Varias bajoaragonesas de distintos sectores analizan la jornada, sus retos y su repercusión
Si la mitad de la población mundial es masculina y la otra mitad es femenina, ¿por qué no reciben el mismo trato ambas? Pleno siglo XXI y el mecanismo de la Humanidad chirría. La jornada de ayer se recordará. Las mujeres salieron a las calles y dijeron «basta» con el deseo de que el 8M sea todos los días.
Histórica fue la jornada en visibilización, un hecho sin precedentes. «Ha triunfado porque nunca se había hablado tanto de este asunto previamente. Estos avances van a perdurar y va a ser el punto de inflexión para otros años», así de rotunda se muestra Carmen Magallón. El convencimiento de la catedrática alcañizana está basado en datos históricos. «España dio pasos muy importantes en los 80 y 90, frenó un poco, y ahora estamos a la cabeza de los países que impulsan esta huelga y eso es importante», añade y apunta un último matiz de lenguaje. «Somos diferentes, eso está claro, y también entre nosotras mismas, pero nunca hay que transformar la diferencia en desigualdad», concluye.
Las palabras son más poderosas que cualquier arma y en aprender a usarlas se emplean en las aulas. «La sociedad hoy en día tiene un problema y la escuela tiene un papel fundamental, no se puede despegar de la actualidad», dice la directora del CEIP Juan Lorenzo Palmireno de Alcañiz, Carmen José Giner. Extrapola estas reivindicaciones a días como el de la Paz. «Los niños entienden que no es solo un día el que tienen que ser amigos sino siempre y con esto pasa lo mismo, entienden que son iguales cada día del año», añade e invita a escuchar la canción del CRA Alto Gállego «Depende de los 2» cuyo estribillo dice: «Fuerte, valiente, inteligente no tienen masculino, no tienen femenino, podemos ser tú y yo».
El espíritu del 8-M seguirá vigente hoy en Caspe. A las 20.00 de la tarde Mª Ángeles Millán impartirá una conferencia en la Casa de Cultura en la que invitará a la reflexión. La catedrática de la Universidad de Zaragoza considera que debe completarse la revolución que hubo en el siglo XX. «La mujer se incorporó a la esfera pública pero los hombres no se han incorporado a la esfera privada y esto hace que las mujeres asuman una doble o triple vida», explica. Al mal uso del lenguaje, Millán añade una subordinación heredada. «Hay una diferencia anatómica a partir de la cual se crea una subordinación en todo y de una forma injusta e injustificable se nos relega a ser ciudadanas de segunda», denuncia. Para ella, uno de los aspectos más alarmantes es el uso del tiempo de las mujeres. «Se nos impone un rol que no tenemos previsto por la naturaleza, pero sí por la sociedad para emplear gran parte de nuestro tiempo al cuidado de los demás», comenta.
Los cuidados como un trabajo real
Por primera vez la visibilización ha sido para aspectos que nunca antes se habían puesto sobre la mesa, no al menos de una forma tan contundente. «Si la sociedad no asume que los cuidados son importantes es imposible llegar a la igualdad real», apunta Magallón.
Esta reflexión la apoya los datos que ofrece Yolanda Garcés. Es trabajadora social de AFEDABA y habla en representación de unas trabajadoras que este jueves, aunque reivindicaron la causa, no secundaron los paros. «Si paramos, privamos a las familias ese tiempo que necesitan», dice. Hablar de cuidados es hablar en femenino porque el 90% de las personas que se dedican a ello son mujeres. Es un trabajo que no entiende ni de horas ni de días y a menudo recae en una sola persona. Un contexto que pone complicado hacer huelga. «Pero no sentimos que nuestro derecho a la huelga esté mermado, se puede apoyar de muchas formas», comenta. Garcés reivindicó un paro diario de dos horas para los cuidadores. «Ojalá, eso significará que hay concienciación social y que se incluye en todos los programas de políticas sociales».
Garcés pone sobre la mesa otro asunto como es el poder trabajar fuera de casa. «Despegar la sobrecarga de cuidados permitiría que muchas mujeres puedan acceder al mercado laboral», añade.
Uno de los males endémicos del medio rural es la despoblación y una de las medidas para atajarla es la creación de puestos de trabajo femeninos. Solo el asentamiento de la mujer garantiza el asentamiento de familias, según dicen todas estas medidas. El campo es un nicho de empleo pero, a juzgar por los datos y cifras, solo lo es para ellos. El consejero de Desarrollo Rural de la DGA, Joaquín Olona, lo constató ayer en una visita a una explotación agrícola de la que se encargan mujeres. «En la agricultura existe una brecha de ocupación preocupante con solo el 20% de mujeres en la incorporación», dijo.
Concha Molina lleva una explotación junto a su hermana en Caspe y apunta otro añadido. «La mujer realiza un gran papel en el sector pero es difícil que se vea. La mujer siempre aparece como ayudante y no es la realidad», lamenta. Para Molina, la mujer además de ser imprescindible para la pervivencia de un pueblo, tiene su valía en otro aspecto. «Tenemos otra visión de las cosas, podemos enfrentarnos a la misma situación pero lo haremos de otro modo y se nos tiene que valorar como iguales que somos». Con el fin de que la sociedad tome conciencia, sindicatos agrarios como UAGA-COAG secundaron la huelga cerrando sus oficinas y haciendo un llamamiento a la participación de hombres y mujeres del medio rural en las movilizaciones y concentraciones convocadas. Animaron a las agricultoras y ganaderas a demostrar que «si ellas paran, se para el mundo rural».
Si invisible es la figura femenina en el campo a pesar de su papel, no más visible lo es en otros sectores como el que se mueve Sonia Milián. La alcañizana es joven, empresaria, emprendedora y autónoma al frente de un salón de belleza. La mujer está de sobra representada, pero a la hora del reconocimiento no tanto. «En premios para mejor estilista o peluquero, hay más nominados hombres que mujeres», dice. Reconoce que entre su generación, los actos o gestos de desigualdades son cada vez menos pero, como añade, siguen existiendo. «A veces hay situaciones o roles a los que estamos acostumbradas y nosotras mismas les quitamos la importancia que tienen. Esta huelga es importante y tenemos que unirnos y hacer fuerza entre nosotras», comenta. Ante una huelga de consumo, Milián optó por cerrar el salón, un acto que «conlleva un considerable esfuerzo» para una persona autónoma. «Mi público es principalmente femenino y no apoyar esta huelga y salir a la calle hubiera sido muy hipócrita por mi parte», se sincera.
Violencia contra la mujer
«Somos la voz de las que no están» fue una de las proclamas que se lanzaron ayer. La violencia machista estuvo presente y se reivindicó ese pacto de Estado que acabe con una realidad que el año pasado dejó 55 mujeres asesinadas en España. Seis ya en lo que va del presente.
A nivel internacional Manos Unidas denuncia «que la pobreza, el hambre, la exclusión y la desigualdad, tienen rostro de mujer». Prueba de ello, dicen, es que «las discriminaciones son mucho más graves en los países en desarrollo, donde esa desigualdad determina la situación de las mujeres y sus condiciones indignas de vida». Respecto al futuro representado por las niñas, fijan en unos 120 millones de todo el mundo las que han sufrido el coito u otro tipo de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas.