El restaurante La Perca de Alcañiz ha sido galardonada con un ‘Solete de Verano’, uno de los premios que otorga la Guía Repsol por la excelencia culinaria y buena experiencia gastronómica que ofrecen los establecimientos con terraza y chiringuitos.
El negocio familiar comenzó en 1981 con la unión de tres hermanos; Manuel García Barberán, Mª Dolores García Barberán y Mª Luisa García Barberán, junto con Mª Dolores Pellicer Muniesa, y Jose María Caso Magallón, sus respectivos matrimonios. Juntos han creado un negocio familiar en tiempos en los que el relevo generacional se lleva por delante a muchos establecimientos. Sin embargo, ellos apuestan por mantenerse unidos y nutrir la esencia que han tenido presente durante años.
Destacados por el ambiente, la calidad y la oferta gastronómica, son otras de las razones por las que se les ha premiado este 2025 a 260 establecimientos, siendo uno de ellos, el restaurante alcañizano.
Su historia
Desde su apertura en 1981, La Perca ha sido un lugar recurrente tanto para visitantes como para los alcañizanos. Con la historia y el crecimiento de tres familias, han hecho del sitio un lugar con historia en el que han formado la suya propia.
El negocio familiar fundado por tres hermanos «sigue manteniendo la historia y la tradición entre sus paredes», afirma a La COMARCA Jose María Caso Magallón, actual gerente de la sociedad y quien continuará con el proyecto estos próximos años junto a su mujer, Mª Luisa García Barberán.
Un negocio familiar y de generaciones en el que se destaca que «las nuevas generaciones tienen más ideas pero lo importante es no perder la esencia del establecimiento» destacando que «tener a toda la familia involucrada en un negocio hace que se vea como un gran hogar».
Galardonados con un premio ‘Solete de Verano’ por su notable gastronomía, en la que se destaca la fusión entre el negocio y la comida tradicional, dándole un pequeño aspecto moderno en base a lo que piden los clientes y el mercado. Los platos de cuchara de la casa y la utilización de productos locales de calidad de la zona, hacen que el 99% de la elaboración sea propia, consiguiendo con eso guardar «la esencia del trabajo manual de las abuelas y las madres».
Tras varias remodelaciones del lugar, la última ha sido la más importante, la restructuración de la terraza ha aumentado el valor del lugar, teniendo en cuenta que el establecimiento tiene más reconocimiento en verano. Siendo el foco del establecimiento, Jose María afirma que «sin la terraza podríamos ser un restaurante como muchos otros». A pesar de ello, Jose María añade que hayan vinculado la terraza a un restaurante de calidad tradicional y restauración casera «es lo que más nos enorgullece».
El premio
El restaurante premiado agradece el reconocimiento a su duro trabajo durante 44 años, aunque señalan que «el premio no es algo que hayamos buscado de propio, nos lo han dado por lo que somos», añadiendo que «se nos ha reconocido por lo que hemos hecho toda la vida» destacando que su truco ha sido siempre mantener la esencia.