La localidad de la Comarca del Bajo Martín disfrutó por todo lo alto de tres días repletos de magia, música, disfraces y humor
Las fiestas de verano en el municipio situado a en la margen derecha del río Martín no siempre coinciden en la misma fecha ya que no se guían por el santoral. Su patrón, San Valero, se celebra con unos cuantos grados menos el 29 de enero. El denominador común bajo el que se rigen tres días de autentica fiesta es la «diversión» tal y como apuntó su alcalde, José Miguel Esteruelas. El viernes, Jesús Esteruelas, el pregonero y la persona de mayor edad de la localidad, recitó las palabras mágicas que hicieron que los vecinos que multiplican la población de Castelnou en época estival comenzaron a disfrutar al máximo del inicio de las fiestas durante el chupinazo.
El sábado, después de las gimkanas infantiles en la piscina y el concurso de tortillas en el pabellón organizado por las Amas de Casa de Castelnou, llegó el momento más especial: el desfile de carrozas y disfraces. El sonido de los tractores comenzó a retumbar entre las calles del municipio en torno a las siete de la tarde. Desde el Barranco, comenzaron a desfilar cuatro carrozas en las que se pudo admirar el ingenio y la ilusión por exprimir al máximo la celebración. Guatemala, México, Brasil, Hungría o la India. Diferentes países fueron representados a la perfección con los trajes tradicionales y las banderas hechas a mano. «Para realizar la carroza, nos inspiró el colorido que podríamos llegar a conseguir con la vestimenta y las banderas», declaró Montse Ventura, quién entre verde, blanco y rojo representaba a México. A la carroza de los países del mundo le siguió la de la barbacoa. Sal, chorizo, chuletones y cocineros avanzaron acompañados por la eterna canción del verano de Geordi Dann 'La Barbacoa'. Una parrilla al completo bailó a lo largo de todo el pasacalles. También buscaron esposos y esposas los vecinos de Castelnou desde su original carroza decorada con paja y mucho humor. La última y más comunicativa fue la de los emoticonos de 'Whatsapp'. No faltó ninguno; el enamorado, el efusivo, el sonriente o el sorprendido. Todos ellos cautivaron al resto de vecinos que disfrutaron de la escena en la plaza mayor de la localidad. Además de las carrozas, grupos de amigos y familiares exhibieron su creatividad en el desfile disfrazados de personajes cinematográficos encarnando papeles de la Guerra de las Galaxias, Avatar o los Pitufos.
Las horas fueron avanzando y mientras caía la noche la fiesta iba en aumento. Todo un pueblo siguió los ritmos de la charanga y en especial los de 'Paquito el chocolatero' hasta la frenar en la cena organizada por la Asociación de Mujeres. En ese momento, pequeños, grandes y mayores se unieron para reponer fuerzas con longaniza y chorizo fritos antes de disfrutar de los ritmos de la macro-discomóvil.
Rummikub, magia, chocolatadas y fuegos artificiales fueron los actos que pusieron el broche de oro a tres días en los que Castelnou disfrutó de cada instante por todo lo alto.