Vilas, estará presente en el VIII Curso Nacional de Periodismo Especializado de Alcañiz 2026, donde protagonizarán el diálogo 'Al margen de la ley' y 'Crims'. Criminología, periodismo y especialización'.

True Crime Factory produce podcast, series de radio, series de televisión y libros que responde a la demanda existente de un género que está creciendo día a día. En octubre de 2021, el programa 'Crims' de Cataluña Radio ganó el premio Ondas a Mejor Programa de Radio y en 2022 fue galardonado en los Premios Zapping para el Mejor Programa de Entretenimiento.

Durante años contaste sucesos prácticamente mientras estaban ocurriendo y ahora puedes reconstruir esas historias con mucho más tiempo. ¿Qué has descubierto en esta segunda etapa que la urgencia de la noticia diaria no te permitía ver?

Son perspectivas muy diferentes. Cuando trabajaba en sucesos en la Cadena SER, en Girona y Barcelona, llegabas cuando acababan de producirse historias trágicas o traumáticas y era muy difícil que vecinos o familiares te abrieran la puerta. El periodista tenía que explorar y buscar alternativas para conseguir información.

Ahora trabajamos con casos que ocurrieron hace cinco, siete, diez o quince años. Normalmente las cicatrices están más curadas, la gente se sincera más y los investigadores tienen menos reparos en hablar porque muchos casos ya han sido judicializados y tienen sentencia. Es más plácido trabajar así, aunque siguen siendo historias que hay que tratar con mucha delicadeza.

¿Te ha costado desprenderte de la mirada de editor, acostumbrado a jerarquizar y recortar después de haber trabajado en Hora 14 Cataluña?

Haber editado informativos durante tanto tiempo te da una estructura muy clara para contar un relato: sabes qué debe ir primero por impacto, qué va después y cómo relacionar unas informaciones con otras. Cuando trasladas eso a un guion, también te ayuda a construir la historia.

La mayor diferencia está en la urgencia. En un informativo las cosas acaban de pasar y tienes que escribir muy rápido, pero con mucha precisión. Ahora los tiempos son más largos. Puedes madurar la historia y buscar a las personas que mejor pueden ayudarte a contarla.

Tú y Ana Punsí habéis explicado que compartís una gran curiosidad y la necesidad de preguntarlo todo. ¿Es imprescindible esa actitud para dedicarse a los sucesos?

Sí, porque si no tienes tendencia a comprar el relato común o mayoritario. Cuando te haces preguntas e intentas responderlas acabas explorando también los márgenes de aquello que estás cubriendo. Eso te da perspectiva y puede llevarte a encontrar respuestas clave para contar la historia.

Ana es la persona más curiosa que he conocido. Intenta hablar con todo el mundo para que la historia quede bien contada, siempre desde el respeto y el rigor. En True Crime Factory hablamos de las tres erres: rigor, respeto y ritmo narrativo. Para mí, Ana personifica esas tres ideas y es una de las mejores periodistas de España.

Has recordado especialmente la cobertura del gran incendio del Alt Empordà de 2012. Entraste en una reunión operativa y descubriste que el incendio podía ser mucho mayor de lo que se estaba contando oficialmente. ¿Cómo decides cuándo una información debe hacerse pública de inmediato?

Aquel incendio me pilló trabajando en Barcelona, pero fui hasta allí porque soy de Figueres y conocía bien la zona. Radio Girona estaba haciendo una cobertura continua y yo entré en una reunión operativa en la que analizaban la situación sobre un mapa. En ese momento el relato oficial hablaba de unas pocas hectáreas o de un centenar, pero visualmente ya se veía que aquello tenía grandes dimensiones. En la reunión, el jefe del operativo de bomberos dijo que se habían quemado unas 900 hectáreas y que existía un potencial de 10.000.

Teníamos que decidir si podíamos contar esa información. Lo valoramos con nuestros responsables y esperamos. Cuando terminó la reunión confirmé el dato con uno de los jefes operativos de bomberos y entonces lo difundimos. Al principio hubo gente que nos llamó exagerados o alarmistas, pero finalmente el incendio acabó quemando unas 12.000 hectáreas. Lo importante es que no lanzamos la información en cuanto la escuchamos, sino cuando tuvimos la certeza de que podíamos contarla. Eso es rigor periodístico.

¿Qué consejo darías a un periodista que tenga que cubrir una emergencia de ese tipo?

Hay que hablar con las personas que están en las zonas afectadas para dar una dimensión humana a lo que ocurre y no limitarse a cifras o hectáreas quemadas. También hay que intentar hablar con quienes trabajan en la emergencia, sabiendo que no van a estar disponibles para ti porque tienen otras prioridades. Hay que aprovechar las ventanas de oportunidad para conseguir datos que permitan dimensionar lo que sucede. Y hay que asumir que una cobertura así exige muchas horas. Son dramas y el periodista debe tomar cierta distancia para poder contarlos bien.

En Crims trabajáis con historias en las que hay víctimas, familias, investigadores y heridas que pueden seguir abiertas. ¿Qué os lleva a decidir que una historia no debe contarse, aunque sea periodísticamente potente?

La familia. Si la familia de la víctima nos dice que no quiere que contemos la historia, no hay nada más que hablar. No vamos a profundizar en el dolor de alguien, sea cual sea el motivo. Muchas veces son historias que ya se han contado de manera aséptica en la prensa e incluso con cierta deshumanización, por lo que las familias pueden desconfiar cuando aparece otro periodista. Hay que respetarlo. Para nosotros ese es un límite crucial.

Además, cuando contamos un caso, los datos que pueden afectar a la intimidad de los testimonios o investigadores, o a la integridad de la víctima, como determinados detalles de una autopsia, se tratan con mucho cuidado y pasan por muchos filtros antes de emitirse.

Cuando sí decidís contar una historia, ¿qué debe tener para poder convertirse en un episodio de Crims?

Tiene que tener un desarrollo que permita sostener el interés narrativo. Si detienen al asesino inmediatamente en el lugar de los hechos, por ejemplo, puede resultar difícil construir una historia que enganche durante todo un episodio. La investigación debe tener diferentes etapas o elementos que permitan desarrollar el relato. También trabajamos con casos que están cerca de prescribir y en los que todavía no se ha podido demostrar quién es el asesino, aunque haya sospechas.

Son historias muy diferentes, pero necesitan elementos suficientes para sostener, en el caso de la radio, unos 50 minutos de relato y mantener el interés de la audiencia.

Trabajáis con personas reales que tienen que volver a explicar algunos de los peores momentos de su vida. ¿Cómo se hace una buena entrevista sin convertir su dolor en el precio que hay que pagar para conseguir un buen relato?

Con el máximo respeto y dedicando todo el tiempo necesario a la entrevista. Cuando una víctima o un familiar accede a hablar, debe hacerlo en unas condiciones cómodas. Hay que darle tiempo para responder. Si hay algo que no quiere contestar, se acepta. Su participación debe moverse siempre dentro de los límites que esa persona haya aceptado, sin forzar nada.

También buscamos que quien escuche el caso pueda comprender lo que esa persona ha sufrido, evitando el amarillismo. Lo importante es que la historia esté bien contada y que quienes nos ayudan a contarla se sientan cómodos.

El true crime está teniendo un enorme éxito. ¿Qué crees que busca el público cuando consume estas historias?

A la gente le gustan las historias. Cuando mezclas elementos como una investigación policial, jueces, casos mal resueltos y la propia historia de una víctima, entras en el universo particular de una persona. Puede haber motivaciones económicas, pasionales, sexuales o relacionadas con el amor. Son elementos que aparecen en muchas de las historias que contamos.

También es importante disponer de un buen narrador. En el caso de Crims, Carles Porta tiene un lenguaje preciso pero muy accesible, que hace que el oyente entre rápidamente en la historia. Creo que el público busca también cierta evasión: entrar durante un tiempo en ese mundo y después poder salir. Pero hablamos de historias reales que están a nuestro alrededor. Aunque mirásemos hacia otro lado, esos crímenes seguirían existiendo. Tratamos al oyente como un adulto y le contamos también esa cara B de la realidad.

El título de tu sesión en Alcañiz une criminología, periodismo y especialización. ¿Qué necesita saber de criminología un periodista para contar mejor un crimen y no equivocarse al interpretarlo?

Todo conocimiento previo ayuda, aunque yo intento partir de un conocimiento muy leve de las historias para ir descubriéndolas a medida que leo documentación y hablo con las personas implicadas. Así intento estar poco contaminado. Tener conocimientos de criminología permite estar familiarizado con términos y métodos de investigación, pero eso no significa necesariamente saber contar bien una historia.

Para contar historias sensibles como los crímenes hace falta, sobre todo, dominio del lenguaje, sensibilidad para hablar con las personas relacionadas con el caso y capacidad para identificar qué momentos deben tener más importancia dentro del relato. Si además tienes conocimientos de criminología o experiencia en periodismo de sucesos, todo eso ayuda. Pero lo fundamental es ser un buen periodista y garantizar el rigor de la historia.

¿Qué podrán aprender quienes asistan a tu sesión en el VIII Curso Nacional de Periodismo Especializado de Alcañiz?

Muchos estudiantes y futuros comunicadores quizá no terminen trabajando en medios convencionales como una radio o una televisión, sino en productoras que crean contenidos para plataformas. La sesión permitirá conocer cómo trabajamos nosotros y también cómo trabaja Tere Vilas, qué estructura tenemos y qué tareas desempeñan los compañeros y compañeras que participan en la elaboración y difusión de estas historias.

Creo que será una ventana abierta al mundo de las productoras dedicadas a contar este tipo de relatos y espero que los asistentes puedan aprovecharla mucho.