En medio del temporal provocado por la gota fría que afecta a todo el Este del país y que dejó lluvias torrenciales en el Matarraña, Monroyo ha vivido una jornada de domingo más que tranquila y que le ha permitido celebrar su XXXIII Feria de Alimentos y Artesanía, renovada en los años 90 pero que es una de las más antiguas de Aragón. Embutidos, quesos, turrones artesanos, miel, dulces, vinos, semillas y diferentes productos de artesanía han sido los protagonistas durante todo el fin de semana. Todo ello siguiendo la filosofía del ‘kilómetro 0’.
No obstante, la cita ha contado con algunos condicionantes. El primero de ellos es que con motivo del luto nacional por los fallecidos por la DANA, la organización decidió suspender el acto de inauguración oficial. Otro de los cambios previstos en esta ocasión fue la ubicación. Algunos de los stands se trasladaron al pabellón polideportivo, algo que salvó a los asistentes de un innecesario remojón, especialmente durante la jornada del sábado, en la que se produjeron precipitaciones. No obstante, los de alimentación se ubicaron en el entorno de los porches de la plaza del Ayuntamiento.
No ha faltado tampoco el Jamón de Teruel, la charanga y las exposiciones temáticas, dedicadas en esta edición a las masías del territorio, a los antiguos oficios, fotografía antigua y también a las masías de Cantavieja, en la vecina comarca del Maestrazgo. Cabe recordar que Pese a que fue en 1990 cuando se decidió dar un nuevo enfoque, el origen de la feria de Monroyo se remonta al siglo XIV cuando obtuvo un privilegio por parte del rey Pedro IV para que la villa pudiese celebrar una feria.